La necesidad de facilitar accesos ante desigualdades físicas

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Un informe publicado en este diario puso a la luz los problemas cotidianos que enfrentan las personas con desigualdades físicas, a partir de la existencia de las llamadas barreras arquitectónicas que no solo les impiden o dificultan el acceso a edificios, a ómnibus o a desplazarse por veredas en mal estado en las ciudades y localidades de la Región, sino también de la diversidad de trabas administrativas que demoran el acceso al uso de aparatos ortopédicos o el pago por obra social de los acompañantes.

El concepto urbanístico de “barreras arquitectónicas” alude a los obstáculos físicos y administrativos existentes en los entornos urbanos que impiden la movilidad, el acceso y la autonomía de personas con desigualdades físicas. Faltas de rampas mecánicas en los micros y de pendientes accesibles en los edificios que sólo ofrecen escaleras, veredas altas o falta de veredas, puertas estrechas, inexistencia de baños o ascensores adoptados forman parte del problema.

Uno de los problemas más graves para los desiguales físicos lo plantea el acceso a los ómnibus, que muchas veces, por falta de rampas mecánicas o por no utilizar las disponibles, impiden el ingreso a las unidades. “Ya estoy cansada de renegar con los micros. La gran mayoría, no baja la rampa como corresponde y hay poca empatía por parte de los choferes”, dijo a este diario una mujer que todos los días, en la zona de 3 y 515 intenta tomar los micros para a trabajar y a estudiar al centro platense.

Agregó que hace `pocos días no de los conductores de la línea en la que habitualmente viaja no se ocupó de respetar las recomendaciones existentes para acomodar la silla en el interior de la unidad y una frenada brusca la empujó hacia adelante y terminó cayendo en el piso. “Si no fuera por la gente, que muchas veces tiene más empatía que algunos choferes, no sé qué hubiese pasado”, recordó.

A las barreras físicas se suman las administrativas. Los testimonios recibidos por este diario aludieron también a las demoras en los pagos de IOMA a los acompañantes terapéuticos y cuidadores. “No pueden estar tres meses sin cobrar. Eso muchas veces recae en el afiliado”, explicó una persona.

Lo cierto es que son muchas las ciudades y localidades que siguen en deuda con las personas que sufren desigualdades físicas. En reuniones realizadas por especialistas en nuestra ciudad en fechas recientes, se reclamó la disponibilidad de medios de transporte accesibles, que le permita a los desiguales físicos el traslado a los trabajos, a espacios de recreación y a otros lugares.

Asimismo, se reclama el impulso de una formación de docentes que contemple aspectos propios de la educación inclusiva de los desiguales físicos, un más fácil acceso a la información y comunicación y otra serie de medidas tendientes a garantizar una plena igualdad de condiciones.

Se trata, entonces, de promover iniciativas que apunten a concientizar debidamente a la población.

Debiera además tomarse en cuenta el crecimiento exponencial de las expectativas d vida, con la presencia de cada vez un mayor número de personas de edad avanzada que, pese a sus dificultades físicas, quieren y deben participar de la dinámica cotidiana.

 

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