En su trayectoria demostró que el éxito y el señorío pueden ir juntos

Alejandro Sabella, entre los mayores ídolos de Estudiantes. Se hizo Pincha de alma, pero lo respetaron hinchas de otros colores por su identificación con la Selección

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Humilde en las muchas victorias que obtuvo; estoico y dispuesto a ganar experiencia de las derrotas deportivas que sufrió tanto en su condición de jugador como, luego, de director técnico, Alejandro Sabella (1954-2020) fue una personalidad que siempre creyó en valores como la fidelidad, el respeto a sus compañeros y rivales deportivos.

Para el fútbol internacional es recordado como quien, en su primera instancia como DT obtuvo para Estudiantes la Copa Libertadores en 2009 y, con posterioridad, por el excelente planteo táctico realizado en la final de la Copa Mundial de Clubes de ese mismo año frente al Barcelona de Pep Guardiola, cuando quedó a dos minutos de vencerlo por 1 a 0. Con posterioridad Sabella volvió al candelero internacional cuando dirigió la selección argentina y con ella consiguió el segundo lugar en la Copa del Mundo de 2014 disputada en Brasil.

Fue también y sigue siendo admirado sobre todo en Estudiantes, club al que llegó en diciembre de 1981 y Carlos Bilardo lo integró a un mediocampo de lujo, en donde brilló con su zurda habilidosa y su inteligencia, acompañado por jugadores de la talla de Marcelo Trobbiani, Daniel Ponce y Miguel Russo. Con ellos y un plantel muy bien conformado, los pinchas recuperaron la tonicidad de los tiempos de Osvaldo Zubeldía y ganaron el Metropolitano de ese año y el Nacional siguiente.

No había nacido hincha de Estudiantes, pero en su nueva condición de jugador pincha y luego de entrenador pareció y fue un hijo más de los colores albirrojos. La hinchada tardó poco en admirarlo y en respetarlo por sus condiciones técnicas y humanas difíciles de superar. Es que Sabella creaba climas de excepción, fomentó la amistad, el espíritu deportivo y el compromiso de sus compañeros y, luego, de sus jugadores.

Sabella fue militante durante toda su carrera de valores como la humildad, el colectivismo, el respeto hacia los compañeros y al deporte que lo apasionó. Se ganó la admiración y el cariño de muchos hinchas por su espíritu sencillo y comprensivo. Según sus compañeros y luego sus dirigidos, creaba siempre un ambiente interno de comunión grupal, respeto y compromiso. Fue nombrado ciudadano ilustre de La Plata en 2012 y una calle de la Ciudad, que cruza el estadio de Estudiantes, lleva su nombre.

TRAYECTORIA

Como jugador, Sabella se inició en las inferiores de River Plate y muy pronto asomó como un 10 prototípico de los “Millonarios”, a la manera de Ángel Labruna y Norberto Alonso. Este último, en realidad fue el titular en el tiempo en que Sabella pudo alternar. Pero nunca desentonó y formó parte del plantel que dirigió Labruna y que ganó varios campeonatos. En cuatro años disputó 118 partidos y convirtió 11 goles.

En 1978 fue vendido por River al Sheffield United, de la tercera división de Inglaterra y su buena labor le permitió pasar a Leeds United, de la Primera. Le fue bien, pero regresó a la Argentina. Retornó a River, que lo vendió a Estudiantes, en donde inició una campaña de triunfos. Cuando Bilardo se hizo cargo de dirigir al seleccionado argentino lo convocó aunque debió competir con Alonso, Daniel Bochini y otros jugadores más jóvenes como Carlos Tapia y Jorge Burruchaga. Por eso es que jugó sólo cuatro veces con la camiseta argentina.

Ya cerca de su retiro, en 1987 jugó una temporada en Ferro y también se destacó, aunque allí daría fin a su carrera de futbolista.

Retirado del fútbol activo, durante mucho tiempo actuó como ayudante de campo del entrenador de la Selección, su ex compañero Daniel Passarella, con el que conformaron un cuerpo técnico que, además de la Selección, dirigió a River, a los clubes italianos Perugia, Fiorentina, Parma y Udinese, al mexicano Monterrey mexicano y al Corinthians brasileño.

Como se dijo, en 2009 comenzó como entrenador en Estudiantes, en lo que fue su primera experiencia como DT. Y no le fue nada mal. Al mando del Pincha conquistó ese año la Libertadores y el Torneo Apertura del año siguiente.

LA SELECCIÓN

Semejantes logros lo catapultaron a la conducción de la Selección argentina, para reemplazar a Sergio Batista. Y también fue destacable su tarea, ya que salió en primer lugar en las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Brasil, en donde llegó a la final y el combinado albiceleste cayó derrotado en un disputado encuentro en tiempo suplementario ante Alemania.

Otro dato no futbolístico de Sabella que lo pinta como un excelente ser humano, tiene que ver con la triste jornada que La Plata sufrió el 2 de abril de 2013 con la inundación. Allí, Sabella suspendió sus tareas como DT del seleccionado y habilitó su casa para alojar a varias familias vecinas de Tolosa, damnificadas por el desastre. Y si hiciera falta rescatar otra virtud de “Pachorra” –tal como se lo llamaba- debiera hablarse del amor que sintió y transmitió por su familia, asistido siempre por su mujer y sus hijos.

UNA DE SUS FRASES RECORDADAS

Sabella nunca se contuvo a la hora de decir lo que sentía por Estudiantes. Hombre con sólida formación, buen orador, cuando Estudiantes ganó el Apertura 2010 dio un discurso desde el palacio municipal ante una multitud y pronunció una frase elocuente. Habló de “Estudiantes de la Patria”. Y esto no hizo que dejara de ser respetado por hinchas de otros colores.

Esto es lo que dijo: “Estamos acá reunidos, ustedes con esas camisetas de los bastones rojos y nosotros con las mismas, unidos a través de una pelota y de una pasión que nos une a todos. Ustedes hacen lo suyo con su amor y su aliento. Y los jugadores de Estudiantes con un sentimiento y un sentido de pertenencia que no tiene ningún otro equipo. Somos el esfuerzo que conmueve, somos el espíritu indomable, somos la fe y la esperanza. Una vez más esta Ciudad está en el centro de la escena nacional, Estudiantes de La Plata, es Estudiantes de la Patria”, cerró aquel 12 de diciembre de 2010, ante una ovación estremecedora de la muchedumbre que había copa los jardines de la Plaza Moreno.

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Alejandro Sabella

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