Inseguridad vial: un joven murió por un choque en Berisso
Edición Impresa | 2 de Marzo de 2026 | 02:57
La problemática del tránsito en la Región vuelve a quedar en el centro de la escena. En lo que va de 2026 ya se registraron 12 accidentes mortales y en nueve de esos casos hubo motos involucradas, un dato que refleja con crudeza la exposición y vulnerabilidad de quienes circulan en ese tipo de rodados, pero también la falta de controles, de políticas de prevención y, fundamentalmente, el incumplimiento sostenido de las normas viales a la hora de la conducción.
Un análisis comparativo con años anteriores, muestra que la cifra actual es alarmante, ya que 2023 es el único que potencialmente lo supera en números, ya que para el 2 de marzo se contabilizaban 17 siniestros fatales.
En los demás períodos, la cantidad de víctimas era menor, lo que evidencia un repunte que preocupa y que vuelve a poner en discusión el estado de la infraestructura, la conducta vial y la ausencia de medidas eficaces. Cabe recordar que 2025 cerró con 80 fallecidos.
El último hecho que engrosó la estadística ocurrió anteanoche en Berisso.
Fue cerca de las 23.30 que personal policial fue comisionado por la central de emergencias 911 a la intersección de Ruta 15 (Montevideo) y calle 71 por un grave accidente.
Al arribar a la escena, los efectivos encontraron un Volkswagen Gol Trend negro que había impactado violentamente contra el paredón de una vivienda ubicada a varios metros de la calzada.
El vehículo presentaba daños casi totales en el frente y lateral derecho, con el motor desprendido y desplazado varios metros del lugar original.
Producto de la ferocidad del impacto, el coche perdió el motor / Web
Dentro del rodado se hallaba el conductor, un joven de 26 años, identificado como Gabriel Brandon Garibaldi. Estaba atrapado entre los hierros retorcidos del habitáculo, aprisionado por el airbag y gravemente herido.
El escenario descripto en el acta policial da cuenta de una calzada deteriorada, con signos de desgaste, escasa iluminación y una intersección de tierra en mal estado de conservación, en una zona semiurbana con viviendas muy próximas a la calle.
El SAME acudió al lugar y el médico a cargo informó que el paciente se encontraba en “código rojo”, sin responder a los estímulos.
Bomberos Voluntarios trabajaron para liberarlo y fue trasladado de urgencia al hospital Mario Larrain, donde pese a los esfuerzos del equipo médico de turno finalmente se confirmó su fallecimiento.
Vecinos señalaron que el joven presuntamente había concurrido a una fiesta instantes antes del impacto.
También mencionaron que podría haber estado acompañado por una mujer, aunque no se logró establecer la presencia de otra persona junto a él.
Efectivos de Policía Científica realizaron las pericias correspondientes y el vehículo fue secuestrado para avanzar con la investigación.
Por protocolo, se buscarán imágenes en cámaras de seguridad de la zona, testigos y se harán todos los análisis técnicos para determinar qué sucedió.
La presunción es que la velocidad de desplazamiento no era la adecuada, todo al margen del estado en que se encontraba el conductor.
El caso sin dudas vuelve a exponer una combinación peligrosa: calles en mal estado, falta de iluminación, posibles excesos de velocidad y una circulación cada vez más intensa en corredores que no siempre están preparados para soportarla.
Con 12 víctimas fatales en apenas dos meses, la Región atraviesa un inicio de año marcado por la tragedia vial, en un contexto donde las motos aparecen como protagonistas recurrentes de los desenlaces más graves.
Detrás de cada número hay historias truncas y familias atravesadas por el dolor, mientras crece el reclamo por mayores controles, educación vial y obras que permitan frenar una estadística que no deja de sumar nombres.
Pedro Perrotta, titular de la ONG Corazones Azules, especialista en cuestiones viales, expresó sobre el tema: “Entendemos que es imperioso lograr el cambio cultural vial que necesitamos para tener calles más seguras y eso se alcanza con educación vial”.
“Al momento de circular en la calle debemos asumir nuestra responsabilidad, ya sea como transeúnte o conductor, respetando las señales de tránsito, las leyes, teniendo en cuenta que una imprudencia no solo puede costar la vida propia, sino la de terceros también”, agregó.
En este punto, Perrotta siempre hace hincapié, no solo en las víctimas fatales, sino además en el amplio universo de personas que quedan con discapacidades, algunas de ellas de carácter permanente, un tema al que también se le debe prestar mucha atención.
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