Proyecto a largo plazo: la búsqueda de Gimnasia
Edición Impresa | 17 de Abril de 2026 | 02:12
Pasan las horas, pasan los días, y la Comisión Directiva de Gimnasia continúa inmersa en la búsqueda del nuevo director técnico del plantel profesional. La decisión no es sencilla, y por estos momentos, la decisión aparece dividida: sostener al actual interino Ariel Pereyra hasta final de campeonato o salir a buscar una alternativa externa, incluso mirando del otro lado de la autopista. Sin embargo, más allá del nombre propio, lo que asoma como clave es definir un proyecto claro y sostenido en el tiempo, lejos de las apuestas coyunturales que terminaron en un constante vaivén de resultados.
El recorrido reciente marca un dato contundente. En la última década, el Lobo tuvo 18 entrenadores, algunos con más de un ciclo, otros con pasos breves y sin lograr dejar una huella. Esa rotación permanente no solo impactó en los resultados, sino también en la identidad futbolística del equipo, que fue mutando según el perfil de cada conductor.
En ese sentido, la diversidad de estilos fue una constante. Desde propuestas más ofensivas y de posesión, hasta planteos más pragmáticos y conservadores, Gimnasia nunca logró sostener una línea de juego definida. Incluso, varios de esos entrenadores chocaron con la idiosincrasia del Club y no lograron consolidarse, quedando rápidamente relegados al olvido.
Nombres como Mariano Soso, Marcelo Méndez, Diego Flores o Alejandro Orfila aparecen en esa lista de ciclos que no prosperaron, en medio de un contexto que muchas veces no acompañó y decisiones que no siempre tuvieron continuidad.
Los nombres citados anteriormente llegaron convencidos con sus perfiles y estilos de juego, que no lograron asentarse, y como se dice en la jerga futbolera, “murieron con la suya”. A pesar de ser conscientes del mal funcionamiento, continuaron con sus filosofías que chocaron ante el malestar del hinchas y la decisión directiva.
Además de estos ciclos sin pena ni gloria, se encuentra el paso efímero de Facundo Sava al mando del primer equipo donde se mantuvo en el cargo entre julio y diciembre de 2017, cosechando dos triunfos, tres empates y siete derrotas.
Por su parte, también estuvieron los periodos de Pedro Troglio –en dos oportunidades si contamos desde 2016–, quien alcanzó la final de la Copa Argentina 2018; la salvación del descenso de la mano de Leonardo Madelón, o los positivos ciclos de Néstor Gorosito y Gustavo Alfaro, donde Gimnasia volvió a competir internacionalmente y hasta se mantuvo entre los primeros puestos del torneo doméstico.
Sin dejar afuera la estadía de Diego Armando Maradona como capitán en jefe del equipo, que además de su trabajo dentro y fuera de la cancha, generó un gran impacto medíatico, dejando el nombre de la Institución en las primeras páginas.
Sin embargo, la situación parece repetirse una vez más, apostar por gente del riñón, como sucedió en los interinatos de la dupla Martini-Messera, Indio Ortiz, Chirola Romero o el propio Lucho Zaniratto, quienes tras un buen pasaje terminaron alcanzando la conducción principal del plantel profesional. Un caso aparte, es de Andrés Yllana quien se mantuvo en el cargo por un partido en 2017.
El desafío no es solo elegir un entrenador, sino que es construir un nuevo rumbo
Si bien estos ciclos mencionados comenzaron de buena manera, el final fue como el de los vínculos humanos, con quiebres irreparables y heridas sin cicatrizar. El último caso es el de Zaniratto, que en 2025 sacó al equipo de la zona de pérdida de categoría y lo catapultó a las semifinales del Torneo Clausura, donde quedó en el camino nada menos que ante el eterno rival: Estudiantes. No obstante, en el inicio del 2026 no cumplió con las expectativas, y tras internas, terminó dejando el cargo.
En este escenario, la dirigencia se enfrenta a una disyuntiva que excede lo inmediato. La elección del próximo entrenador no solo deberá responder a la urgencia deportiva, sino también sentar las bases de un proyecto que le permita al club recuperar estabilidad y construir una identidad reconocible. Porque en Gimnasia, más allá de los nombres, lo que está en juego es mucho más que un banco de suplentes.
Por otro lado, con lo que respecta a los apellidos para suceder al Pata Pereyra, siguen manteniéndose los mismos que aparecen el lista desde la salida de Fernando Zaniratto. En este sentido, Julio Vaccari es el uno de los nombres que pica en punta, aunque resta definir el tema económico. De esta manera, se viven horas calientes a la espera de una determinación, que va más allá de la búsqueda de un entrenador, sino, que de un proyecto. Mientras define los métodos de salida de Zaniratto.
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