Rusia mostró debilidad: un desfile vacío que golpea a Putin
Edición Impresa | 10 de Mayo de 2026 | 03:31
Lo que durante años fue una demostración de fuerza militar y orgullo nacional terminó convirtiéndose en una escena incómoda para el Kremlin. El tradicional desfile por el Día de la Victoria en la Plaza Roja quedó lejos de aquellas imágenes imponentes con columnas de tanques, misiles intercontinentales y miles de soldados marchando bajo una exhibición de poder. Esta vez no hubo nada de eso.
En el 81° aniversario de la derrota de la Alemania nazi, el gobierno ruso organizó el desfile más deslucido y reducido en casi dos décadas. La ausencia de armamento pesado, el fuerte operativo de seguridad y el miedo latente a un posible ataque ucraniano dejaron expuesta la fragilidad de una potencia que durante años buscó mostrarse invencible.
La ceremonia duró apenas 45 minutos y ni siquiera participaron los tradicionales cadetes militares. Desde 2007 que la Plaza Roja no vivía una postal semejante.
Putin, cada vez más aislado
El golpe político para Vladimir Putin fue evidente. De las decenas de mandatarios internacionales que supieron acompañar estas celebraciones, este año apenas asistieron cinco líderes extranjeros, de Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Laos y Malasia. Ningún jefe de Estado occidental viajó a Moscú.
El contraste fue brutal respecto a otros años y terminó reforzando la sensación de aislamiento internacional que atraviesa Rusia tras más de cuatro años de guerra en Ucrania.
Según medios locales, incluso dentro del propio aparato político ruso hubo ausencias llamativas. Muchos ministros y diputados no participaron de las tribunas oficiales, mientras crecieron las versiones sobre tensiones internas y disputas entre sectores cercanos al Kremlin.
El miedo a Ucrania cambió todo
El Kremlin intentó justificar la ausencia de tanques y misiles por “cuestiones de seguridad”. Desde hace meses, drones ucranianos golpean distintos puntos del territorio ruso y generan alarma permanente en Moscú.
De hecho, durante gran parte de la jornada las autoridades bloquearon el internet móvil en el centro de la capital por temor a posibles ataques.
La situación terminó dejando una imagen impensada para Rusia: el país que históricamente exhibía músculo militar tuvo que esconder buena parte de su arsenal durante su fecha más simbólica.
La única novedad del desfile fue la participación, por primera vez, de soldados norcoreanos que combatieron junto a tropas rusas en la región de Kursk.
Trump anunció una tregua y Zelenski se burló del Kremlin
Horas antes del desfile, Donald Trump anunció una tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, acordada con mediación estadounidense.
El presidente norteamericano aseguró que el alto el fuego podría representar “el principio del fin” del conflicto.
Pero quien aprovechó el escenario para incomodar aún más a Moscú fue Volodímir Zelenski. El mandatario ucraniano ironizó con la celebración rusa y firmó un decreto “autorizando” la realización del desfile en Moscú.
La respuesta del Kremlin fue inmediata y cargada de molestia. Dmitri Peskov afirmó que Rusia “no necesita permiso de nadie”, mientras otros funcionarios calificaron la actitud de Zelenski como una “payasada”.
Un discurso cargado de victimismo
Durante su discurso, Vladimir Putin volvió a insistir con uno de los argumentos centrales de su narrativa política: presentar a Rusia como una nación asediada por Occidente.
El líder ruso acusó a la OTAN de respaldar “una fuerza agresiva” contra Moscú y aseguró que las tropas rusas “siguen avanzando” pese al apoyo militar occidental a Ucrania. Incluso, dijo que le guerra está próxima a concluir.
Sin embargo, más allá de las palabras, la imagen que dejó el Día de la Victoria fue otra: una Plaza Roja vacía de poder militar, con escasos aliados y atravesada por un clima de tensión y desgaste que refleja el difícil momento que vive el Kremlin.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE