“Hacks” dice adiós: una pareja despareja que enamoró a la audiencia
Edición Impresa | 8 de Abril de 2026 | 06:26
Hay series que uno ve porque no tiene nada mejor que hacer. Y hay series que uno ve porque, de alguna manera inexplicable, te importan de verdad. *Hacks*, la comedia de HBO que sigue a Deborah Vance, una legendaria comediante de Las Vegas en el ocaso de su carrera, y a Ava Daniels, una joven escritora en el alba de la suya, pertenece sin ninguna duda a la segunda categoría. Con una dinámica que mezcla el choque generacional, la ambición sin freno y una amistad que costó cinco temporadas construir, la serie se convirtió en uno de los productos más queridos de la televisión reciente. Y ahora, como toda buena historia, llega a su fin: la quinta y última temporada de “Hacks” se estrena mañana en HBO Max.
Y llega tras una temporada cuatro que dejó a los fans con el corazón en la mano —y con Deborah técnicamente muerta, al menos según los tabloides. El punto de partida de esta temporada final es, entonces, el de alguien que lee su propio obituario y decide que, si eso es lo que van a decir de ella, más le vale cambiar el final. Jean Smart, la actriz que le da vida a Deborah desde el primer episodio con una precisión quirúrgica y un timing cómico que no debería ser humano, lo resume con la elegancia que la caracteriza: “En la quinta temporada, volvemos a ser tremendamente tontos, lo cual es muy, muy divertido”.
Música para los oídos. Porque si algo tiene “Hacks” es que sabe cuándo ser devastadora y cuándo ser completamente ridícula, y rara vez confunde las dos cosas.
Los creadores llevaban años guardando bajo llave una lista de episodios y situaciones que querían hacer antes de que se terminara el mundo —o la serie. La temporada cinco es, en ese sentido, la última cena, el gran banquete final: hay un episodio centrado en el reality “The Amazing Race”; y Ava (encarnada por Hannah Einbinder, que interpreta a su personaje con una mezcla de torpeza encantadora y brillantez a destiempo) sale con un mago que también es trabajador sexual. Paul W. Downs, uno de los creadores, lo defiende con total convicción: “Es una trama fundamental, como se pueden imaginar”.
También hay una trama sobre inteligencia artificial que, rodada meses atrás, hoy parece escrita esta mañana. Cuando le preguntaron a Einbinder en conferencia de prensa sobre el episodio, se lanzó en una diatriba digna de su personaje: “Todo se debe a que la gente que hace estas cosas son unos perdedores. No son artistas. No son creativos. Y toda su vida han querido ser especiales. Pero no lo son. Así que están intentando robar a la gente realmente creativa nuestros dones. Y no pueden. Y aunque lo intenten, nunca serán copados”, lanzó, sin diplomacia. Smart, más serena pero igualmente preocupada, sumó su propia advertencia: «Ahora se está enseñando a la gente a no creer nunca lo que ve o oye. Las consecuencias de eso son aterradoras».
La temporada también tiene un episodio que incluye una cámara que entra por la boca de Jean Smart y que, según sus propios creadores, Downs llevaba años intentando colar en algún proyecto sin éxito. La libertad que da una última temporada es enorme: ya no hay riesgo de que te cancelen.
LAS CLAVES DEL ÉXITO
“Volvemos a ser tremendamente tontos, lo cual es muy, muy divertido”
Jean Smart,
Deborah Vance en “Hacks”
Pero más allá de su humor y los tópicos que se divierte tocando, “Hacks” funciona porque sus personajes importan. No son arquetipos ni caricaturas: son personas que crecieron en pantalla durante cinco años. Einbinder, que tenía 24 años cuando comenzó a interpretar a Ava y hoy tiene 30, describe esa evolución con una mezcla de orgullo y melancolía: “Cada cambio por el que han pasado estos personajes me ha parecido justificado y merecido. Y todo lo que esperaba para ellos se ha cumplido. La diferencia entre una persona de 24 años y otra de 30 es, en realidad, bastante grande. Ava realmente lo ha vivido en esta serie”.
Smart, por su parte, describe a Deborah como un regalo que encontró completo desde el primer guion: “Desde el primer día sentí que Deborah y yo estábamos en la misma onda y que la entendía perfectamente. Fue un regalo”, comenta. Y en cuanto a qué le diría a su personaje si pudiera hablar con ella: “Nunca, jamás pienses que lo que has decidido es algo definitivo. En la vida hay muchos menos absolutos de lo que crees”.
Ese viaje llega a su fin. El rodaje terminó en Las Vegas, después en París y dejó a todo el equipo en el estado emocional de quien entrega las llaves de un departamento que amaba. Smart confiesa que ni siquiera supo cómo iba a terminar la serie hasta que se lo contaron: “Nunca les pregunté cómo iba a terminar la serie, desde el día en que nos conocimos hasta el final. Quería que me sorprendieran. Cuando me contaron por primera vez cómo iba a terminar, no estaba muy seguro de que me gustara. Pero les dije: ‘Confío en ustedes. Siempre lo he hecho, y siempre sale genial’. Y ahora creo que es casi perfecto”.
Einbinder, que guarda la ropa de Ava como si fuera la de una amiga que ya no está, describe algo similar: “Para nosotros son como personas de verdad. He guardado mucha ropa suya y es curioso, porque la tengo toda extendida por ahí. Y cuando la veo, pienso: ‘Esa es la remera de mi amiga’”.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE