Asesinaron de dos balazos en el pecho a un joven con prontuario

Fue a la altura de las calles 122 y 613. Se sospecha de un ajuste de cuentas. El violento episodio estaría vinculado a un robo

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La espiral de violencia que desde hace meses se venía sintiendo en La Plata volvió a mostrarse de la forma más salvaje: con un nuevo asesinato. De acuerdo a fuentes oficiales, un joven con un extenso prontuario criminal fue ultimado de al menos dos disparos en el pecho en la zona conocida popularmente como “Villa Aburridita”.

El homicidio, ocurrido en inmediaciones de las calles 122 y 613, cerca de la cantera de Villa Alba, se convirtió en el sexto crimen registrado en la Ciudad en lo que va del año y dejó al barrio envuelto en una mezcla de miedo, bronca y expectativa por posibles represalias.

El asesinato ocurrió en una de las áreas más ásperas y complejas de la periferia platense. Allí, donde las calles angostas y desmejoradas, los pasillos y los códigos del hampa marcan la dinámica cotidiana, las muertes violentas suelen esconderse detrás viejas disputas, cuentas pendientes y conflictos que pocas veces se explican en voz alta.

La víctima de este hecho fue identificada como Gustavo Ariel Areco. Tenía 26 años. De la inspección corporal se desprendió que fue blanco de dos disparos en el pecho y que murió camino al hospital.

Su cuerpo estaba tendido en plena calle mientras familiares, allegados y vecinos comenzaban a acercarse en medio de escenas cargadas de tensión.

Según trascendió, el fallecido contaba con antecedentes penales y era conocido dentro del ambiente delictivo de la zona. Esa condición, lejos de aportar claridad, profundizó todavía más el misterio alrededor del crimen. En el barrio circulan distintas versiones, aunque ninguna fue confirmada de forma fehaciente.

Una de las hipótesis que comenzó a tomar fuerza entre investigadores y vecinos vincula el homicidio con el robo de una motocicleta y que hubo un grupo ofendido que salió a buscar venganza.

Villa Aburridita, como muchos la llaman, arrastra una reputación pesada. Para algunos es un territorio olvidado, castigado. Para otros, un lugar donde las reglas se imponen desde la calle y donde los conflictos rara vez terminan en una simple discusión.

Quienes conocen el barrio aseguran que allí “todos saben todo”, pero que el silencio pesa más que cualquier declaración. En ese escenario, cada homicidio deja heridas abiertas y activa temores concretos de venganza.

Por eso, tras el crimen de anoche, la preocupación creció rápidamente entre vecinos y autoridades. No solo por la brutalidad del ataque, sino por el contexto que rodea a la víctima y por las tensiones acumuladas en la zona.

Después del asesinato, la escena se volvió caótica. Familiares y allegados del joven asesinado protagonizaron momentos de extrema tensión con residentes del barrio y con efectivos policiales que trabajaban en el lugar.

Hubo gritos, acusaciones cruzadas y momentos de gran nerviosismo. La Policía debió desplegar un importante operativo de seguridad para evitar que la situación escalara. Patrulleros, efectivos adicionales y personal de la comisaría 16ª de Villa Ponsati, mantuvieron presencia durante horas de manera preventiva.

Fuentes del caso señalaron que anoche el clima era extremadamente delicado. Muchos vecinos decidieron encerrarse en sus casas mientras corrían rumores de posibles represalias.

El temor no es menor. En barrios atravesados por conflictos, un homicidio rara vez se interpreta como un episodio aislado.

La causa quedó en manos del fiscal Gonzalo Petit Bosnic, titular de la UFI N°3 de La Plata. Al cierre de esta edición, había allanamientos de urgencia con cuatro sospechosos en la mira.

 

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