Ricardo Balbín, un entrañable vecino platense mucho más allá de la política
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 23:43
“Chino, Chino, Chino. Seguimos tu camino”, atronaba la multitud agolpada en calle 7 y a lo largo de todo el trayecto del interminable cortejo fúnebre hasta el Cementerio, frente al cual se realizó el acto de despedida de Ricardo Balbín ante un impresionante gentío imposible de calcular. Y en realidad se trató de la mayor movilización popular que La Plata haya conocido hasta el momento.
Era el jueves 10 de septiembre de 1981; el día anterior se había ido un vecino entrañable para la Ciudad y el país.
Había llegado a nuestra ciudad a los 18 años de edad, en 1922, a estudiar Derecho en la UNLP y a militar fervientemente en la Unión Cívica Radical, partido al que se había afiliado a fines de julio de ese mismo año, el mismo día en el que adquirió la mayoría de edad.
Pero se quedó a vivir entre nosotros toda la vida. “Cuando apenas llevaba viviendo en La Plata ya sabía que nunca me iría de esta que, en realidad, es mi verdadera ciudad, con la que tengo un sentido de pertenencia tal que hasta no logré evitar hacerme hincha de Gimnasia”, contó, bromeando, en su casa en la mañana de un sábado de 1971, ante un grupo de integrantes de la juventud partidaria con quienes habitualmente se reunía en ese horario.
DECISIÓN FUNDAMENTAL
Muchas veces dijo que el radicarse en la Ciudad había sido en su vida una “decisión fundamental”.
Había nacido el 29 de julio de 1904 en la Ciudad de Buenos Aires en donde completó el secundario a los 16 años. En 1921 comenzó a estudiar Medicina en la universidad porteña, oportunidad en la que trabó amistad con Arturo Illia, pero a los pocos meses advirtió que esa no era su vocación profesional, por lo que al año siguiente vino a La Plata.
En cinco años y a pesar de una febril actividad política partidaria, se recibió de abogado, en 1927. En 1928 se casó con Indalia Ponzetti con quien tuvo tres hijos, Lía Elena, Osvaldo y Enrique.
No se trata en esta nota de detallar su vida política sino su calidad de vecino platense, por cuyas calles solía caminar respondiendo siempre con suma amabilidad los múltiples saludos que recibía por parte de desconocidos transeúntes, fuesen o no radicales.
Tenía su estudio en su propia casa de calle 49 N° 844, entre 12 y diagonal 74, pero la propiedad literalmente era una suerte de comité radical, escenario permanente de prolongadas reuniones políticas. Cuando sonaba el timbre, generalmente era él quien atendía.
La propiedad, de cómodas dimensiones y ambientes espaciosos fue proyectada por el ingeniero Julio A. Barrios, quien también dirigió la obra de construcción.
FALLECIMIENTO
A mediados de agosto de 1981, Balbín estaba entregado de lleno al desarrollo de la denominada “Multipartidaria”, un conglomerado de agrupaciones políticas conformado en 1980 para bregar pacíficamente contra la dictadura militar. Por eso, en aquel momento le restó importancia a una incipiente patología respiratoria que con el transcurso de los días se fue acentuando, por lo cual fue necesario que se internara en la clínica Ipensa, de 59 entre 3 y 4.
Su estado de salud se fue agravando; el periodismo realizaba “guardias” frente al centro asistencial a la espera de noticias, pero el temido desenlace finalmente se produjo, temprano, el 9 de septiembre. Sus restos fueron velados en la sede del Comité Nacional de la UCR en Buenos Aires y al día siguiente, pasado el mediodía, fueron trasladados a nuestra ciudad para su inhumación.
El cortejo fúnebre transitó por calle 7 hasta 50, y luego de bordear Plaza Moreno tomó diagonal 74 hasta la necrópolis a marcha muy lenta, porque en todo ese trayecto, como se dijo, había multitudes para despedirlo.
Frente al Cementerio y ante una acongojada muchedumbre se realizó un acto con varios oradores. La desconcentración comenzó, dificultosamente, recién al anochecer.
HOMENAJES Y EL DODGE VERDE
Con el retorno de la democracia al país comenzaron a sucederse numerosos homenajes al extinto político, que descansa en el mausoleo construido por el radicalismo en el Cementerio.
El 27 de agosto de 1984 el Concejo Deliberante de La Plata sancionó la Ordenanza 5.662 designando a la calle 49, en la totalidad de su extensión, con el nombre de Dr. Ricardo Balbín.
También lleva su nombre la autopista entre La Plata y Buenos Aires, lo mismo que calles en distintas ciudades del país.
Por otra parte, hay que señalar que Balbín tenía un automóvil Dodge Polara, modelo 1974, de color verde, el que utilizaba para sus giras políticas.
Tras su muerte, el vehículo permaneció estacionado en el garaje de su casa y se lo podía ver detrás del vidrio esmerilado del portal.
Nadie se atrevía a retirar el rodado y fueron pasando los años. El 4 de agosto de 1990 falleció la viuda del famoso político y recién en 2008 los descendientes tomaron la decisión de que esa “reliquia” de cuatro ruedas fuera subastada públicamente con fines benéficos.
El remate se llevó a cabo ante gran cantidad de público en el Pasaje Dardo Rocha el 19 de abril de ese mismo año, a más de 26 años del deceso de su querido dueño, y estuvo a cargo de Ricardo Seoane, ex presidente del Colegio de Martilleros de La Plata.
La puja entre los oferentes estuvo muy “peleada” y se prolongó durante poco más de media hora hasta alcanzar la sorprendente suma de 45.500 pesos ofrecida por los abogados Fernando Rosas, Matías Quiero y Omar Velásquez, en representación de un estudio de letrados porteños.
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