Pequeñas pero voraces: el lado salvaje del cosmos

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En el vasto escenario del universo, incluso las galaxias más pequeñas tienen un costado voraz. Un estudio liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía confirmó que las galaxias enanas también crecen practicando una suerte de “canibalismo” cósmico: absorben a otras aún más diminutas. Lejos de ser un proceso violento y repentino, estas fusiones son lentas y elegantes. La gravedad va desarmando a la galaxia satélite, estirando sus estrellas hasta formar delicadas corrientes, conchas o halos que quedan flotando como cicatrices luminosas alrededor de la galaxia principal. Aunque este fenómeno ya se había observado en gigantes como la Vía Láctea, en las enanas era casi un misterio. Ahora, los científicos lograron identificar 17 casos claros de estas huellas, un avance clave para entender cómo evolucionan estos sistemas. Pero hay más: las galaxias enanas están dominadas por materia oscura, esa sustancia invisible que sigue desconcertando a la ciencia. Estudiar cómo “devoran” a sus vecinas no solo revela su historia, sino que también ofrece pistas valiosas sobre la naturaleza de esa esquiva materia.

 

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