La historia del fantasma que nunca asustó

Oscar Wilde subvierte el relato gótico tradicional y exhibe a través de su prosa una comedia sobre el choque entre el viejo y nuevo mundo

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Publicado por primera vez en 1887, El fantasma de Canterville es uno de los relatos más populares de Oscar Wilde. A lo largo de más de un siglo, la obra fue adaptada al cine, al teatro, la televisión y la radio, confirmando la vigencia de una narración que combina humor, crítica social y una inesperada dimensión sentimental.

La historia comienza cuando Hiram B. Otis, ministro estadounidense y empresario pragmático, decide comprar la antigua mansión de los Canterville en Inglaterra. El anterior propietario, lord Canterville, le advierte con solemnidad que el castillo está embrujado por el espíritu de Sir Simon de Canterville, quien deambula por los pasillos desde hace trescientos años, tras asesinar a su esposa, Lady Eleanor. Según la leyenda, los hermanos de ella lo encadenaron y lo dejaron morir de hambre en un oscuro sótano, condenando su alma a una eterna errancia.

Pero la familia Otis —símbolo del espíritu práctico norteamericano— no se deja intimidar. Lejos de temerle, enfrentan al espectro con aceite para lubricar sus cadenas, quitamanchas para borrar la tradicional mancha de sangre y hasta remedios para la tos. La lógica moderna y el materialismo burgués chocan con la solemnidad del fantasma, que ve frustrados uno a uno sus intentos de provocar terror.

Sir Simon, acostumbrado a desmayos, gritos y huidas precipitadas, se encuentra ahora con gemelos que le tienden trampas y con un hijo mayor, Washington, que se burla de sus apariciones teatrales. La inversión es total: el cazador se convierte en víctima. Wilde transforma así el clásico relato gótico en una comedia de situaciones donde el espectro resulta más vulnerable que los vivos.

Sin embargo, bajo la ironía asoma una veta más profunda. El fantasma, humillado y agotado, revela su costado trágico. Cansado de asustar sin éxito, anhela el descanso eterno. Solo Virginia, la hija adolescente de los Otis, logra comprender su sufrimiento. Sensible y compasiva, ella escucha su historia y lo acompaña en el tránsito hacia la redención. El amor y el perdón —no el miedo— serán la llave de su liberación.

En ese gesto se condensa el mensaje de Wilde: el arte y la sensibilidad sobreviven incluso en un mundo dominado por la eficiencia y el pragmatismo. Sir Simon encarna una forma antigua, teatral y casi artística de entender la existencia. Los Otis representan la modernidad práctica, incrédula y utilitaria. El choque entre ambas mentalidades produce humor, pero también reflexión.

Ambientada a fines del siglo XIX en una mansión inglesa de atmósfera realista, la obra despliega personajes deliberadamente caricaturescos para subrayar el contraste entre la aristocracia europea y el empuje estadounidense. Lo que podría haber sido un relato de horror se convierte en una sátira elegante, donde el fantasma termina siendo el personaje más humano de todos.

El fantasma de Canterville
OSCAR WILDE
Editorial: Ríos de Tinta
Páginas: 64
Precio: $22.000
Oscar Wilde
El fantasma de Canterville

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