El breve e incierto paso de Onassis por Berisso
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 23:33
En su momento fue una de las tres personas más acaudaladas del planeta y una singular figura del llamado “jet set” internacional, casado originalmente con Athina Lianos, hija de un magnate naviero griego con la que tuvo dos hijos; su suegro lo inició en lo que luego sería su negocio más rentable. También tuvo un sonado romance con la diva de la ópera María Callas, para luego volver a casarse, esta vez nada menos que con Jacqueline Kennedy, viuda del ex presidente estadounidense asesinado en 1963.
Pero la gran pregunta es cómo y por qué vivió unos cuantos meses en Berisso.
Para comprender la cuestión primero hay que brindar una breve síntesis de su biografía. Nació el 20 de enero de 1906 en una muy rica familia de origen griego que residía en la ciudad turca de Esmirna. Su padre se dedicaba a la exportación de tabaco y poseía una gran fortuna, que le posibilitó enviar a sus hijos a una escuela de élite en la que aprendieron el inglés y español. Al desatarse en 1919 la guerra greco-turca, las familias griegas residentes en suelo otomano sufrieron una dramática pesadilla. Tres tíos suyos murieron quemados en una iglesia donde 500 cristianos buscaban refugio del Gran Incendio de Esmirna. Su padre fue encarcelado y sus negocios pasaron a manos turcas. El resto de la familia huyó a Grecia en 1922, donde tuvieron que alojarse en un campo de refugiados al aire libre.
DESEMBARCO
En esas condiciones paupérrimas, en agosto del año siguiente, 1923, con 17 años y 250 dólares en el bolsillo, pero indocumentado, Aristóteles abordó un barco con destino a Buenos Aires, para finalmente recalar en Berisso en donde residía una importante comunidad griega.
A partir de este punto los testimonios difieren un tanto entre sí. Veamos.
Carlos Alberto Re, en su libro de 2016 llamado “El espíritu de Berisso 2”, una recopilación de distintos historiadores y escritores de esa ciudad, incluye una narración de Juan Klimaitis, en una de cuyas partes recuerda que “otro personaje que conocí fue don Demetrio Glicas -Micho, para nosotros-, el cual tenía una verdulería frente a nuestro local. Cierto día nos dijo algo que muchos berissenses ignoran, que el empresario naviero Aristóteles Onassis estuvo viviendo en este pueblo, precisamente en la casa de Micho, quien le ofreció en su carácter de coterráneo, quedarse a trabajar con él. No obstante, al poco tiempo, cuando se interiorizó de la zona, le dijo que le agradecía, pero que aquí sentía que no tendría futuro, yéndose para la Capital. ¡Qué visionario resultó este señor! Por algo llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo”.
EN PALO BLANCO
Por otra parte, en la revista “Berisso Digital”, se publicó una nota en la que se cuenta que los primos Francisco y Anastasio Di Luca, que vivían y trabajaban en una amplia finca familiar de la zona de Palo Blanco cultivando viñedos, tenían “un amigo peculiar”; un adolescente “inmigrante griego llamado Aristóteles, que se rebuscaba la vida vendiendo galletas en la puerta de las escuelas de la zona” y el que “apenas si contaba con las prendas que llevaba puestas, un pequeño y gastado bolso de mano en el que tenía unas pocas pertenencias y un anillo de oro, heredado de su familia en Esmirna”.
Se añade que el griego le pidió un día a Francisco “si podía mudarse con él, dado que con la poca plata que juntaba en su emprendimiento de venta de galletas no le alcanzaba para pagar una pieza en otra parte. Además, le aseguró que estaba tratando de ahorrar algo de dinero para regresar a su querida Grecia. Aristóteles vivió con Francisco durante casi un año, en el que sumaron divertidas aventuras”.
“Siempre simpático y entrador, Aristóteles conoció vecinos a quienes convenció de dejarlo hacer reparaciones varias y tuvo idilios amorosos que le valieron sus buenas anécdotas. Una tarde, al finalizar el trabajo del día, entre mate y mate, Aristóteles le confesó a Francisco que ya había reunido el dinero que necesitaba y que para el fin de semana se iría de Palo Blanco en busca del destino que tanto anhelaba”.
A BUENOS AIRES
Pero el joven helénico se fue a Buenos Aires, en donde comenzaría poco después una carrera empresarial inusitada.
Consiguió su primer empleo como operador telefónico en la empresa británica United River Plate Telephone Company, mientras seguía estudios de comercio y administración portuaria en Aduanas Argentinas. Luego comenzó a importar tabaco de la zona oriental de Europa, el que era vendido al menudeo en un pequeño kiosco del centro porteño.
El resto de su exótica vida es una historia sobradamente conocida.
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