Las familias apelaron al ingenio y el ahorro para la canasta escolar 2026
Edición Impresa | 2 de Marzo de 2026 | 02:36
El inicio del ciclo lectivo 2026 en La Plata planteó un complejo desafío de ingeniería financiera para miles de hogares. Lejos de las compras fuertes de años atrás, la temporada actual se define por una palabra que resuena en cada local del centro y de los barrios: cautela.
Un reciente relevamiento elaborado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata puso cifras y relatos a una realidad que se percibe en las calles. A través de una encuesta realizada a comercios locales vinculados a la venta escolar, la entidad identificó las tendencias que marcan este año, comparándolas con el anterior. El diagnóstico es claro: un consumo “escalonado”, donde la planificación le ganó la pulseada a la urgencia.
Los resultados del estudio de la Cámara no son uniformes, lo que refleja la fragmentación económica actual. Mientras que algunos comercios lograron reportar incrementos leves o un desempeño que califican como “aceptable”, otros enfrentan una caída en los volúmenes de venta o, lo que es más preocupante para el sector, márgenes de rentabilidad escasos.
Esta heterogeneidad depende tanto del rubro como de la ubicación geográfica dentro de la capital bonaerense. Sin embargo, hay denominadores comunes que atraviesan a toda la ciudad. Compras medidas: se terminó la era del “por las dudas”; comparación exhaustiva: el consumidor platense recorre, pregunta y anota antes de sacar la tarjeta; planificación familiar: las listas escolares se fragmentan para no impactar de lleno en un solo mes.
Históricamente, febrero fue el mes de la fiebre escolar. En 2026, esa fiebre parece haberse transformado en un proceso más lento. Según el relevamiento, el mayor movimiento comercial se concentró en la segunda quincena de febrero y en los días inmediatamente anteriores al inicio del ciclo escolar, esta vez postergado por un paro docente (ver pág. 10).
No obstante, un dato llama la atención: muchos comerciantes indicaron que aún no han percibido un “pico” claro de ventas. Esto refuerza la idea de un consumo atomizado. Las familias ya no compran todo junto; adquieren lo básico para arrancar y postergan el resto para este mes o abril, esperando que los ingresos se acomoden o aparezcan nuevas ofertas.
“Los consumidores esperan promociones bancarias o cuotas sin interés antes de concretar la compra. Si no hay descuento, la venta queda en suspenso”, señalan desde la Cámara.
En este contexto, las billeteras virtuales, las transferencias y, sobre todo, las cuotas se han vuelto el oxígeno del comercio minorista. El efectivo, aunque presente, cede terreno ante la necesidad de financiar el gasto.
PRECIO
El precio es, sin lugar a dudas, el gran elector de esta temporada. Pero no es el único. El informe revela que el cliente busca una tríada difícil de equilibrar: precio, calidad y promoción.
También remarca el estudio que en las librerías es donde más se respeta la “lista completa”. Los padres parecen hacer un esfuerzo extra para que los chicos tengan todos los útiles desde el primer día.
En indumentaria y calzado, la estrategia es la reutilización. El concepto de “herencia” entre hermanos o la compra de uniformes usados ha ganado un terreno inédito, describen los comerciantes.
Los artículos que más “duelen” al bolsillo este año son las mochilas (especialmente aquellas con carro) y los repuestos de hojas. En contraste, los comercios de uniformes advierten una caída en la renovación de stock personal por parte de las familias, quienes prefieren “estirar” el talle del año pasado.
El relevamiento de la Cámara también dio lugar a los testimonios directos de quienes levantan la persiana cada día. Las visiones son tan variadas como la economía misma.
Desde una casa de uniformes, la definición de la temporada es tajante: “Compleja”. Sus responsables remarcan la brecha entre los precios y el poder adquisitivo: “Está complicada la situación, a los papás no les alcanza lo que ganan”.
En la otra vereda, en una librería, se calificó la temporada como “alentadora” en términos de volumen, pero puso el foco en un problema estructural: la baja rentabilidad.
“Baja rentabilidad por el tema impositivo”, expresaron, dejando claro que vender no siempre significa ganar en un contexto de costos operativos crecientes.
Otros comercios, bajo anonimato, destacaron un punto positivo: la estabilidad de precios en ciertos artículos importados, como las mochilas, que en algunos casos incluso mostraron valores más competitivos que el año anterior debido a la mayor oferta.
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