El PRO tras la centralidad perdida, la ruidosa mano de Karina y el pacto peronista
| 16 de Mayo de 2026 | 20:47
Mauricio Macri decidió endurecer su posición frente al Gobierno nacional. Desde hace un largo rato que no habla con Javier Milei, parece estar ensayando por estos días una toma de distancia de la Casa Rosada y al mismo tiempo relanzando el PRO. Mientras parte de su dirigencia coquetea con la idea de que vuelva a ser candidato, el ex presidente parece más embarcado en robustecer su partido sin que las señales que envía impliquen por ahora un quiebre definitivo con los libertarios.
Estos movimientos de Macri, que tienen particular epicentro en la Provincia donde los amarillos tienen un fuerte desarrollo territorial traducido en intendentes, legisladores y concejales, se registran en sintonía con el desgaste que experimenta la administración de La Libertad Avanza. No hay consultor que no registre una fuerte caída de la imagen presidencial ni que advierta que la erosión se haya agudizado con el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El líder del PRO viene renegando de la marcha del Gobierno y marcando diferencias. El fin de semana pasado pateó el tablero cuando apuntó en un comunicado a “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, en una clara referencia a Adorni.
Fue un pronunciamiento que hizo ruido interno en el partido amarillo y que generó el enojo de algunos sectores que no quieren aparecer rompiendo lanzas con Milei. Por caso, el que lidera Cristian Ritondo. El diputado es el más entusiasta impulsor de una alianza en la Provincia con La Libertad Avanza para enfrentar al peronismo y que a su juicio debe encabezar Diego Santilli.
Pero el gesto aliancista del legislador recibió una cachetada. La mano extendida de Karina Milei lo terminó desairando frente a su deseo de presidir la comisión bicameral del Congreso encargada del control de los servicios de inteligencia. En su lugar la hermana del Presidencia impuso a su hombre de confianza, Sebastián Pareja, que también está en carrera para la Gobernación.
Esa movida tiene más relación con la propia dinámica de la interna oficial que con el PRO. Karina Milei a través de Pareja pondrá la lupa sobre el accionar de la ex SIDE controlada por funcionarios ligados a su archienemigo, Santiago Caputo. Ritondo quedó en el medio de esa pulseada y masticando bronca por el desplante, más aún porque había un compromiso para hacerlo desembarcar en la bicameral.
Al final, el legislador terminó participando en el encuentro partidario del viernes en Vicente López al que convocó Macri. No estuvo su compañero de ruta Santilli que, dicen, no fue invitado. El ex presidente resiste la idea de que el “Colorado”, a quien ya da pasado al bando libertario, sea el nombre para la Provincia. Se habla en las filas amarillas de una alternativa, “un candidato propio”, señalan algunos dirigentes. Su nombre, una incógnita.
Mientras tanto, el peronismo volvió a dejar expuesta su propia pulseada interna. Kicillof busca robustecer su proyección nacional y el kirchnerismo resiste. En esa disputa, cualquier chispazo dispara un incendio. Una bandera reclamando por “Cristina libre” en un acto que encabezó en La Plata el Gobernador generó otro encontronazo. En la Gobernación dicen que el portador de la insignia con la que se buscó incomodar al mandatario provincial era un funcionario de la municipalidad de Quilmes, el distrito de la camporista Mayra Mendoza.
El kirchnerismo reclama que Kicillof reconozca el liderazgo de la detenida ex presidenta. Además, que la visite. “Quieren que cada cosa que hagamos sea validada por Máximo Kirchner y eso no va a pasar”, desafían cerca del probable candidato.
En medio de esa batalla sin final a la vista alumbró una señal, aunque mínima, de concordia. En el Senado, luego de una larga disputa, hubo acuerdo por las comisiones. La Cámpora terminará controlando Asuntos Constitucionales, un ámbito clave por el que deben transitar los pliegos de designaciones de jueces. El massismo, por su parte, presidiendo Presupuesto. El sector de Kicillof ya se había abrazado a la comisión de Legislación.
Fue un cierre que demandó negociaciones que excedieron la mera dinámica legislativa. Allí participaron desde Sergio Massa hasta delegados de Martín Insaurralde y La Cámpora. También, la vicegobernadora Verónica Magario y Sergio Berni.
El tigrense despejó el camino al bajar a su esposa Malena Galmarini de Asuntos Constitucionales para dejar el camino libre al camporismo. Un gesto que reafirma la buena sintonía entre ambos sectores. Galmarini, a cambio, sería designada en una vicepresidencia del Senado.
Más allá de la disputa macro que se registra en el peronismo, hay quienes interpretan ese acuerdo como una señal para destrabar el funcionamiento del Senado, atrapado desde hace largos meses en el internismo del PJ. Acaso en esta resolución esté primando la misma lógica que está empujando a Macri a levantar el perfil: la erosión de la imagen presidencial y del apoyo a su gobierno.
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