Hantavirus en Ushuaia: buscarán al ratón transmisor

Expertos del Instituto Malbrán analizarán roedores en la capital fueguina tras el brote detectado en el crucero MV Hondius, que dejó muertos, contagios y alarma mundial

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La ciudad de Ushuaia volverá a quedar bajo la lupa científica desde la próxima semana, cuando un grupo de biólogos argentinos inicie una investigación clave para determinar si en la capital fueguina habita el ratón transmisor del hantavirus. La búsqueda llega después del brote detectado en el crucero MV Hondius, que partió desde el “fin del mundo” el 1 de abril y terminó convirtiéndose en un episodio sanitario seguido con atención internacional.

Especialistas del Instituto Carlos Malbrán viajarán desde Buenos Aires para trabajar junto a expertos de Tierra del Fuego en la captura y análisis de roedores. El objetivo será comprobar si el ratón colilargo, conocido científicamente como Oligoryzomys longicaudatus y principal reservorio de la cepa Andes del hantavirus, está presente en Ushuaia.

VARIAS SEMANAS DE TRABAJO

La tarea incluirá recorridas de campo, toma de muestras y posteriores análisis de laboratorio que demandarán varias semanas. Según explicó el director de Epidemiología provincial, Juan Petrina, los resultados podrían conocerse “en unas cuatro semanas”.

La provincia austral nunca registró casos autóctonos de hantavirus desde que comenzó el monitoreo obligatorio en 1996, y las autoridades insisten en que la situación epidemiológica no cambió. “No hemos tenido casos y ya han pasado 45 días desde que zarpó la embarcación”, subrayó Petrina.

Aun así, la ciudad quedó inevitablemente asociada al brote del Hondius, donde se confirmaron contagios y muertes provocadas por la cepa Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre humanos. Hasta ahora, sigue sin determinarse dónde se produjo el primer contagio.

Los investigadores analizan distintas hipótesis. Una de las versiones señala que pasajeros neerlandeses amantes de la observación de aves podrían haber visitado un basural cercano a la ciudad, rodeado de bosques y ubicado a unos siete kilómetros del centro urbano. Allí, según especulaciones difundidas en medios locales, podrían haber tenido contacto con roedores infectados mientras buscaban avistar al caracara de garganta blanca.

Sin embargo, las autoridades provinciales consideran improbable esa teoría. “Solamente lo tenemos como un rumor”, aclaró Petrina, quien además explicó que los tiempos de incubación no coincidirían con el inicio de síntomas registrado en el barco.

Mientras tanto, Ushuaia intenta defender su imagen turística. Con temperaturas bajo cero, nieve intermitente y la temporada de cruceros ya finalizada, el puerto luce mucho más tranquilo que en verano, cuando más de 500 barcos llegan cada año con unos 150.000 visitantes.

En las calles, el clima es de relativa calma. Algunos turistas usan tapabocas por prevención o por el frío, pero la mayoría asegura no sentirse alarmada. “Parece que está todo bien”, comentó el colombiano Luis Cardona mientras recorría el Canal Beagle junto a su esposa.

La tarea incluirá recorridas de campo, toma de muestras y análisis de laboratorio

El sector turístico, sin embargo, sigue preocupado por el impacto internacional del caso. “No es bueno como destino quedar asociado a la transmisión de una enfermedad”, admitió Ángel Brisighelli, referente empresarial de la ciudad. Aunque por ahora no se registró una caída de reservas, el temor es que Ushuaia quede marcada injustamente como el origen del brote.

Las autoridades remarcan que la cepa Andes es endémica de otras regiones patagónicas, como Chubut, Río Negro y Neuquén, además del sur de Chile, y recuerdan que los pasajeros del crucero habían viajado previamente por varios países sudamericanos antes de embarcar.

En los próximos días, entre nieve, viento helado y temperaturas extremas, los científicos intentarán despejar una de las grandes incógnitas que dejó el caso: si el famoso “ratón colilargo” realmente habita en la ciudad más austral del planeta o si Ushuaia quedó atrapada, apenas por azar, en el centro de una alarma sanitaria mundial.

 

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