Del descanso a la angustia: así desvalijaron una casa en Gonnet

Un docente y su familia se toparon con el peor de los escenarios al volver de las vacaciones. Les robaron desde dinero hasta joyas

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El regreso de las vacaciones, que para muchos representa el reencuentro con la rutina y la tranquilidad del hogar, se transformó en un shock para una familia de Gonnet. A pocas cuadras del Camino Centenario, y a pasos del club Santa Bárbara Hockey Club, un docente de 53 años y su familia encontraron lo que tanto temían: su casa había sido desvalijada.

Al ingresar a la vivienda, ubicada en la cuadra de 15 bis entre 490 y 492, los integrantes de la familia se toparon con un escenario de caos. La perra de la casa deambulaba por el living mientras muebles, pertenencias y habitaciones estaban revueltos. La puerta que conecta el comedor con el quincho presentaba daños evidentes, lo que permitió a los intrusos ingresar desde los fondos. La mesa extensible estaba abierta y varias botellas vacías sobre ella daban cuenta de la rapidez con la que actuaron los delincuentes.

La familia constató que tres habitaciones habían sido completamente revisadas: ropa y objetos estaban esparcidos por el suelo, como si los ocupantes hubiesen hurgado en cada rincón. Entre los faltantes se encontraban dispositivos electrónicos como tabletas y netbooks, televisores inteligentes, una torre de sonido, una consola de videojuegos, una impresora, una bicicleta de alta gama y varias mochilas. También desaparecieron relojes, anillos, aros de oro y una caja fuerte portátil que contenía documentación importante, tarjetas de crédito y dinero.

Según la denuncia presentada ante la policía, a la que EL DIA tuvo acceso, el docente había recibido alertas de movimiento y fallas de conexión en el sistema de alarma de la vivienda en las horas previas.

Además, una vecina informó que personas con antecedentes penales conocidos merodeaban la zona y que habían intentado ingresar a la propiedad. Incluso se advirtió que un sector del lateral de la vivienda, donde antes había un enramado de cañas de bambú, había sido desplazado, dejando un posible acceso hacia la casa del vecino. La mujer de la víctima observó cómo algunos de los elementos sustraídos eran cargados por estas personas en un auto cercano.

Una zona jaqueada

Este nuevo episodio se suma a una serie de robos que vienen afectando a Gonnet y barrios cercanos como Villa Castells, City Bell y Villa Elisa. Los vecinos sostienen que los ataques a viviendas y la sensación de vulnerabilidad se han convertido en un patrón que golpea la cotidianidad. Cada regreso a casa, cada salida y cada momento dentro del hogar está teñido por la preocupación de que el delito pueda tocar a cualquiera.

La denuncia fue radicada en la comisaría decimotercera y las autoridades iniciaron actuaciones para determinar a los responsables. Para ello voceros indicaron que el registro fílmico que pueda ser aportado por cámaras de seguridad de la zona podría resultar clave para dar con la banda que actuó.

Más allá de la investigación judicial, este hecho volvió a encender la alarma en la comunidad. Los frentistas reclaman mayor presencia policial, controles preventivos y mecanismos de seguridad que permitan frenar la escalada de delitos. La percepción generalizada es que la pequeña tranquilidad que alguna vez caracterizó a estos barrios ya no existe, y que la inseguridad avanza sin pausa, afectando a familias de todas las edades y profesiones.

En este sentido con la pesquisa en curso, la familia busca recuperar no solo los bienes perdidos, sino también la sensación de seguridad que una vez definió su hogar.

Para muchos vecinos, cada robo que se conoce sirve como recordatorio de que la delincuencia golpea incluso en zonas que hasta hace poco se consideraban tranquilas, y que la rutina diaria, el regreso de las vacaciones y la vida familiar ya no pueden darse por sentados.

 

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