Un freno a la ilusión: River fue más que Gimnasia
Edición Impresa | 14 de Mayo de 2026 | 04:36
Por FACUNDO ACHE
Sin reproches. Es una pena, pero Gimnasia casi no tuvo armas para pelear en el Monumental. Le faltó tensión, nervio e intensidad para jugar un partido cuyo premio era la semifinal de un campeonato. No fue el Lobo de las últimas semanas. La derrota 2 a 0 frente a River Plate, justa, marca el final del sueño albiazul, que llegó a los Cuartos de final del campeonato con una serie de 7 triunfos consecutivos. Anoche, el equipo del Pata no pudo superar la prueba de levantar una desventaja y mirará la definición del Apertura desde afuera.
River arrancó el partido confiado en el manejo de la pelota aunque sin profundidad. Gimnasia, bien plantado y sin desesperarse, apostó a buscar con pelotas cruzadas contra la zaga central millonaria, apretada por la presencia de la dupla Marcelo Torres-Agustín Auzmendi.
En esa búsqueda local, River encontró algunas sociedades detrás de los volantes triperos pero solo llegó con un remate desde lejos de Bustos que contuvo Insfrán sin problemas. Un gran anticipo de Nacho Miramón ante un error en la salida de River terminó en una gran respuesta del arquero Beltrán ante un buen remate de Marcelo Torres.
Desde los 20 minutos, River creció en su juego y el Lobo tuvo cuesta arriba la recuperación de la pelota. Después de algunas aproximaciones sin mayor éxito, sobre los 27 minutos desbordó Colidio desde la izquierda con una gran acción individual y Sebastián Driussi controló y le rompió el arco a Insfrán para poner el 1 a 0.
Otra buena acción de Colidio por la izquierda terminó con una salvada casi sobre la línea de la defensa albiazul. Si antes del gol millonario se le hizo cuesta arriba al Tripero encontrar y manejar la pelota, con el Lobo en desventaja el arco de Beltrán quedó cada vez más lejos.
Gimnasia no generó situaciones para forzar un empate. Incluso, el equipo entró en desesperación al no encontrar la pelota e Ignacio Miramón estuvo cerca de la roja. El final de la primera parte donde todo era de River fue una buena noticia para el conjunto tripero.
En el inicio de la segunda parte Gimnasia buscó pararse más adelante en el campo de juego a partir del ingreso de Maximiliano Zalazar por Barros Schelotto. De contra, casi River consigue el segundo gol pero Colidio no ajustó el disparo e Insfrán se quedó con esa pelota.
Gimnasia estuvo cerca del gol con un cabezazo de Germán Conti tras un gran centro de Nacho Fernández que Santiago Beltrán alcanzó a desviar con un manotazo por encima del travesaño. El partido, más desordenado, se hizo más parejo y los errores fueron repartidos.
Un centro del ingresado Juan Cruz Meza se le cerró a Insfrán y el formoseño tuvo que simplificar con un manotazo al tiro de esquina. Inmediatamente, otro error de cálculo en la salida a Insfrán ante un centro frontal le permitió a Martínez Quarta poner el 2 a 0 con un cabezazo que entró pidiendo permiso.
El error del Mono resolvió cualquier duda que podía exhibir River y prácticamente selló el destino albiazul en el partido. Con el partido muy cuesta arriba, Ariel Pereyra dispuso el ingreso de Juan José Pérez en lugar de Augusto Max, de flojo partido.
Nacho Fernández asistió a Zalazar pero su remate exigido fue de simple resolución para Beltrán. Los pibes de River se animaron a tocar e Insfrán se quedó con un remate débil de Juan Cruz Meza. El local casi llega al tercero con un buen remate de Galván que pudo controlar el arquero tripero
Para los últimos minutos ingresaron Manuel Panaro y Matías Melluso por el Chelo Torres y Silva pero con un Lobo casi resignado a su suerte. Gimnasia nunca encontró el partido más allá de una doble chance para el descuento con un desborde de Zalazar que encontró a Panaro, a quien entre el palo y el arquero le ahogaron el grito de gol.
Se acordó tarde Gimnasia porque Beltrán le tapó otra vez el gol a Panaro y en la continuidad de la jugada casi Auzmendi consigue el descuento. El Lobo mejoró su imagen en el final del partido aunque la clasificación de River es justa. Para el Lobo, el final de una campaña inesperada que obliga a que el futuro sea superador, con los ajustes necesarios para que un Gimnasia protagonista no dependa de la suerte o de una racha de buenos resultados.
En definitiva, un partido que no mostró su mejor versión y que encima, cuando generó chances para empatar o descontar, se topó con un arquero en racha. Pero logró mucho más de lo imaginado en un momento del semestre. Tiene una base que debe aprovechar para ser más competitivo en el segundo semestre, donde tendrá muchas objetivos por delante. Sin conformismo, pero con la certeza que dio todo.
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