Revelan estadía familiar en uno de los hoteles más caros del país
Edición Impresa | 4 de Mayo de 2026 | 01:59
Mientras el discurso oficial de la Casa Rosada se centraba en el recorte del gasto público y la austeridad de la “clase política”, los números revelados -y que la Justicia investiga- de las vacaciones familiares de Manuel Adorni parecen contar una historia distinta. Durante 2024, el entonces vocero presidencial disfrutó de una estadía en el emblemático Hotel Llao Llao, en la ciudad de San Carlos de Bariloche, por un costo total de $9.104.769,97.
El dato no solo cobra relevancia por la cifra, sino por la notable asimetría entre el gasto suntuario y la capacidad de ahorro teórica del funcionario en ese período.
Para entender la controversia, según observan en la Justicia, es necesario desglosar la situación financiera de la familia Adorni al momento de realizar el viaje: en aquella fecha, se desempeñaba exclusivamente como vocero presidencial, con un salario que rondaba los $3.000.000 netos. Mientras, según los registros comerciales, su esposa figuraba como monotributista, lo que suponía ingresos limitados en comparación con el costo del viaje.
Calculan que la factura del hotel representa, aproximadamente, tres salarios completos del funcionario. Esto sin contar gastos adicionales como pasajes aéreos, traslados, comidas fuera del régimen hotelero y otros consumos derivados de una estadía de alta gama.
El Hotel Llao Llao es reconocido internacionalmente como uno de los destinos más exclusivos de la Patagonia, siendo usualmente el epicentro de reuniones de los empresarios más poderosos del país (el “Círculo Rojo”).
La difusión de este gasto de más de 9 millones de pesos ha generado ruido en los pasillos de Balcarce 50. Si bien el entorno del funcionario suele apelar a que se trata de gastos del ámbito privado, la lupa de la opinión pública se posa sobre la consistencia patrimonial: cómo un funcionario que percibe 3 millones de pesos puede destinar más de 9 millones únicamente a la hotelería de un solo viaje, manteniendo al mismo tiempo sus gastos de vida habituales.
La noticia se conoce en un marco de alta sensibilidad social, donde el Gobierno ha solicitado repetidamente el esfuerzo de la ciudadanía para equilibrar las cuentas públicas.
La travesía en Bariloche, para muchos, se ha convertido en un símbolo de la brecha entre el “sacrificio” pedido a la población y el estilo de vida de los niveles jerárquicos del Poder Ejecutivo.
Hasta el momento, no ha habido una aclaración oficial sobre si el gasto fue financiado con ahorros previos o si existieron otros ingresos que justifiquen el desembolso en uno de los hoteles más caros de la Argentina.
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