Un tren de chocolate que derrite récords

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El arte y el chocolate se unieron en una creación tan impresionante como deliciosa. El maestro chocolatero maltés Andrew Farrugia volvió a hacer historia al construir el tren de chocolate más largo del mundo, una obra que no solo despierta admiración, sino también antojo. La escultura mide más de 55 metros y está formada por una locomotora y 22 vagones, todos elaborados íntegramente con chocolate belga. Para darse una idea de su tamaño, supera la longitud de una piscina olímpica y se acerca a la envergadura de un avión gigante. Cada vagón, además, pesa hasta 160 kilos, lo que convierte a esta obra en un verdadero desafío técnico. Detrás de este dulce gigante hubo meses de trabajo minucioso. Farrugia y su equipo dedicaron cerca de un año a la preparación y varios meses más a la construcción, pieza por pieza. En total, utilizaron unas 5.000 partes y ensamblaron cerca de 180 ruedas, todas hechas a mano. El resultado se presentó en Milán, donde dejó a todos con la boca abierta. No es la primera hazaña del artista: ya había logrado récords con otras esculturas, como un tren más pequeño y una torre inspirada en el Burj Khalifa. Más allá del récord, Farrugia aseguró que su objetivo era dejar un legado. Y lo logró: una obra que combina creatividad, paciencia y mucho, pero mucho chocolate.

 

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