Horror y misterio: siguen la ruta de un cuerpo que apareció en la CEAMSE
Edición Impresa | 19 de Mayo de 2026 | 02:24
La escena fue tan brutal como desconcertante. En medio de la noche y el frío en Punta Lara, rodeado de montañas de residuos y del ruido ensordecedor de la máquina de descarga conocida como “Retro Almeja”, un empleado de la CEAMSE descubrió que entre la basura había un cuerpo. Lo primero que vio fueron unas piernas colgando desde la enorme pala mecánica con la que trabajaba. El espanto lo paralizó.
Eran las 23.50 del jueves 15 de mayo cuando el operario realizaba sus tareas habituales en el predio ubicado sobre Diagonal 74. Según declaró ante la Policía, al mando del artefacto que utilizan para mover grandes cantidades de residuos hacia la trituradora, advirtió algo imposible de ignorar: entre los desechos asomaban dos extremidades humanas.
De inmediato bajó la carga y llamó a un compañero. El horror se confirmó en segundos. El cuerpo estaba mezclado con toneladas de desperdicios y había llegado hasta allí como un residuo más. Nadie en ese momento sabía quién era, cómo había terminado en ese lugar ni cuánto tiempo llevaba muerto.
La Policía llegó rápidamente al predio y se encontró con esa escena de espanto. El cadáver pertenecía a un hombre joven y presentaba visibles lesiones en el rostro, hematomas y excoriaciones, muchas de ellas, se presume, por la presión de la prensa del camión que lo depositó en ese predio de Ensenada.
Los médicos del SAME constataron el fallecimiento y luego Policía Científica comenzó las pericias en medio de un clima cargado de estupor y preguntas sin respuesta.
Con el correr de las horas, los investigadores lograron identificar a la víctima. Se trataba de Oscar Eduardo Conobbio, de 27 años, con domiciliado declarado en 80 entre 121 y 122, aunque, según algunas versiones, se encontraba en situación de calle.
La identificación fue posible gracias a una copia de su DNI hallada dentro de uno de los bolsillos del pantalón. Pero lejos de aclarar el caso, ese dato abrió todavía más interrogantes.
La principal incógnita es saber cómo llegó el cuerpo hasta la CEAMSE. Los investigadores creen que el cadáver habría sido trasladado dentro de alguno de los camiones recolectores que descargaron basura durante la noche en el predio de Punta Lara.
Por eso, uno de los primeros movimientos de la investigación fue individualizar a los últimos vehículos que ingresaron antes del hallazgo. Según se informó en el procedimiento, se trata de camiones pertenecientes a la empresa ESUR S.A.
Ahora la Justicia intenta reconstruir el recorrido exacto de cada unidad: qué barrios recorrieron, en qué horarios trabajaron, dónde levantaron residuos y si alguna cámara de seguridad pudo captar movimientos extraños.
La hipótesis más inquietante es que el cuerpo haya sido descartado deliberadamente entre la basura para ocultarlo y hacerlo desaparecer en el circuito de residuos. Si eso ocurrió, quien lo hizo conocía perfectamente el funcionamiento del predio y el destino casi irreversible que tienen los desechos una vez que ingresan a la trituradora.
La médica de Policía Científica que revisó el cadáver en el lugar observó traumatismos en el rostro, excoriaciones y hematomas. Además, estimó que el hombre llevaba muerto entre ocho y doce horas antes del hallazgo.
Ese dato temporal resulta central: ubica la muerte de Conobbio varias horas antes de que el cuerpo apareciera en la CEAMSE y obliga a reconstruir minuto por minuto dónde estuvo durante esa franja horaria, con quién se encontró y qué ocurrió antes de terminar entre desperdicios.
Por estas horas, una de las preguntas más fuertes que atraviesa la investigación es si Oscar Conobbio murió producto de una agresión; si el cuerpo presentaba lesiones compatibles con un accidente previo al descarte o si decidió guarecerse del frío durmiendo dentro de uno de los contenedores de basura cuando un camión pasó, levantó la carga, la arrojó dentro de su caja compactadora. Nada está descartado.
Mientras la autopsia será determinante para establecer la causa concreta de muerte, los investigadores avanzan ahora sobre la víctima y su posible entorno.
Quieren saber cuándo fue visto por última vez, quiénes tuvieron contacto con él y si existían conflictos, amenazas o situaciones recientes que puedan aportar un contexto.
Al parecer, paraba en la zona de Plaza Olazábal.
Ahora, mientras el expediente avanza bajo la órbita judicial, persiste una certeza inquietante: nadie sabe cómo Oscar Eduardo Conobbio terminó muerto entre la basura. Y la investigación recién empieza a seguir esa ruta oscura.
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