“Somos la policía”: el engaño de una banda que atacó en La Plata
Edición Impresa | 11 de Abril de 2026 | 04:06
Un jubilado de 70 años, su hijo de 35 y su sobrina de 26 vivieron una mañana de terror en La Plata, cuando al menos tres delincuentes irrumpieron en su casa, los redujeron y los sometieron durante varios minutos en un violento robo bajo una modalidad que se repite: hacerse pasar por efectivos policiales para entrar sin resistencia.
El hecho ocurrió cerca de las 11:30 en una vivienda ubicada en calle 57 entre 19 y 20, a pocos metros de Plaza Hipólito Yrigoyen y Plaza Malvinas, un sector que en las últimas semanas viene registrando distintos episodios delictivos que preocupan a los vecinos.
Según pudo saber EL DIA, todo comenzó cuando uno de los ladrones apareció dentro de la casa y encaró directamente al dueño. Sin cubrirse el rostro, le dijo: “Somos de la policía, estamos buscando algo, quedate tranquilo”. La frase, breve pero contundente, fue el primer paso de una maniobra que descolocó a la víctima y le permitió al ladrón dominar la situación.
El jubilado fue llevado hasta una de las habitaciones, donde ya se encontraban otros dos cómplices. Allí, el hijo de la víctima estaba siendo reducido en medio de forcejeos, mientras le exigían el celular. La escena era caótica, con órdenes cruzadas y movimientos intimidantes. En más de una oportunidad, los asaltantes llevaron sus manos a la cintura, como simulando tener un arma, lo que terminó de anular cualquier intento de resistencia.
Mientras uno de los delincuentes recorría la casa, los otros dos concentraban a las víctimas en el living. “Quédense tranquilos, no les vamos a pegar, solo queremos el dinero”, repetían los implicados, aunque el tono y la forma dejaban claro que la amenaza estaba latente en cada segundo.
En medio del asalto, la sobrina del dueño, que vive en el sector trasero de la propiedad, ingresó sin saber lo que estaba pasando. Apenas apareció, fue interceptada. “Te estamos robando, quedate quieta”, le dijeron. Desde ese momento, los tres quedaron bajo control de la banda.
El objetivo de los delincuentes era claro y específico. No buscaban cualquier cosa: querían dinero, especialmente en moneda extranjera. “¿Dónde está la plata? ¿Dónde están los dólares?”, insistían una y otra vez, mientras revisaban cajones, muebles y habitaciones del inmueble.
Presionadas, las víctimas terminaron indicando dónde guardaban sus ahorros. Los asaltantes se apoderaron de una importante cantidad de dinero en moneda extranjera, además de otros elementos. El movimiento dentro de la casa fue constante durante minutos, en los que los ladrones actuaron con una mezcla de violencia, apuro y cierta desorganización.
“NOS EQUIVOCAMOS DE CASA”
Esa desprolijidad quedó expuesta en un momento clave. Mientras revisaban el lugar, uno de ellos murmuró una frase que encendió una nueva alarma: “Nos equivocamos de casa”. Aun así, lejos de abortar el golpe, continuaron hasta llevarse todo lo que pudieron.
Antes de escapar, los delincuentes dieron un último paso para asegurarse tiempo de fuga. Llevaron al jubilado y a su hijo hasta una habitación en la planta alta, donde los ataron de manos con una tela, dejándolos inmovilizados. Luego huyeron sin dejar rastros visibles.
Un dato que ahora es eje de la investigación es que no se detectaron signos de ingreso forzado. La puerta principal estaba cerrada con llave, lo que hace presumir que los asaltantes pudieron haber accedido con una copia o mediante algún método que les permitió abrir.
A pesar de la brutalidad del episodio, ninguna de las víctimas sufrió lesiones físicas. Sin embargo, el impacto emocional fue profundo: la sensación de haber sido vulnerados dentro de su propia casa, a plena luz del día y bajo engaño, deja una marca difícil de borrar.
El caso es investigado por las autoridades, mientras se intenta reconstruir el recorrido de los delincuentes y determinar si se trata de una banda que ya venía actuando en la zona, principalmente en las inmediaciones del Parque San Martín.
La modalidad, el conocimiento previo sobre la posible existencia de dinero y el uso de una falsa identidad policial refuerzan la hipótesis de un golpe planificado en un barrio que en las últimas semanas viene acumulando hechos de inseguridad.
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