Indagan a los acusados de querer vengar un robo a “sangre y plomo”
Edición Impresa | 20 de Mayo de 2026 | 04:31
La investigación por el crimen de Gustavo Areco (29) en Villa Alba sigue rodeada por varios interrogantes, aunque el móvil para los encargados de arrimar certezas estaría bastante claro: la víctima era muy conocida en el barrio, contaba con frondosos antecedentes penales y habrían intentado vengar el robo de una moto o intentar recuperarla. El problema se desató porque quienes encabezaron esa acción estaban armados hasta los dientes. ¿Querían asustarlo? ¿Lo fueron a matar? o ¿se les escapó un tiro? Sin dudas, la fiscal Cecilia Corfield intentará reunir los elementos de prueba suficientes para allanar el camino hacia la verdad material del caso. Mientras tanto, con lo que se conoce hasta el momento, alcanzó para sostener un pedido de allanamiento y detención para varios sospechosos, dos de los cuales ya quedaron a disposición judicial.
La Policía los identificó como Z. T. J., de 18 años, y L. J. T., de 21. “Estos dos tampoco son carmelitas descalzas”, deslizó una fuente policial de la jurisdicción.
En la jornada de hoy, trascendió, serán trasladados a la sede de la UFI actuante para la declaración indagatoria, en la que podrán ejercer, si así lo desean, un acto de defensa.
El asesinato, como publicó este diario en su edición anterior, ocurrió el lunes por la tarde en la zona de 122 entre 613 y 614, en inmediaciones un asentamiento conocido popularmente como “Villa Aburridita”.
Allí, según reconstruyeron los pesquisas, varios hombres llegaron armados a bordo de una motocicleta Honda GLH azul y de un automóvil gris para buscar una moto 110 roja, que presuntamente había sido robada horas antes.
De acuerdo al expediente, los sospechosos irrumpieron por un pasillo lindero a una vivienda y comenzaron a exigir la devolución del rodado. Testigos escucharon gritos como “dame la moto” antes de que se desatara una seguidilla de disparos, que sembró el pánico en todo el sector.
En medio del feroz embate, Areco terminó gravemente herido. Cuando los efectivos del Comando de Patrulla ingresaron por el pasadizo lo encontraron tendido boca abajo, con sangre en la boca y signos de haber recibido al menos dos impactos de bala.
Si bien familiares y allegados lo trasladaron de urgencia en un Volkswagen Polo gris al Hospital San Martín, su suerte estaba sellada. Llegó fallecido.
La secuencia quedó parcialmente registrada en cámaras de seguridad aportadas por un vecino. Las imágenes permitieron identificar tanto la motocicleta en la que se movilizaban los atacantes como un Chevrolet Vectra gris que también habría participado del episodio. Además, Policía Científica secuestró cinco vainas servidas calibre 9 milímetros y otros elementos de interés para la causa.
Los investigadores establecieron además que la moto que buscaban los agresores coincidía con una Zanella ZB roja denunciada como robada horas antes en 116 entre 602 y 603. Para los pesquisas, ese robo fue el detonante de la venganza que derivó en el crimen.
Con el avance de la investigación, personal policial realizó allanamientos de urgencia en la zona y logró detener a dos sospechosos señalados como participantes directos del ataque armado.
Mientras tanto, el crimen volvió a encender la preocupación por la escalada de violencia armada en distintos barrios de La Plata, donde las disputas vinculadas a robos y ajustes de cuentas terminan cada vez con mayor frecuencia en escenas sangrientas.
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