Nuevo temporal en la Región y trastornos que se hacen costumbre
Edición Impresa | 31 de Marzo de 2026 | 02:47
Otra vez llegó una tormenta de lluvia y viento a nuestra región y el fenómeno climático volvió a dejar a oscuras a buena parte de la Ciudad, con decenas de barrios sin luz, además de postes y árboles caídos o inclinados, cables cortados y anegamientos en algunas calles. El negativo ciclo de “causa-efecto” entre el clima y varios servicios públicos se cumplió así cabalmente, podría decirse que con la naturalidad de siempre. Una relación estrecha, claro, que se completa con los justificados reclamos de vecinos de distintos barrios afectados por esos trastornos.
Villa Elvira, Villa Castells, Meridiano V, Parque Saavedra y muchas otras zonas sufrieron las consecuencias de siempre. En cuando a los anegamientos parciales, hace años que los especialistas advierten que obedecen al estado de obstrucción que sufren las redes de desagües pluviales en distintos puntos de la Ciudad.
Así, reseñan que nuestra ciudad contó con un servicio excelente cuando la atención de esas redes estuvo a cargo durante décadas de la dirección provincial de Hidráulica, que lo hizo por la condición de capital provincial de La Plata, hasta que el servicio fue municipalizado a inicios de la década del 80. En esas instancias, la Comuna reparó en que no contaba con las máquinas desobstructoras de las redes y que muchas de las cañerías secundarias se encontraban completamente tapadas.
Esa situación es la que hace que cualquier lluvia origine inmediatos anegamientos, en esos lugares en donde no funcionan las bocas de tormenta. Los especialistas advirtieron que en los llamados “registros” -que son las cámaras instaladas sobre las veredas y en las esquinas- algunos vecinos levantaban las tapas y usan esos sitios para arrojar todo tipo de desperdicios domiciliarios obstruyendo por completo el paso del agua. Lo cierto es que desde la municipalización pasaron ya muchos años y el tema de la atención de las redes de desagües pluviales ofrece deficiencias.
En cuanto a los cortes de luz derivados de las tormentas, las lluvias parecen ser siempre suficientes para traducirse en cortes del servicio eléctrico, en una situación que marca la fragilidad de las estructuras existentes en el sistema. Se ha dicho que la luz sufre cortes cuando llueve porque el agua acumulada en la vía pública se filtra en instalaciones eléctricas como cajas, cables o pie de los faroles, originándose cortocircuitos de menor o mayor magnitud.
Un interrogante debiera ser el de considerar si toda lluvia o viento debe derivar, como ocurre en la actualidad, en cortes de luz y anegamientos en la Región. De ahí la necesidad de a quien corresponda, enfrente este problema.
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