Ausentismo escolar: los chicos argentinos pierden un año de clase durante la primaria

Un informe de Argentinos por la Educación advierte que las faltas acumuladas reducen en promedio un 17% el tiempo efectivo de escolarización en nuestro país

Edición Impresa

A lo largo de la escuela primaria los estudiantes argentinos pierden el equivalente a más de un año completo de clases. No se trata de una metáfora sobre la crisis educativa ni de una proyección abstracta: surge de estimaciones sobre el ausentismo escolar que muestran que los alumnos faltan en promedio unos 30 días por año, una cifra que acumulada durante toda la primaria representa alrededor de 195 jornadas perdidas, más que el mínimo de 180 días de clase que establece la ley para un ciclo lectivo.

La conclusión forma parte del informe “Tiempo escolar: evidencia internacional y diagnóstico para la Argentina”, elaborado por Argentinos por la Educación junto con especialistas de CIPPEC, que pone el foco en una variable muchas veces relegada en el debate educativo: el tiempo real que los alumnos pasan en la escuela.

Aunque el calendario escolar prevé en promedio unos 185 días de clase por año, el estudio sostiene que la asistencia efectiva reduce ese número a apenas 155 días anuales. En otras palabras, cerca del 17% del tiempo escolar previsto se pierde por inasistencias de los estudiantes.

La magnitud del fenómeno ubica al ausentismo como una de las principales amenazas para el aprendizaje. De hecho, según las pruebas Aprender 2023, el 49,3% de los directores de primaria lo considera el factor que más afecta los procesos de enseñanza y aprendizaje en sexto grado. Ningún otro problema aparece con un nivel de preocupación similar.

El informe remarca que el ausentismo no constituye una dificultad marginal ni un problema de casos aislados, sino un fenómeno estructural con efectos persistentes sobre las trayectorias educativas. La evidencia internacional citada en el trabajo muestra que incluso faltar pocos días al año deteriora el rendimiento académico: entre cuatro y cinco inasistencias anuales ya pueden generar caídas medibles en los resultados de aprendizaje, especialmente en matemática y lectura.

A su vez, cuanto más prolongadas son las ausencias, más profundos son los efectos. Los estudios relevados indican que faltar alrededor de diez días por año se asocia con peores calificaciones, menor probabilidad de terminar la secundaria y menores chances de acceder a la educación superior.

TAMBIÉN AUSENTISMO DOCENTE

El documento advierte que el problema no se limita al ausentismo estudiantil. También el ausentismo docente reduce el tiempo efectivo de enseñanza y afecta la continuidad pedagógica. En la Argentina, el 21,8% de los directores de primaria identifica este fenómeno como un factor que perjudica el aprendizaje.

La percepción se refuerza en la comparación internacional: según PISA 2022, el 48,9% de los directores argentinos considera que el ausentismo docente limita el aprendizaje de sus alumnos.

A esto se suma el impacto de los conflictos gremiales. Durante 2024 se registró un promedio nacional de 13 días de paro docente, con picos de 25 días en Río Negro y 23 en Santa Cruz y Santa Fe. El informe señala que estas interrupciones, acumuladas a lo largo de la trayectoria escolar, también reducen de manera significativa el tiempo de enseñanza disponible.

Otro aspecto destacado es la desigualdad entre provincias en la organización del tiempo escolar. Aunque en los últimos años aumentó la cantidad de horas de clase planificadas, persisten fuertes brechas entre jurisdicciones. En 2024, el promedio nacional fue de 850 horas anuales, pero solo siete provincias superaron ese umbral.

Para los autores, el problema no pasa únicamente por la cantidad de días u horas programadas, sino por el tiempo efectivamente aprovechado. La literatura internacional citada en el informe muestra que ampliar la jornada o incrementar los días de clase puede mejorar los aprendizajes, pero solo cuando ese tiempo adicional se traduce en enseñanza de calidad y continuidad pedagógica.

El diagnóstico se complejiza por una debilidad estructural del sistema argentino: la falta de datos públicos, sistemáticos y comparables sobre asistencia escolar. El país no cuenta con un sistema nacional nominal que registre de manera continua el ausentismo de estudiantes y docentes. La información disponible es fragmentaria, depende de cada jurisdicción y en muchos casos ni siquiera es pública.

 

suscriptores

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE