El quiebre del PJ escenificado en dos actos y la tregua que terminó imponiendo Karina
| 25 de Abril de 2026 | 20:38
Axel Kicillof asumió el viernes la presidencia del PJ bonaerense, el mismo cargo que Máximo Kirchner ocupó hasta hace unos meses, luego de un forzado acuerdo de unidad con La Cámpora. Pero el hijo de la ex presidenta decidió estar lejos de La Plata y participar de una actividad en una localidad cercana a Rosario para darle así la espalda al encumbramiento partidario del Gobernador.
A 10 cuadras de la sede de partidaria platense donde se concretó aquél acto de asunción, el Instituto Patria organizó en el Colegio Nacional una charla para reclamar la libertad de Cristina Kirchner. Kicillof, otrora habitué de movidas ultra K, no asistió.
Son dos hechos por demás sintomáticos que dejan expuesta, por enésima vez, la disputa abierta entre el Gobernador y el kirchnerismo. Es un escenario que comienza a inquietar a diversos dirigentes que observan en ese clima de tensión permanente una dificultad importante como para anudar una estrategia coordinada que decante en la oferta electoral que el peronismo deberá presentar el año próximo para competir en las elecciones presidenciales.
La fractura no requiere de un diagnóstico minucioso. Está a la vista. “Hay algunos de los nuestros que sólo hablan de Cristina libre para eximirse de culpa”, disparó la diputada nacional Teresa García en el mencionado acto del Colegio Nacional en lo que pareció un tiro por elevación hacia la figura del mandatario provincial. El kirchnerismo no le perdona a Kicillof, en términos políticos, que se haya independizado de su mentora. Fastidia, además, que no la hubiese ido a visitar luego de la intervención quirúrgica por la que debió atravesar hace algunos meses en medio de su detención.
Ese acto en La Plata organizado por el Instituto Patria dejó otra señal inequívoca del quiebre político K con Kicillof. “Nuestro único objetivo es la libertad de Cristina. No tenemos plan B”, anunció el ex senador nacional Oscar Parrilli, hombre de extrema confianza de la ex presidenta. Pareció un anuncio sobre una eventual hoja de ruta electoral: en el kirchnerismo no se evalúa, al menos por ahora, abrazarse a las pretensiones presidenciales de su ex ladero.
Kicillof, con todo, no está dispuesto a romper lanzas en forma definitiva. No tocará su gabinete para correr al camporismo ni forzará un quiebre que ya existe de hecho. En su entorno creen que los cuestionamientos que le llegan desde el kirchnerismo forman parte de una estrategia para terminar condicionando un acuerdo electoral que alumbraría el año que viene con el mandatario a la cabeza de una fórmula. Una suerte de presión, interpretan, para concluir en una acuerdo más ventajoso. “Está claro que Axel es el único candidato”, se envalentonan.
Ese clima de tensión derrama por los intersticios peronistas. La actividad de la Legislatura sigue frenada porque las distintas tribus no logran ponerse de acuerdo por la integración de las comisiones. Habría por estas horas un tironeo novedoso: Sergio Massa estaría reclamando una comisión clave en el Senado que es controlada por La Cámpora. Se trata de Asuntos Constitucionales, el filtro por el que deben pasar los pliegos de designación de jueces. El tigrense querría contar con esa herramienta clave con el argumento de que el kirchnerismo ya se quedó con la presidencia del bloque que fue a parar a manos de Sergio Berni y con la vice primera donde desembarcó el ex intendente de José C. Paz, Mario Ishii luego de ganarle una extenuante pulseada al kicillofismo.
Massa y Máximo Kirchner suelen jugar en tándem, casi siempre, contra los deseos del Gobernador. De ahí la novedad de ese tironeo.
Otro que salió a mostrar los dientes fue el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini. Hubo una foto sonriente con el pastor evangélico Dante Gebel, de quien se dice tendría intenciones de competir por la Presidencia en 2027. Ese encuentro revelaría el enojo del alcalde con el ecosistema de poder legislativo: es uno de sus impulsores del proyecto que habilitaría la reelección indefinida de los intendentes que sigue trabado en la Legislatura y sin fecha cierta de debate.
Desde Suipacha, en el interior bonaerense, La Libertad Avanza logró mientras tanto pausar su propia disputa interna. Karina Milei congregó ayer a su tropa liderada por Sebastián Pareja y sumó a representantes de Las Fuerzas del Cielo, que conviven entre denuncias y críticas despiadadas que se ventilan en las redes sociales.
La hermana del Presidente anotó en esa movida, una suerte de relanzamiento para poner proa rumbo a 2027, al ministro Diego Santilli, que compite con el karinista Pareja por la candidatura a gobernador. También estuvo Guillermo Montenegro, del PRO.
En el peor momento del gobierno nacional, el gesto busco escenificar una unidad atada al propósito de quedarse con la Gobernación. Un oasis en medio del derrotero de una gestión que tiene en jaque a Manuel Adorni, uno de sus principales funcionarios, y a la que le cuesta dar noticias alentadoras en relación a la marcha de la economía.
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