La guerra abre una ventana de oportunidad para la Argentina
| 7 de Marzo de 2026 | 16:50
Luis Varela
¿Durará este conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán solo cinco semanas como dijo Donald Trump en su momento o es posible que ocurra algo parecido a lo que pasó en Ucrania, con Putin diciendo que la invasión iba a durar tres días, y ya lleva más de cuatro años? O tal vez, ¿puede desencadenar en un evento como la 1° Guerra Mundial, algo que iba a durar 21 días y que se extendió cuatro años con 20 millones de muertos?
Absolutamente nadie puede entregar una certeza a esas preguntas y, obviamente, esta situación bélica está arrojando, además de cientos de muertos y destrucción, un notable impacto en los commodities, especialmente en el precio del petróleo, que saltó otro 12,7%, con el WTI a US$ 91,30 y el Brent a US$ 93,20, pero también provocando una ola alcista para derivados, como subas potentes para el gas, la urea, los fertilizantes y otros insumos. Y, para entenderlo, debe decirse que el barril de crudo sube 36% en lo que va de marzo, alcanzando su mayor valor desde agosto de 2022, cuando el Covid-19 empezaba a apagarse.
Toda esta situación, con graves derivaciones humanitarias y ambientales, también está generando efectos muy peligrosos. Toda Europa se está armando, en un contexto de más inflación por el petróleo más alto, que debe ser trasladado de inmediato a los surtidores porque los países de esa región no soportan más rojo fiscal, sobre todo Francia, que está en un déficit del 6% del PBI y cuyos bonos pagan igual tasa que los griegos, incluso más que los italianos.
Y para Estados Unidos toda esta aventura tampoco es gratis. Trump está gastando unos US$ 1000 M por día en esta guerra y se calcula que el gasto puede llegar a unos US$ 50.000 millones en pocas semanas, es decir la misma cantidad de plata que puso EE.UU. en la participación con Ucrania, pero en todo un año.
Por si esto fuera poco, salieron datos laborales norteamericanos, y fueron ciertamente malos. En febrero se perdieron en EE.UU. 92.000 puestos (se esperaba un achique de 60.000), lo cual significa la sorpresa negativa más grande desde la pandemia de 2021. Y, además, la tasa de desempleo norteamericana subió al 4,4% y se acerca al 4,5% de noviembre pasado, máximo de los últimos cuatro años.
Es decir, cuando faltan exactamente ocho meses para la elección de medio término, Trump se enfrenta a una guerra externa y a una gran resistencia interna. Porque el valor al que ha escalado el WTI significa más inflación, que los norteamericanos tengan que poner más dólares para llenar el tanque. Eso abre una zona de posible estanflación, que será difícil de resolver de parte de la Reserva Federal, en la que está por debutar Kevin Warsh, en reemplazo de Jerome Powell, ni bien consiga el guiño del Senado.
El inesperado regalo para Vaca Muerta y el campo
El mundo está confiado en que con todo esto Trump perderá terreno en noviembre, y se encontrará para la segunda parte de su mandato con menos poder frente al Congreso. Lo cual puede convertirlo en un pato rengo, y en un Presidente con menos poder, algo inquietante para la Argentina, ya que Milei depende muchísimo de que Trump y su secretario de Estado Scott Bessent estén con la billetera abierta, si en 2027 vuelve a desatarse una corrida cambiaria como la del año pasado.
Paradójicamente, tal como ha ocurrido en las numerosas guerras que hubo en el mundo a lo largo de los últimos 100 años, se determina un generalizado aumento en el precio de los commodities. Eso beneficia ostensiblemente a la Argentina, ya que nuestro país depende mucho de las exportaciones de materias primas. El petróleo está volando, el gas está volando, y Vaca Muerta está más viva que nunca. Y, notablemente, el aluminio pega un salto y está a punto de romper su valor récord histórico de plena pandemia de Covid-19.
Y, además, en paralelo, los granos también se están revalorizando. Hubo aumentos consistentes en Chicago, para la soja y también para el trigo y el maíz. Y en Rosario hubo muy buen resultado para el sorgo, el maíz y el trigo, al punto que el grano promedio del principal puerto santafesino acaba de alcanzar el mejor precio desde agosto de 2023.
Si bien esta situación está generando una importante aversión al riesgo, con alergia a países incumplidores seriales como la Argentina, al mismo tiempo se abre una ventana de oportunidad, que nadie sabe cuánto tiempo durará, ya que en este momento están volando las ventas de petróleo, gas, minerales y granos argentinos, lo cual significa ingreso de jugosos dólares genuinos.
Caputo contra los buitres
Como contrapartida, el ministro Luis Caputo ya avisó que no irá a buscar financiamiento a Wall Street porque los grandes bancos y fondos de inversión y pensión de ese mercado pretenden cobrar tasas de más del 9% anual en dólares a un país incumplidor como la Argentina.
Caputo intentará seguir financiándose en un mercado chico como el argentino, pero que últimamente le viene prestando dólares al 6% anual, todo muy de corto plazo. Pero incluso un respetado economista como Daniel Artana, de FIEL, salió a decir que el Gobierno tiene opciones para pagar la deuda sin acudir a los mercados internacionales, y eso que en 2027 los vencimientos son muy empinados.
Se despierta la inflación
La situación de estanflación en la que están entrando la UE y EE.UU. provocan cambios inesperados. Dieron un paso atrás las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,5% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,7% anual a 30 años. Y, con esto, se alteró lo que se estaba dando: el dólar global ya no fue tan elegido como refugio frente al resto de las monedas. De hecho, en el exterior el dólar subió 0,1% en México y China, no cambió en Japón y bajó 0,3% contra el euro y el chileno, 0,5% contra la libra, 0,8% contra el franco suizo y 0,9% en Brasil.
Y, a contramano de lo que sucedía, con el dólar oficial a $1436,18, el BCRA compró US$ 40 M en el mercado local, y al final del día la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 179 M y supera los US$ 46.000 M brutos.
Pero como las tasas no son tan seductoras porque se espera una inflación más alta, los dólares empezaron a despertar. El oficial subió $10,83 hasta $1.436,18, el blue subió $15 hasta $1.415, el Senebi subió $6,91 hasta $1.442,62, el MEP subió $3,06 hasta $1.436,97 y el contado con liqui subió $4,22 hasta $1.480,50. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa del 2% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 5%.
Las consultoras que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el BCRA subieron en bloque la inflación esperada: en enero habían dicho que en julio habría un IPC del 1,8% mensual y ahora lo ven en 1,9%, y para agosto (con Milei anticipando que empezaría con 0) la ven en 1,8%. Por lo que posiblemente la inflación anual sea incluso superior al 26% anual que se vino calculando últimamente.
Riesgo país al ataque
Con este movimiento, el stock total de depósitos a plazo fijo se congeló. Y, mientras el Gobierno se inclinó por los bancos, y no por las billeteras virtuales, para que se paguen los sueldos, hubo tasas mixtas en plazos fijos: por plata chica el interés bajó de 26,8% a 26,7% anual (21% en bancos grandes y 33% en bancos chicos) y por plata grande subió de 35,8% a 36,1% anual.
Con todo esto, como en 2027 la pared de vencimientos parece imposible de pagar con financiamiento únicamente en el mercado local, con pocos negocios, los bonos argentinos perdieron 0,1% y el riesgo país subió 30 unidades, hasta 575 puntos básicos. O sea, el Gobierno logró últimamente muchos éxitos políticos y reformas de fondo, pero el riesgo sigue sin darnos ningún acceso al financiamiento externo.
En papeles privados, con señales de estanflación, hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow bajó 1%, el S&P cedió 1,2% y el Nasdaq cayó 1,5%. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,3% y la Bolsa de México subió 1,2%.
Y, paradójicamente, como en la Bolsa porteña cotizan muchas empresas vinculadas al petróleo y al gas, con $106.755 millones operados en acciones y $190.275 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires logró subir 2%. Mientras que las ADR argentinas en NY: suba del 1 al 4% para YPF y Pampa E, con Baja del 1 al 5% para Macro, Galicia, Edenor, Supervielle, BBVA, IRSA, Central Puerto y Telecom.
Tal como están dadas las cosas, lo que manda es el precio contado de los commodities, que están hirviendo, y si esto se prolonga la Argentina pagará la deuda sin ningún inconveniente. Y los precios volaron. El petróleo saltó 12,7%, con el WTI a 91,30 dólares y Brent a 93,20 dólares. Los metales preciosos estuvieron para arriba, con aumento del 3,1% para la onza de plata y suba del 1,7% para el oro.
Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago hubo subas consistentes para la soja, el trigo y el maíz.
En Rosario también hubo un buen día para el sorgo, el maíz y el trigo (no para la soja y el girasol).
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