En el barrio Dumor ponen de pie a su club, que hasta tuvo Jardín
Edición Impresa | 16 de Mayo de 2026 | 02:12
Un grupo de vecinos de Villa Elisa logró recuperar la Asociación de Fomento Barrio Dumor con un objetivo claro: que tras dos décadas de silencio, vuelva a latir la idea original de sus fundadores, a mediados del siglo pasado.
El club, situado en diagonal 4 y diagonal 426, nació como punto de encuentro social y un espacio donde los vecinos se reunían para pensar y construir el barrio. Hoy, con esfuerzo y a pulmón, buscan empezar de nuevo y devolverle ese sentido comunitario que supo tener.
No hay una fecha exacta de fundación, pero se sabe que el club empezó a gestarse en 1956, cuando tres vecinos —Nicolás Samus, Helen Jáuregui y un hombre de apellido Gómez, cuyo nombre no quedó registrado— compraron el terreno e impulsaron la idea. Finalmente, el espacio se inauguró en 1958.
En ese momento, el barrio estaba creciendo y el club tuvo un papel muy importante. Los vecinos se juntaban para hablar de mejoras y organizar la vida en común. La idea principal era tener un lugar propio donde reunirse y pensar entre todos cómo querían que fuera el vecindario.
“Este fue el primer barrio de Villa Elisa en tener asfalto y cloacas. Todo eso se gestionó en el club. La primera calle asfaltada fue Piria, hoy diagonal 4, donde está la sede”, contó Rosana Banegas, actual presidenta de la comisión directiva, integrada, entre otros, por los nietos de Samus, uno de los fundadores, y de uno de los cuales ella es esposa.
El nombre del club es el mismo que el del barrio. Proviene de la constructora Dumor, que llegó a la zona con la intención de desarrollar viviendas, los conocidos “chalets alemanes”, hoy una marca del Barrio San Jorge. El proyecto no prosperó como se esperaba, la empresa quebró y los terrenos fueron rematados. Aunque el nombre perduró como identidad del lugar.
Al recordar los orígenes, la presidenta explicó que “los vecinos fueron levantando las paredes entre todos. Incluso, están hechas con conchilla, como se hacía antes. En este club se realizaban los bailes de carnaval y también funcionó el primer jardín de infantes del barrio entre 1962 y 1964”.
Con el tiempo, esa esencia se fue perdiendo. Una comisión ligada a la política ocupó el lugar y lo convirtió primero en una Unidad Básica y luego en un bar, alejándolo de su función social durante años.
Hace más de una década, quienes lo ocupaban ya no podían sostenerlo y entregaron las llaves a la nieta de uno de los fundadores. Un grupo de vecinos se organizó y empezó a trabajar.
“Estaba totalmente destruido. Tuvimos que hacer todos los papeles de nuevo y hasta volver a poner la luz”, recordó Banegas.
Hoy se dictan diferentes actividades como stretching, gimnasia funcional, taekwondo, teatro para adolescentes, guitarra, folklore, cerámica para adultos, tejido, gimnasia para la tercera edad y doulaje, entre otras. También se hacen ferias de emprendedores.
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