Petróleo o plomo: Trump exige disparar en Ormuz

Ordenó abrir fuego contra lanchas que coloquen minas en el estrecho, desplegó un tercer portaviones y endureció el bloqueo. Además advirtió: “el reloj corre” para Irán

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La tensión en el Golfo Pérsico alcanzó un punto crítico tras la orden directa de Donald Trump de endurecer las acciones militares en el estratégico estrecho de Ormuz. En un mensaje sin rodeos, el mandatario instruyó a sus fuerzas a escalar la respuesta: “He ordenado a la Marina de Estados Unidos disparar y matar cualquier embarcación, por pequeñas que sean… que esté poniendo minas en las aguas del estrecho de Ormuz”.

La advertencia no quedó allí: “Los barreminas estadounidenses están despejando el estrecho ahora mismo… y esa actividad debe continuar, ¡pero a un nivel triplicado!”, agregó.

La decisión llega tras una serie de incidentes que volvieron a poner en jaque una de las rutas energéticas más sensibles del planeta, por donde circula cerca del 20% del petróleo y el gas mundial.

En las últimas semanas, más de 30 embarcaciones fueron atacadas en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, lo que disparó las primas de seguro y paralizó buena parte del tráfico marítimo.

CARGUERO INCAUTADO

En paralelo, fuerzas estadounidenses incautaron el petrolero Majestic X en el océano Índico, vinculado al contrabando de crudo iraní y sancionado previamente por Washington. El buque, que navegaba hacia China, se suma a otros casos recientes, como el del Tifani, también interceptado.

Estas acciones elevaron la tensión con Irán, que respondió con demostraciones de fuerza. La Guardia Revolucionaria atacó buques de carga y capturó dos de ellos, mientras desde Teherán defendieron la maniobra como un acto de soberanía.

El jefe del poder judicial iraní llegó a afirmar que los barcos interceptados estaban “sujetos a la aplicación de la ley”, y celebró la capacidad del país para controlar el estrecho. Esta estrategia le otorga a Irán una ventaja clave: su capacidad de restringir el paso marítimo, afectando directamente al comercio global de energía.

“¡EL RELOJ CORRE!”

Aun así, Trump dejó claro que no hay apuro en Washington. “Tengo todo el tiempo del mundo, pero Irán no. ¡El reloj corre!”, escribió, marcando una lógica de presión prolongada. También aseguró que el bloqueo sobre los puertos iraníes es “hermético y firme” y advirtió que “a partir de ahora, la situación solo empeorará”.

En otra publicación, incluso ironizó sobre la conducción iraní: “¡Irán está teniendo muchas dificultades para averiguar quién es su líder! ¡Simplemente no lo saben!”.

El despliegue militar refuerza ese mensaje. Un tercer portaviones, el USS George H.W. Bush, ya se encuentra en Medio Oriente, ampliando la capacidad operativa de Estados Unidos.

NEGOCIACIONES TRABADAS

Sin embargo, el frente diplomático permanece trabado. Las negociaciones impulsadas con mediación de Pakistán no lograron reactivarse, pese a la extensión del alto el fuego que rige desde abril.

En el terreno, la fragilidad de la tregua es evidente. Los ataques cruzados, las amenazas de nuevas ofensivas y la inestabilidad en otros frentes, como el Líbano, mantienen a la región en vilo. El conflicto, iniciado a fines de febrero, ya dejó miles de muertos y continúa golpeando a las economías, con subas en los combustibles y en el costo de vida.

Así, el dilema se vuelve cada vez más concreto: petróleo o plomo. Con el comercio energético global en juego y sin una salida diplomática clara, cada decisión eleva el riesgo de una escalada mayor. Y mientras Washington intensifica la presión, el mensaje es inequívoco: el tiempo corre, pero no para todos por igual.

 

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