La violencia que no afloja: salvaje asalto a comerciantes de La Plata
Edición Impresa | 22 de Marzo de 2026 | 02:24
La violencia delictiva volvió a irrumpir en la madrugada platense con una escena que rozó la tragedia. Esta vez fue en Villa Elvira, a metros del Hospital San Martín de La Plata, en una cuadra donde conviven viviendas y comercios, y donde el miedo empezó a ganar terreno entre los vecinos.
Eran cerca de las tres de la mañana cuando un matrimonio de comerciantes dormía en la planta alta de su domicilio de calle 72 entre 115 y 116. El descanso se rompió de golpe con un estruendo seco: patadas contra una puerta interna. No era un intento aislado. Era el inicio de una pesadilla.
De acuerdo a lo revelado por voceros a EL DIA, El hombre, de 68 años, se levantó y avanzó hacia el ruido mientras le pedía a su esposa que se refugiara y diera aviso a la policía. Del otro lado, la puerta ya estaba forzada. En segundos, el vidrio estalló en mil pedazos.
Las astillas volaron y le provocaron un corte en la frente. A través de esa abertura apareció el rostro difuso de uno de los delincuentes, que lo apuntaba con un destornillador y exigía dinero.
Lo que siguió fue un forcejeo desesperado. En medio de los nervios, el dueño de casa intentó resistir. Recibió golpes, cortes en el rostro y en el brazo, pero logró arrebatarle el destornillador al atacante. Sin embargo, la situación escaló aún más: el agresor sacó un revólver y volvió a amenazarlo a quemarropa, en una escena que lo dejó al borde de un desenlace trágico.
En base a las primeras investigaciones, los ladrones habrían ingresado por el fondo de la propiedad. Utilizaron una escalera de madera para trepar, cortaron un candado y se movieron con total impunidad entre los distintos niveles de la vivienda. Ya en su interior revisaron ambientes, revolvieron pertenencias, abrieron cajones y hasta levantaron partes del techo en busca de dinero.
En la planta baja, donde funciona un comercio familiar -conocido en ese sector de Villa Elvira-, se tomaron el tiempo de saquear la caja registradora, llevarse mercadería y pertenencias personales. También sustrajeron billeteras con documentación, tarjetas y una suma importante de dinero en efectivo. No conformes con eso, avanzaron hacia otros sectores de la casa, incluido un tercer piso utilizado como salón, donde dejaron señales de su paso: desorden, ropa tirada y muebles abiertos.
Fuentes confiaron que el episodio dejó una fuerte carga emocional, sobre todo por la violencia ejercida. “Pensaron lo peor”, deslizaron, en referencia al momento en que el arma apareció en escena.
Sangre y vidrios rotos
El calvario terminó minutos después, cuando un familiar de las víctimas llegó al lugar y logró asistirlos. Recién entonces pudieron dimensionar el alcance del ataque.
El hombre, herido y con visibles signos de la agresión, decidió radicar la denuncia. La vivienda, aún con manchas de sangre y vidrios rotos, quedó bajo resguardo a la espera de peritajes.
En la cuadra, el episodio generó conmoción. No se trata de un hecho aislado, sino de un nuevo capítulo en una seguidilla que viene golpeando a distintos barrios de La Plata. La cercanía con un centro de salud de referencia y la presencia de otros comercios no fueron obstáculo para un grupo que actuó con violencia, planificación y sin temor a ser descubierto. Por el contrario, tal como vienen informando este diario, se enmarca en una escalada de violencia criminal que mete miedo.
Ahora, ese temor se instaló entre los vecinos, que miran con desconfianza cada ruido en la noche. La sensación es clara: la inseguridad no solo avanza, sino que lo hace con una agresividad marcada, dejando a su paso episodios donde la vida pende de un hilo.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE