Una agenda picante con temas como Taiwán e Irán

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La fastuosa recepción en Beijing, los elogios mutuos y el banquete de gala no lograron ocultar las profundas diferencias entre Estados Unidos y China. Detrás de las sonrisas, Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron una reunión marcada por advertencias, intereses estratégicos y negociaciones sensibles que incluyeron Taiwán, Irán, comercio y aviones Boeing.

El punto más delicado fue Taiwán. Xi lanzó una advertencia directa sobre la isla autónoma que Beijing considera parte de su territorio. Según la Cancillería china, el mandatario sostuvo que la cuestión taiwanesa es “el tema más importante” en la relación bilateral y alertó que, si no se maneja correctamente, ambos países podrían terminar en “choques e incluso conflictos”.

El mensaje reflejó el malestar chino por el respaldo militar de Washington a Taipéi. La Casa Blanca aprobó recientemente un paquete armamentístico de 11.000 millones de dólares para la isla, aunque las entregas aún no comenzaron. Trump evitó confrontar públicamente con Xi durante el encuentro.

Quien sí dejó clara la postura estadounidense fue el secretario de Estado, Marco Rubio. “Sería un terrible error” que China intentara tomar Taiwán por la fuerza, afirmó, aunque aclaró que la política de Washington “no ha cambiado”.

Otro tema clave fue Irán y el estratégico estrecho de Ormuz, fundamental para el transporte mundial de petróleo. Trump aseguró luego de la reunión que Xi expresó voluntad de “ser de ayuda” para intentar frenar la guerra y garantizar la reapertura de la ruta marítima, afectada por la crisis regional.

Estados Unidos busca que China use su influencia sobre Teherán, del que es principal comprador de petróleo. El conflicto disparó los precios de la energía y amenaza con afectar la economía estadounidense en plena campaña electoral.

Según la Casa Blanca, ambos coincidieron en que el estrecho debe permanecer abierto y Xi mostró interés en aumentar las compras de petróleo estadounidense para reducir la dependencia china del crudo del Golfo Pérsico.

El comercio también ocupó buena parte de las conversaciones. Trump reveló que Xi manifestó intención de comprar 200 aviones de Boeing, en un posible alivio para la empresa estadounidense. Además, discutieron mayores compras chinas de soja, carne vacuna y productos agrícolas. Washington y Beijing también avanzan en la idea de crear una Junta de Comercio bilateral para evitar futuras disputas y extender la tregua arancelaria alcanzada el año pasado.

En medio de las tensiones, ambos líderes intentaron mostrar cordialidad. Trump calificó a Xi como “un gran líder” y dijo que era “un honor” ser su amigo. Como gesto político final, anunció que el presidente chino visitará la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, en un intento por mantener abierto el diálogo entre las dos mayores potencias del planeta.

 

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