Sin matices, Milei se alinea con EE UU e Israel en la guerra contra Irán

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El presidente Javier Milei reforzó su posicionamiento internacional al expresar un respaldo “total y absoluto” a Estados Unidos e Israel en la guerra contra Irán. En una entrevista con un medio español, el mandatario sostuvo que el conflicto excede lo territorial y se inscribe en una disputa de valores.

En ese marco, definió a Israel como el “bastión de Occidente” y “la piedra angular de la cultura judeocristiana”, y acusó a Teherán de no aceptar la convivencia internacional. “Israel es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar”, afirmó.

La contundente postura del jefe de Estado se da en medio de la mayor crisis diplomática entre Buenos Aires y Teherán en décadas. En ese contexto, el Gobierno avanzó con una decisión clave: ya fue publicada en el Boletín Oficial la declaración de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista, formalizando así un endurecimiento sin precedentes en la política exterior argentina reciente.

A esta medida se sumó la reciente expulsión del encargado de negocios iraní, Mohsen Soltani Tehrani, declarado persona non grata por la Cancillería, lo que elevó aún más la tensión bilateral.

PILAR DE SU ESTRATEGIA GLOBAL

El alineamiento de Milei con Washington es uno de los pilares de su estrategia global. Desde su llegada al poder, ha buscado reposicionar a la Argentina dentro del bloque occidental, alejándose de alianzas con países como China o Rusia y acercándose a la órbita estadounidense. Su vínculo con el presidente Donald Trump es un componente central de esa afinidad: ambos comparten una mirada crítica del multilateralismo tradicional y sostienen un discurso firme frente a regímenes que consideran autoritarios.

En esa línea, el Gobierno argentino ha acompañado posiciones de Estados Unidos en foros internacionales, respaldando iniciativas vinculadas a la seguridad global y alineándose en votaciones clave. Además, busca profundizar la cooperación en áreas estratégicas como defensa, comercio e inversiones, con la expectativa de atraer capitales y consolidar un vínculo privilegiado con la principal potencia mundial.

En paralelo, la relación con Israel se ha transformado en uno de los ejes más visibles de la política exterior de Milei. El mandatario ha reiterado su admiración por ese país y su intención de establecer una alianza estratégica integral. Durante su gestión, se impulsaron acuerdos en materia de seguridad, inteligencia y tecnología, y se reforzaron los lazos políticos al más alto nivel. Uno de los gestos más significativos fue el anuncio del traslado de la embajada argentina a Jerusalén, una medida de fuerte impacto simbólico que lo alinea con decisiones adoptadas previamente por Estados Unidos bajo la administración Trump.

Milei también vinculó su posicionamiento con la seguridad nacional. Recordó los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, cuya autoría fue atribuida por la Justicia argentina al patrocinio iraní, y sostuvo que esos antecedentes obligan al país a adoptar una postura firme frente a Teherán. Para el mandatario argentino, el combate contra el terrorismo y la defensa de los valores occidentales son ejes inseparables de su política exterior.

Mientras la guerra escala y aumenta la incertidumbre global, la Argentina se posiciona sin matices en el tablero internacional. La apuesta de Milei es clara: profundizar su alineamiento con Estados Unidos e Israel, consolidar su perfil ideológico en el escenario global y asumir un rol activo en un conflicto que redefine equilibrios geopolíticos, aun a costa de tensiones diplomáticas crecientes.

 

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