Tabaco para armar: crece su consumo entre jóvenes
Edición Impresa | 13 de Marzo de 2026 | 01:44
Con la idea de que no es tan malo porque es “natural”, el consumo de tabaco para armar ha venido ganando terreno durante los últimos años entre los adolescentes en el país. Pero lejos de constituir una alternativa menos nociva que la industrial, fumar cigarrillos armados con tabaco suelto -señalan especialistas- puede resultar incluso más perjudicial.
La confusión parece alimentada desde el propio mercado: en los envases del tabaco suelto abundan términos como natural, orgánico o premium, acompañados por diseños que evocan lo artesanal o lo sustentable. Lo cierto que esa percepción parece tener un fuerte peso entre quienes optan por él.
Un estudio del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) realizado en cuatro ciudades del país detectó que el principal motivo de los jóvenes para elegir tabaco para armar no es el menor precio: su consumo aparece con mayor frecuencia en sectores socioeconómicos altos, donde influyen factores como la percepción de menor riesgo, los sabores y el atractivo del ritual.
El mismo estudio muestra también que si bien el tabaco para armar no es el principal producto, su consumo viene ganando terreno en el panorama de uso de nicotina entre adolescentes. De acuerdo con sus datos, el 3,4% de los jóvenes argentinos de entre 12 y 17 años lo consume; contra el 20% que utiliza cigarrillos electrónicos y el 8,6% que fuma cigarrillos convencionales.
TANTO O MÁS NOCIVOS AUN
Los cigarrillos armados “no son un producto menos dañino, ni una alternativa más segura que los cigarrillos normales. Son altamente adictivos y su consumo está asociado a enfermedades serias y potencialmente mortales. No existe consumo de tabaco que sea inocuo”, remarca Mario Bedosti, coordinador de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina.
Desde el punto de vista médico, los efectos sobre el organismo no difieren de los del cigarrillo convencional, señala por su parte la médica neumonóloga Marcela Smurra, jefa del área en el Sanatorio Modelo.
“El impacto pulmonar es el mismo. El calentamiento de sustancias libera alquitrán, monóxido de carbono y tóxicos que generan daño pulmonar. Incluso, hay referencias de mayor riesgo de cánceres de la mucosa de la vía aérea superior en quienes fuman cigarrillos armados respecto de los industriales”, señala la especialista.
Como explica Smurra, el modo de consumo puede incluso aumentar la exposición al tabaco: “El hecho de armarlo uno mismo no lo convierte en menos dañino. Al contrario, puede aumentar la exposición porque se tiende a usar más cantidad de tabaco”.
Por otra parte, “la combustión del papel es tóxica para el organismo. Tanto los cigarrillos armados como los industriales tienen nicotina, que es adictiva y puede generar un consumo problemático. No lo aconsejamos como método de reducción de daño”, afirma el médico toxicólogo y presidente de la Fundación Argentina de Toxicología Francisco Dadic.
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