Ushuaia busca tomar distancia del hantavirus
Edición Impresa | 13 de Mayo de 2026 | 02:40
Con su paisaje de montañas nevadas, aguas heladas y excursiones rumbo al Canal de Beagle, Ushuaia intenta mantener intacta su imagen de destino soñado del “fin del mundo” mientras busca despegarse de la sospecha de haber sido el punto de origen del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius.
La ciudad fueguina quedó en el centro de la atención luego de que el barco partiera desde su puerto el 1 de abril y varios pasajeros presentaran síntomas compatibles con la enfermedad. Sin embargo, autoridades sanitarias, científicas y turísticas locales insisten desde hace días en que las probabilidades de que el llamado “paciente cero” se haya contagiado allí son “prácticamente nulas”.
En pleno invierno austral, Ushuaia luce tranquila. Las temperaturas bajo cero y el cielo gris acompañan una temporada baja en la que ya no se ven los enormes cruceros que cada año llevan miles de turistas a conocer la región. En el puerto apenas quedan barcos pesqueros y algunos cargueros, mientras los visitantes continúan recorriendo la ciudad sin demasiado temor.
“Está todo normal, no pasa nada”, comentó el turista colombiano Luis Cardona, que pasea junto a su esposa usando tapabocas más por el frío que por miedo al virus. Otros viajeros coinciden en que la situación parece controlada y que casi no se observan medidas extraordinarias en las calles.
RELLENO SANITARIO EN LA MIRA
Las dudas surgieron a partir de versiones no confirmadas que señalan que una pareja neerlandesa podría haber visitado un relleno sanitario cercano a la ciudad para observar aves silvestres. Allí, en medio de bosques y residuos, podrían haber tenido contacto con roedores transmisores del hantavirus. Pero el director de Epidemiología provincial, Juan Petrina, relativizó esa hipótesis y explicó que los tiempos de incubación no coinciden con el inicio de síntomas registrado en el crucero.
Además, recordó que Tierra del Fuego no registra casos autóctonos de hantavirus desde que comenzaron los controles obligatorios en 1996. La cepa detectada en el barco es la variante Andes, presente sobre todo en otras zonas patagónicas y en el sur de Chile.
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