Inseguridad en La Loma: un drama que domina la agenda vecinal
Edición Impresa | 12 de Mayo de 2026 | 03:32
La inseguridad volvió a instalarse con fuerza en el barrio La Loma de La Plata luego de que se conocieran dos impactantes robos ocurridos con pocas horas de diferencia y con características prácticamente idénticas.
Los hechos sucedieron en viviendas ubicadas a metros de distancia y ahora los investigadores sospechan que detrás de ambos ataques podría haber actuado la misma banda organizada.
Los atracos ocurrieron mientras las familias no se encontraban en sus domicilios, una modalidad que viene repitiéndose con frecuencia en distintos sectores de la Ciudad y que genera una creciente preocupación entre los vecinos, quienes denuncian falta de patrullajes y escasa presencia policial preventiva.
Uno de los hechos ocurrió en una vivienda ubicada sobre la calle 41 entre 20 y 21. Según voceros del caso, el propietario se retiró de su vivienda cerca de las 12.15 para asistir junto a su familia a un cumpleaños y al regresar, alrededor de las 16.15, encontró la puerta principal violentada.
De acuerdo al relato, los delincuentes habrían barreteado el ingreso y actuado con tiempo y tranquilidad dentro del inmueble.
Al entrar, la víctima encontró todos los ambientes revueltos, placares abiertos y pertenencias tiradas en el piso.
Los ladrones escaparon con una importante cantidad de objetos de valor: un aire acondicionado sin abrir, una computadora de escritorio, un microondas, un horno eléctrico, una plancha y un secador de pelo, además de un televisor de 32 pulgadas. Pero el golpe económico más fuerte fue el robo de 8 mil dólares en efectivo y varias joyas de oro, entre alianzas y cadenas.
El damnificado explicó que, tras advertir el robo, salió inmediatamente a alertar a los vecinos a través de un grupo de WhatsApp barrial.
Fueron justamente otros frentistas quienes llamaron al 911 para dar aviso a la Policía.
Horas más tarde se conoció otro episodio de similares características en una vivienda ubicada en 21 entre 40 y 41.
En este caso, la familia había salido alrededor de las 13 hacia el Parque Pereyra y, al regresar cerca de las 17.30, encontró abierta una ventana balcón que da a la calle.
La propietaria ingresó y descubrió que delincuentes habían revisado todos los ambientes de la finca.
Los autores escaparon con tres televisores de distintas pulgadas, una cadena de oro con un dije y una importante suma de dinero: un millón de pesos y 20 mil dólares.
La mujer salió rápidamente a buscar ayuda y logró contactar a una patrulla que circulaba por la zona. Enseguida, los efectivos ingresaron al inmueble para constatar que no quedaran intrusos dentro de la vivienda.
¿SON LOS MISMOS LADRONES?
La cercanía entre ambos hechos, el horario en que fueron cometidos y el modo de operar fortalecieron la hipótesis de que se trataría de los mismos asaltantes.
De acuerdo a información aportada por vecinos y víctimas, los sospechosos se movilizarían en un Renault Mégane blanco sin patente visible. Uno de ellos fue descripto como un hombre de barba y cabello oscuro, “bien vestido”, que habría merodeado el barrio antes de concretar los robos.
Ahora los investigadores intentan reconstruir el recorrido del vehículo mediante cámaras de seguridad públicas y privadas.
Los episodios generaron una fuerte alarma entre los habitantes de La Loma, un barrio históricamente residencial que en el último tiempo comenzó a registrar una seguidilla de robos, escruches y entraderas.
Frentistas aseguran que los delincuentes “estudian los movimientos” de las familias y aprovechan los horarios donde las viviendas quedan vacías para actuar con rapidez.
También denuncian que muchas veces los móviles policiales “pasan de largo” o directamente no hay patrullajes visibles en horarios críticos.
“Ya no importa si salís dos horas o toda la tarde, cuando volvés no sabés con qué te vas a encontrar”, expresó un vecino indignado tras conocerse los casos.
Otros habitantes remarcaron que los delincuentes se mueven “con total tranquilidad”, incluso durante el día, y exigieron más controles vehiculares, presencia policial fija y monitoreo constante en los accesos al barrio.
Sin dudas, la inseguridad se convirtió en el tema exclusivo de conversación barrial.
Los delincuentes suelen detectar rutinas familiares, observar movimientos desde vehículos estacionados o recorrer zonas residenciales en busca de viviendas vacías.
En muchos casos, el objetivo principal es el dinero en efectivo, especialmente en dólares, y las joyas, aunque también aprovechan electrodomésticos y tecnología para luego revenderlas rápidamente en el mercado ilegal.
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