VIDEO. Otra dramática persecución por la Ciudad con choque y detención

Ocurrió en pleno casco urbano y por varias cuadras en contramano. Hubo un detenido, propietario de un extenso prontuario penal

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Sirenas encendidas, patrulleros a fondo, motos zigzagueando entre autos y disparos que rompen la rutina. En La Plata, cualquier calle puede transformarse en cuestión de segundos en el epicentro de un operativo policial. El último episodio, ocurrido ayer en el casco urbano, volvió a exponer una postal que se repite cada vez con mayor frecuencia.

Todo comenzó en el cruce de las calles 5 y 70, cuando personal de la motorizada SASU detectó a un hombre que circulaba en un Fiat Palio blanco presuntamente vinculado a un ilícito.

Al intentar identificarlo, el conductor aceleró y desató una persecución que atravesó calles que están habituadas a otro tipo de movimiento, pero que, en este contexto de violencia creciente, pueden transformarse en pistas de carrera.

De acuerdo al reporte oficial, el vehículo sospechoso fue visto en 66 y 7 y desde allí se inició una fuga a alta velocidad que obligó a desplegar un operativo cerrojo. En varios tramos, fueron en contramano.

El procedimiento continuó por distintas arterias hasta que, en Diagonal 73 y 58, el automóvil perdió el control e impactó contra un cantero. Lejos de entregarse, el conductor abandonó el rodado y escapó a pie.

La secuencia sumó tensión y riesgo en una zona densamente transitada. Finalmente, fue interceptado en 59 entre 8 y Diagonal 73.

Al identificarlo, los efectivos constataron que sobre el hombre -de 31 años- pesaba una captura activa desde mayo de 2025 por causas vinculadas a robo y resistencia a la autoridad. Además, el vehículo que conducía tenía pedido de secuestro vigente por una causa de robo automotor iniciada meses atrás en Gonnet.

Por eso quedó a disposición de la UFI y del Juzgado de Garantías en turno del Departamento Judicial La Plata.

La persecución no solo dejó una detención. También provocó una serie de incidentes colaterales que reflejan el nivel de riesgo que implican estos operativos en plena trama urbana.

En 9 y 60 colisionó una motocicleta conducida por un civil, que debió ser asistido y trasladado por el SAME.

En 67 entre 3 y 4, un efectivo de la motorizada resultó involucrado en otro choque y en 9 y 69 se registró un nuevo siniestro con personal policial.

El episodio volvió a poner en debate una escena que ya no resulta excepcional: patrulleros y motos policiales a máxima velocidad atravesando avenidas y diagonales, móviles que se suman desde distintos puntos, comunicaciones cruzadas por radio y un despliegue que altera la dinámica de barrios enteros.

En cuestión de minutos, una esquina habitual puede convertirse en escenario de sirenas, frenadas bruscas y armas desenfundadas.

En los últimos meses, este tipo de persecuciones se reiteraron en distintos puntos de la Ciudad.

Muchas comienzan con controles preventivos o alertas del 911 y derivan en fugas que recorren varias cuadras sin un destino previsible.

La circulación de vehículos con pedido de secuestro activo y personas con capturas vigentes agrega un componente adicional a estos procedimientos, que suelen resolverse en segundos pero dejan una estela de tensión.

Para los vecinos, la sensación es ambivalente: por un lado, la presencia policial activa; por otro, el temor de quedar en medio de un operativo que puede escalar rápidamente.

En un distrito con trazado en damero y diagonales amplias, la velocidad y la posibilidad de múltiples vías de escape convierten cada persecución en una escena dinámica e imprevisible.

Mientras la investigación del último caso continúa y se esperan pericias sobre el vehículo secuestrado, una certeza se instala en la vida cotidiana platense: en cualquier momento, cualquier calle puede dejar de ser rutina y convertirse en el centro de una persecución policial.

Hace poco pasó en Los Hornos, incluso en un caso con un delincuente herido de bala.

En ese caso, la persecución parecía una película de terror, porque con las cámaras en los cascos de los motopolicías se pudo ver, casi en tiempo real, lugares inhóspitos, que no se conocen demasiado. Por ejemplo, la Megatoma de Los Hornos.

 

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