“Pagó todo en efectivo”: un testigo complicó a Adorni
Edición Impresa | 5 de Mayo de 2026 | 02:03
El contratista Matías Tabar declaró en los tribunales federales de Comodoro Py que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, le pagó 245.000 dólares en efectivo por remodelar la casa del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz.
Ante el fiscal Gerardo Pollicita -que investiga al funcionario a partir de una denuncia impulsada por la diputada Marcela Pagano por presunto enriquecimiento ilícito- Tabar detalló que las obras consistieron en el cambio y construcción de pisos, paredes, además de una pileta por unos 9000 dólares; una cascada en el jardín 3500 dólares y dos apoyacabezas para un jacuzzi, pagados a razón de 90 dólares cada uno.
Fue una “remodelación de alto valor económico, financiada íntegramente en efectivo y sin respaldo documental formal”, admitió el encargado de la obra.
El testigo, que es vicepresidente del Grupo AA Arquitectura S.R.L., la mostró a Pollicita planillas con el detalle de cada compra, facturas de materiales y una descripción pormenorizada de todos los trabajos realizados.
También aportó su celular para peritar los mensajes que había borrado. En este punto, el fiscal accedió a una conversación reciente de WhatsApp en la que Adorni aparece utilizando mensajes temporales. Según se leyó en la audiencia, el funcionario contactó a Tabar antes de la declaración. Hablaron telefónicamente y el jefe de Gabinete le ofreció ayuda. El contratista reconoció que inicialmente lo consideró, pero luego decidió rechazar el ofrecimiento para evitar que pareciera que estaban armando una estrategia común de encubrimiento.
Un contrato de palabra
La contratación se habría acordado el 14 de septiembre de 2024, por un valor de base que ascendía a 128.150 dólares, pero luego se descontaron trabajos como la carpintería de PVC y un grupo electrógeno a gas, quedando en aproximadamente 85.050 dólares. A ello se sumó la remodelación de la pileta por unos 9.000 dólares, lo que llevó el presupuesto inicial a cerca de 94.000 dólares.
La casa tiene aproximadamente 400 m² construidos y no se agregaron metros nuevos: “Se trabajó sobre lo ya existente”, aseguró Tabar y agregó que los trabajos originalmente pactados comprendían la remodelación de la entrada y pérgola/garage, construcción o modificación de la galería, pintura interior, enduido y reparación de paredes, cambio de pisos por porcelanato, revestimiento exterior, cambio de puerta de entrada, reforma de parrilla y remodelación de la pileta. También se incluyeron obras en la cocina y ajustes de iluminación.
Con el avance de la obra, los extras se multiplicaron. Tabar actuó como una suerte de administrador: pedía presupuestos, los transmitía a Adorni, recibía dinero en efectivo y luego pagaba a los distintos proveedores. Entre los adicionales se destacaron numerosos muebles a medida por más de 30.000 dólares, según calculó el declarante.
También se mencionaron microcemento, canillas, bomba de calor para la pileta, barandas, zinguería, electricidad, bachas, aires acondicionados, parquización, aberturas, luminarias y frentes de parrilla, entre otros rubros.
Sin facturas ni recibos
Según fuentes al tanto de la investigación, el primer pago fue de 35.000 dólares, entregado personalmente por Adorni. Todos los pagos posteriores también habrían sido en efectivo y en dólares, “generalmente entregados por Adorni, sin recibos, facturas ni comprobantes”. En su defensa, Tabar dijo que en el rubro de la construcción “la mayor parte” de los trabajos se realiza sin factura.
La obra habría comenzado en octubre de 2024. Adorni y su esposa “se habrían mudado a la casa en julio de 2025”. Durante ese período, el matrimonio “habría concurrido con cierta frecuencia al barrio, ya que alquilaba otra vivienda dentro del country, perteneciente a una vecina”. Según fuentes periodísticas, ese alquiler ascendía a 13.000 dólares mensuales.
El rompecabezas financiero
La declaración de Tabar agrega un capítulo central a una causa que acumula datos sobre el patrimonio del funcionario. La casa del lote 380 del country Indio Cuá fue escriturada por 120.000 dólares a nombre de su esposa, Bettina Angeletti, el 15 de noviembre de 2024. Ese mismo día, el matrimonio formalizó un préstamo de 100.000 dólares con dos agentes de la Policía Federal, hipotecando su departamento de Parque Chacabuco como garantía, con un interés anual del 11%. De ese total, Adorni ya devolvió 30.000 dólares. Además tuvo que abonar 5.000 dólares como tasa de ingreso al barrio privado.
Según fuentes judiciales, la declaración del contratista “confirma la existencia de una remodelación integral de la casa del lote 380, fija una cronología aproximada entre agosto/septiembre de 2024 y julio de 2025, reconoce un presupuesto inicial cercano a los 94.000 dólares que escaló hasta 245.000, indica que todos los pagos fueron realizados por Adorni en efectivo, afirma que no hubo facturas ni recibos e identifica proveedores y subcontratistas”.
Ayer, cerca del jefe de Gabinete, decían que “ese no es el monto” que pagó por la refacción de la casa y que “seguramente vamos a solicitar una pericia”.
La palabra de Tabar complicó más al funcionario de Javier Milei, cuyos gastos en refacciones, viajes al exterior y deudas en dólares por la adquisición de propiedades supera ampliamente sus ingresos declarados.
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