Resistencia vecinal ante el ocaso del servicio de la telefonía fija
Edición Impresa | 4 de Mayo de 2026 | 02:10
Para algunos, la telefonía fija puede parecer una tecnología en retirada pero para otros sigue siendo un servicio esencial en su vida cotidiana. Ese grupo, cada vez más reducido, tiene en el vecino Mario Méndez un caso testigo: desde hace casi un año mantiene una disputa con Movistar tras quedarse sin línea en su hogar.
Según relató, el servicio se interrumpió y al realizar el reclamo, la empresa le informó que el problema se debía al robo de cables. Pero en lugar de restituir el cableado sustraído, desde la compañía le ofrecieron reemplazar la línea tradicional por un módem con chip y conexión inalámbrica, alternativa que el vecino rechazó.
Su negativa no se debe solo a una mera oposición a este nuevo sistema sino a que el asegura haber visto los cables tirados en la vereda. Es decir alguien los cortó pero no se los robó, los dejó ahí tirado, lo que lo hizo sospechar de que la versión oficial de la compañía no era cierta.
Ante esto, decidió llevar a Movistar a la justicia a donde denunció penalmente que no existió tal robo de cables sino que fue una maniobra de la empresa para instar a los usuarios a abandonar el servicio.
Pero a su pesar, la UFI N° 3 resolvió archivar la investigación al considerar que “no surgen razones suficientes” para continuar con la causa. De todos modos, le indicaron que puede seguir su reclamo por la vía civil o a través de organismos de defensa del consumidor.
El caso de Méndez no es aislado. Vecinos de distintos puntos de la Ciudad acercaron situaciones similares: cortes del servicio que no se resuelven y propuestas para migrar a nuevas tecnologías en lugar de reparar la infraestructura existente.
En ese contexto, Pedro Bussetti, referente de la Defensa de Usuarios y Consumidores (Deuco), explicó que “lo que sucede desde hace años es que las empresas buscan eliminar la telefonía por cable para avanzar con la instalación de la fibra óptica. Una forma de hacerlo es dejando caer el mantenimiento y no atendiendo los reclamos de los usuarios”.
Una gran parte del universo de usuarios son los adultos mayores que “quieren conservar su número de teléfono fijo pero se los niegan y no tienen otra alternativa que aceptar las condiciones que imponen las empresas en forma compulsiva”, apuntó el referente de Deuco.
No obstante, la resistencia no se limita a una cuestión generacional. Para muchos usuarios, más que una oposición al cambio, el problema radica en la calidad del servicio. A diferencia de la línea tradicional, la telefonía digital suele depender del suministro eléctrico, por lo que ante cortes de luz los usuarios pueden quedar incomunicados, de ahí su interés por conservar el teléfono convencional.
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