Oscar Oppen, el árbitro preferido de grandes boxeadores internacionales
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 23:32
El estadounidense Ray “Sugar” Leonard es ampliamente considerado por expertos, historiadores y revistas especializadas como uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, medallista olímpico y el primero en la historia del boxeo profesional que logró títulos mundiales en cinco categorías. Con un estilo impecable, gran velocidad y técnica, se coronó en las divisiones welter, superwelter, mediano, supermediano y semipesado, acumulando una impresionante racha de 36 combates ganados de un total de cuarenta disputados.
¿Y a cuento de qué viene esto?, se preguntará el lector.
A cuento de que nada menos que el mejor y más popular púgil de su época siempre pedía en sus contratos profesionales que sus peleas fuesen arbitradas por Oscar Kenneth Oppen, un entrañable entrerriano que a los 17 años, en 1957, al concluir la escuela secundaria en Gualeguaychú, ciudad en la que había nacido el 7 de julio de 1940, se radicó en La Plata en donde vivió el resto de su vida.
Ligado estrechamente al referato boxístico, a la Unión Cívica Radical y al periodismo institucional, el “Perro” Oppen fue una de esas personas a la que todos quieren; y su apodo, con el que ya había llegado a nuestra ciudad, se debía a su corpulencia y “cara de malo”, cuando en realidad era jovial, amable y muy simpático.
PRIMEROS AÑOS EN LA PLATA
Sus primeros años en La Plata fueron como los de muchos de los jóvenes que llegaron desde distintos puntos del país a estudiar alguna carrera universitaria en la UNLP -Derecho en el caso de Oppen- y, tras rendir algunas materias, dejar la facultad para dedicarse a distintas ocupaciones mediante las que forjó con el tiempo una posición económica sólida.
“Soy tan platense como el que más”, solía decir durante sus largas charlas con amigos en las mesas del bar “El Parlamento” de la esquina de 7 y 51. Y en realidad, el hombre reconocía que “todo lo que he logrado en la vida no hubiera sido posible si no hubiera vivido en La Plata.
Nacido en el seno de una familia radical, desde la adolescencia comenzó a militar en las filas de la UCR, actividad que incrementó notoriamente al ingresar a la facultad de Derecho y que durante toda su vida prosiguió infatigablemente, como un calificado dirigente político, muy respetado y escuchado en todas las líneas políticas de su partido, y más que nada entre los alfonsinistas.
EL BOXEO
En La Plata se despertó su interés por el arbitraje de box, en el que se inició “desde abajo del ring”, como decía él mismo y ya en la década de los años setenta no sólo se desempeñaba como el “tercer hombre en el cuadrilátero” en veladas de distintos clubes platenses, sino que además lo hacía en otras ciudades bonaerenses y de diversas provincias. Hacia finales de esa década comenzó a hacerlo en el ámbito porteño, tanto en el Luna Park como en la Federación Argentina de Box, destacándose desde el principio.
Antes de que promediara la década de los ochentas, ya era indiscutidamente el mejor árbitro de box del país, actuando en los principales combates nacionales y en varios internacionales, marco en el cual ganó un fuerte prestigio en diversos países de nuestro continente y de Europa, pero más que nada en Estados Unidos, nación en la que arbitró grandes combates, varios de ellos con títulos mundiales en disputa.
Como se dijo, se convirtió en el referí preferido por Leonard, el mejor boxeador de aquella época, aunque también arbitró en varias ocasiones al mexicano Julio César Chávez (padre) y al panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán.
El periodismo especializado en boxeo lo ha definido como un árbitro “impecable; creador de una escuela arbitral histórica en el pugilismo argentino”.
Oppen sostenía que el árbitro “debe actuar lo menos posible y a una distancia que no moleste a los boxeadores. A los púgiles hay que darles órdenes breves pero enfáticas. Mejor será el arbitraje cuanto más desapercibido pase uno sobre el ring durante el combate”.
Su labor deportiva se prolongó durante los años noventa y al concluir esa década dejó los cuadriláteros debido a su cada vez más intensa actividad política que le demandaba más tiempo.
LABOR POLÍTICA
Su militancia radical lo había acercado mucho al periodismo, no sólo escribiendo artículos que se publicaban en distintos medios partidarios sino también desempeñándose en el plano de la comunicación institucional, dada su natural claridad y franqueza en las relaciones con la gente de prensa.
En diciembre de 1983, al restaurarse la democracia, Oppen fue designado jefe de la oficina de prensa del bloque de senadores provinciales bonaerenses del radicalismo, fuerza que en aquel entonces representaba al oficialismo. Desempeñó ese cargo hasta jubilarse. Falleció en La Plata el 7 de febrero de 2016.
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