Regreso a la Luna: la NASA fija fecha y camino para intentar volver a pisarla

Tras el éxito de Artemis II, la agencia espacial estadounidense delineó una hoja de ruta que contempla el primer alunizaje tripulado en décadas para fines de 2028

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El cohete más poderoso jamás construido ya demostró que puede llevar humanos más allá de la órbita terrestre. Con Artemis II en el haber, la NASA mira hacia adelante y el objetivo es ambicioso: no se trata de plantar una bandera y volver, como en los tiempos del Apolo, sino de instalar una presencia humana permanente en la Luna y, desde allí, apuntar a Marte.

Para lograrlo, la agencia desplegó una hoja de ruta que combina tecnología de punta, alianzas con el sector privado y una coordinación internacional sin precedentes. Cada misión del programa Artemis es un eslabón de una cadena que, si todo sale según lo previsto, cambiará para siempre la relación de la humanidad con el espacio.

El camino comenzó en 2022 con Artemis I, el debut del cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orion en un viaje sin tripulación alrededor de la Luna, cuyo propósito era validar la seguridad y el rendimiento de los sistemas antes de arriesgar vidas humanas. Semanas atrás Artemis II coronó esa etapa al completar con éxito el primer vuelo tripulado del programa, extendiendo el alcance de la exploración humana más allá de la órbita terrestre baja por primera vez en décadas.

Ahora le toca el turno a Artemis III, prevista para mediados de 2027. Su misión no será aterrizar —eso vendrá después—, sino probar algo igualmente crítico: el encuentro y acoplamiento entre la cápsula Orion y los módulos de aterrizaje comerciales que harán posible el descenso a la superficie lunar.

“La misión lanzará tripulación en la cápsula Orion, a bordo del cohete SLS, para probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre Orion y las naves espaciales comerciales privadas necesarias para el alunizaje”, precisó la agencia.

A diferencia de lo que ocurrió en 1969, cuando el módulo Eagle viajó junto con los astronautas desde la Tierra, la arquitectura de Artemis implica una separación de vehículos. Los astronautas despegarán desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de Orion, encima del SLS, y recién en órbita lunar se transferirán al Sistema de Aterrizaje Humano (HLS) que los esperará allí.

Ese módulo comercial —principalmente la Starship lunar de SpaceX, aunque también Blue Origin trabaja en su alternativa Blue Moon Mark 2— será el que los baje a la superficie.

Sin embargo, hay obstáculos concretos. La Oficina del Inspector General de la NASA identificó retrasos de al menos dos años en el desarrollo del módulo de SpaceX y de ocho meses en el de Blue Origin, además de problemas de diseño pendientes. Eso añade incertidumbre sobre las fechas exactas, aunque la agencia sostiene su cronograma general.

La complejidad técnica también es mayor que en el Apolo: los nuevos módulos deben transportar no sólo astronautas, sino también equipamiento pesado, rovers presurizados y los primeros componentes de una base permanente.

“Estas estructuras deben trasladar equipamiento pesado, vehículos de exploración denominados rovers presurizados y los componentes iniciales para el establecimiento de una base lunar permanente”, señaló la NASA.

EL ALUNIZAJE

Artemis IV representa el gran salto. La NASA prevé que a principios de 2028 se produzca el primer alunizaje tripulado del programa, en la región del Polo Sur lunar, elegida por la presencia esperada de hielo. Dos astronautas descenderán a la superficie y permanecerán allí cerca de una semana, mientras los otros dos aguardan en la cápsula Orion en órbita.

“Artemis IV será una de las misiones de ingeniería e ingenio humano más complejas en la historia de la exploración del espacio profundo”, anticipó la agencia, que destacó que los datos recopilados “ampliarán nuestra comprensión de nuestro sistema solar y nuestro planeta, a la vez que inspirarán a la Generación Artemis”.

Hacia fines de ese mismo año, Artemis V utilizará una versión estandarizada del SLS para una nueva misión en la que comenzará la construcción de la base lunar. A partir de ese momento, la NASA planea realizar misiones tripuladas aproximadamente una vez al año, con estadías cada vez más largas.

El objetivo último ya no es la hazaña puntual sino la permanencia: explorar, extraer recursos, aprender a vivir en otro mundo. Y desde ese trampolín, emprender el viaje más largo de todos.

Apple cumple 50 años y lo celebra con una sorpresa mayúscula: un cambio en la cúpula directiva que pone fin a una era. Tim Cook, el hombre que tomó las riendas de la compañía en uno de los momentos más difíciles de su historia —la enfermedad terminal de Steve Jobs—, anunció que dejará el cargo de director ejecutivo (CEO) el próximo 1 de septiembre. Su sucesor será John Ternus, actual responsable de la división de hardware.

Cook no desaparece del mapa. Pasará a ocupar el rol de presidente ejecutivo, una figura que le permitirá seguir influyendo en la estrategia de la empresa desde un segundo plano. Pero el día a día quedará en manos de Ternus.

Timothy Donald Cook nació en 1960 en Alabama, Estados Unidos, y construyó su carrera en la industria tecnológica mucho antes de pisar las oficinas de Apple. Pasó 12 años en IBM liderando áreas de manufactura y distribución, luego tuvo pasos breves por Intelligent Electronics y Compaq, hasta que en 1998 Steve Jobs lo fichó para ordenar la caótica cadena de suministro de Apple.

Desde ese primer rol, Cook fue ganando peso dentro de la compañía. Dirigió ventas, operaciones y soporte técnico a nivel global, y ya ejerció como CEO interino en varias ocasiones mientras Jobs atravesaba sus problemas de salud. Cuando Jobs falleció en octubre de 2011 —a los 56 años, víctima de un cáncer de páncreas—, Cook llevaba ya dos meses oficialmente al frente.

UN LIDERAZGO DISTINTO

Nadie esperaba que Cook pudiera estar a la altura del genio carismático y visionario que fue Jobs. Y, sin embargo, lo logró a su manera. Con un perfil más discreto, colaborativo y orientado a los datos, el ejecutivo alabamés consolidó Apple como una de las compañías más valiosas e influyentes del planeta.

Bajo su conducción, el iPhone evolucionó hacia pantallas más grandes —decisión que Jobs nunca habría tomado— y llegó a ofrecer modelos de hasta 6,9 pulgadas como el iPhone 17 Pro Max. El iPad se diversificó en versiones Mini, Air y Pro. El iPod, en cambio, quedó en el pasado: se dejó de fabricar en 2022, desplazado por el streaming de Apple Music.

Cook también apostó fuerte por nuevas categorías de producto. El Apple Watch, lanzado en 2014, se convirtió en uno de los relojes inteligentes más vendidos del mundo, con funciones de salud y deporte. Los AirPods, presentados en 2016, redefinieron la manera de escuchar música de forma inalámbrica. Y en 2023 llegó el Apple Vision Pro, un visor de realidad mixta controlable con los ojos, las manos y la voz, a un precio de 3.499 dólares.

En el plano tecnológico, uno de sus movimientos más trascendentes fue la apuesta por los chips propios que redujeron la dependencia de terceros y potenciaron el rendimiento de Mac, iPad y más dispositivos. El último chip presentado, el M5, apunta directamente a la inteligencia artificial.

EL CAMINO DE VUELTA
• Artemis I (2022): Probó por primera vez el cohete SLS y la cápsula Orión sin tripulación.

• Artemis II (2025): Fue la primera misión tripulada en alcanzar la Luna sin alunizar.

• Artemis III (2027): Ensayará el acoplamiento en órbita lunar con los módulos de alunizaje.

• Artemis IV (2028): Intentará que dos astronautas pisen suelo lunar por primera vez desde 1972.

• Artemis V (fines de 2028): Daría inicio a la construcción de una base lunar para futuras misiones a Marte.

 

 

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