“La cancha de Gimnasia fue el último lugar que lo hizo feliz”

Diego Maradona y la estadía del ídolo mundial en La Plata. Su arribo causó un estado de exaltación extrema. La FIFA publicó un informe sobre su llegada a nuestra ciudad

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La relación de Diego Maradona (1960-2020) con la ciudad de La Plata, que venía de muchos años antes, llegó a un grado de exaltación extrema entre 2019 y 2020, cuando el 10 condujo como entrenador a Gimnasia, mudándose a nuestra zona. Un verdadero estado de paroxismo ganó a propios y extraños, y generó movilizaciones y una gran cantidad de testimonios.

La llegada del mayor ídolo mundial –esto es cierto, la sola palabra “Maradona” le alcanzó a millones de argentinos que viajaron por el mundo para simplificar sus relaciones en distintos países, ya que ese nombre alcanzó categoría de pasaporte- revolucionó primero al club, luego a todo el medio futbolístico platense y desde luego al fútbol nacional. Gimnasia y Maradona habían previsto la extensión del contrato hasta el 31 de diciembre de 2021, pero el fallecimiento del ídolo canceló antes esa relación.

EL DIA recordó así su llegada y su partida definitiva: “Desde aquel mediodía de septiembre de 2019, cuando Diego Armando Maradona bajó del micro para dirigir por primera vez a Gimnasia, La Plata quedó marcada para siempre. Y desde el 25 de noviembre de 2020, cuando su muerte sacudió al mundo, la Ciudad encontró en sus calles, en sus estadios y en su gente una forma propia, inagotable y conmovedora de recordarlo. La saga de Maradona en La Plata fue luego detallada por una extensa serie de crónicas por parte de este diario.

“Los primeros homenajes fueron espontáneos, casi viscerales. A horas del anuncio, el 26 de noviembre, los hinchas del Lobo se acercaron a la Municipalidad y lanzaron fuegos artificiales al cielo, como si la Ciudad necesitara gritarle al universo que el Diez no se apagaba. La pandemia impedía abrazos, pero no podía frenar ese gesto colectivo. En esos días, aparecieron también las etiquetas con su nombre en los nomencladores de la calle 10, pequeños actos de amor urbano que luego se institucionalizaron: el tramo de la avenida 60 que atraviesa el Paseo del Bosque pasó oficialmente a llevar su nombre”, dijo una crónica de este diario.

En otra se expresó: “Tres días después de su partida, Gimnasia tuvo que volver a jugar. Fue contra Vélez, con la camiseta negra que llevaba el rostro de su entrenador. Dolor, duelo y victoria: el equipo ganó, y el homenaje se volvió también una forma de resistir. Un año más tarde, los jugadores lucieron un parche por su cumpleaños y así se sigue repitiendo hoy. Desde entonces, cada fecha cercana al 30 de octubre o al 25 de noviembre se convirtió en un ritual azul y blanco.

FELIZ

Una publicación de la FIFA titulada “Gimnasia y Esgrima de La Plata: el último lugar donde Maradona fue feliz” reflejó a un año de su muerte datos de interés sobre la relación entrañable de Maradona con La Plata y, al mismo tiempo, esa crónica ofreció contenidos ciertamente emotivos.

El boletín del organismo rector del fútbol mundial dijo: “El astro albiceleste regresó a su país para conducir al equipo platense que atravesaba una situación delicada en la lucha por la permanencia. Su impacto fue absoluto en el club y en un pueblo que le ganó el corazón al 10. El histórico 10 volvió a la Argentina y encontró un lugar especial en su carrera en el Bosque platense. FIFA repasa la historia de un romance”.

“El Juan Carmelo Zerillo, el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata, fue un santuario para este hincha de Boca. No era fanático del Lobo, no llevó los colores Triperos en su sangre ni idolatraba a Carlos Timoteo Griguol, pero son las nueve de la mañana de un sábado y acaba de llegar a la cancha emplazada en el corazón del Bosque platense: “Yo soy bostero pero Gimnasia es el Napoli argentino”.

 

“Acá el Diego fue feliz. Fue el único club que le dio la posibilidad de trabajar”

 

“Acá el Diego fue feliz. Fue el único club que le dio la posibilidad de trabajar, de ser homenajeado en las canchas. Si el Diego dijo que su corazón era tripero, es que el Diego acá era feliz. Hoy vengo a encontrarme con él, no lo voy a ver, pero lo voy a sentir. El Diego vive en el Bosque”, dijo uno de sus amigos.

“Gimnasia fue la última casa futbolera de Diego Armando Maradona. Después de dirigir en Emiratos Árabes Unidos y en México, el ídolo nacional regresó a su país casi una década después de su salida de la Selección Argentina. Confirmado el 5 de septiembre de 2019 al frente de un equipo comprometido con la lucha por la permanencia, el 10 causó una revolución absoluta que en un puñado de semanas registró más de tres mil nuevos socios y una infinidad de camisetas vendidas. El Zerillo se transformó en el destino de la peregrinación maradoniana”.

“Diego falleció poco más de un año después de su asunción: todavía en funciones, murió el 25 de noviembre de 2020 en un día que le rompió el corazón a todo un pueblo. Ausente corporalmente, vive en el recuerdo permanente de cada vida que atravesó. Entre los millones marcados por el sello indeleble del 10 se encuentran todos aquellos que vivieron bien de cerca la última etapa de Maradona como director técnico”, concluyó el escrito de la FIFA.

OTRO TESTIGO

Otro testimonio valioso sobre la vida platense de Maradona lo aportó Cristian Jorgensen, preparador físico que colaboró con el 10 en Gimnasia. Con Diego aferrado a su mano salieron hacia las canchas bulliciosas en cada uno de los 21 partidos que dirigió a Gimnasia. “Todavía tengo su mano marcada”, diría años después.

Jorgensen añadió que en la cancha del Bosque y en Estancia Chica, Maradona “encontró no solamente el cariño de la gente, que lo hacía parecer mucho a lo que vivió en Nápoles, sino también la paz y tranquilidad que necesitaba. Él me decía: ‘Estancia a mí me robó el corazón. Siento el olor del pasto, me siento en mi casa’. Son 53 hectáreas de campo puro. Acá encontraba la tranquilidad que él necesitaba”.

Maradona tuvo muchas vidas, acaso demasiadas. Su personalidad y trayectoria podrían dar para más de diez series de Netflix. Tocó el cielo con las manos y descendió a los infiernos. Lo recibieron autoridades de grandes potencias, el Papa y también el jefe de la Cosa Nostra. Todos querían conocerlo. Los chicos pobres del Conurbano y los más pobres de Nápoles le construyeron literalmente altares y se creó la Iglesia Maradoniana. Le hizo dos goles históricos a los ingleses, salió campeón mundial en México y lo echaron del Mundial de Estados Unidos.

Llegó a La Plata agotado de vivencias contradictorias, tironeado por malas y buenas amistades, ametrallado por los flashes del periodismo mundial mientras era jugador y cuando dejó de serlo. Y Jorgensen añadió: “Gimnasia fue un oasis para Maradona. Yo conocí a Diego, a Maradona lo conoció todo el mundo. El Diego bonachón, sincero, lo vi comer, lo vi bailar, lo vi llorar por amor, lo vi alegre, lo vi escuchando música. Había un personaje que era Maradona, que se inmolaba con sus perfumes y aros, pero yo conocí un montón de facetas que no todo el mundo tiene la posibilidad de conocer”.

En su época de DT de Gimnasia, Maradona no sólo revolucionó al club y a la Ciudad por su sola presencia, sino que comenzó una etapa de entrenamientos con el plantel que llenaba de gente los márgenes del campo y que se reflejó en un gran impacto anímico en el equipo.

Prefirió no vivir en el casco urbano, algo que le hubiera resultado virtualmente imposible, sino que buscó residir en un barrio privado y alejado del trajín céntrico, de modo que se afincó en “Campos de Roca”, sobre la ruta 2.

“Maradona finalmente se mudó a nuestra ciudad para estar cerca del predio de Estancia Chica. El 10 se instaló en una casa ubicada en un barrio cerrado de ruta 2 y fue recibido por Alejandro Ferrer, secretario general albiazul. Según le indicaron a este medio, se encontraba excelente de ánimo al arribar a su nuevo hogar y con diez kilos menos”, dijo la crónica de EL DIA.

A principios de noviembre de 2020 debió ser internado en la Clínica Ipensa de nuestra ciudad para realizar un chequeo médico, antes de que se decidiera que fuera trasladado a un domicilio definitivo. Cabe señalar que la causa judicial por la sucesión de su patrimonio se radicó en los Tribunales platenses.

Cuando murió, la Ciudad se cubrió de pancartas y murales que reproducían a Diego. La tribuna gimnasista levanta aún grandes banderas con su imagen en el estadio Zerrillo, el último lugar en donde fue feliz.

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