Una exmodelo explica el “método Epstein”

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La exmodelo francesa Juliette G. dice que le llevó años comprender cómo terminó en un dormitorio de Nueva York con Jeffrey Epstein, pero ahora cuenta las “etapas” que la llevaron a acabar en manos de este delincuente sexual.

La mujer de 43 años es una de las dos exmodelos que han acusado a Daniel Siad, un cazatalentos francés con estrechos vínculos con el difunto financiero estadounidense, de preparar el terreno. “Estos hombres, mediante la manipulación, te prueban para ver hasta dónde se someterá una joven”, explica.

Según denuncia, Siad le preguntó si estaría interesada en “oportunidades profesionales” en EE UU para ver si aceptaría sin muchas preguntas. Poco después le enviaron un billete de avión con destino Nueva York y una dirección: allí la esperaba Epstein.

En la “segunda etapa” del proceso, Epstein le sacó el pasaporte anunció entonces que no tenía tiempo para verla ese día, pero le dio 120 dólares y dijo que podía usar su limusina para ir de compras. Ahora estaba “en deuda con él”. “Me avergoncé durante mucho tiempo. Años después, incluso pensé en devolverle el dinero”, explica.

Al día siguiente, volvió al edificio de Madison Avenue, con la esperanza de tener una entrevista profesional. En lugar de eso, le mostró las instalaciones, pasando por un gimnasio decorado con “fotos que hacían zoom en partes íntimas del cuerpo de mujeres”. “¿Fue una sutil prueba de tolerancia? ¿Para ver si me iría o aceptaría estar en un entorno tan sorprendente?”, se pregunta hoy la exmodelo.

Luego la llevó a un dormitorio. Allí, “se encendió mi alarma interior. Sentí la necesidad de decir: ‘Te aviso: No voy a hacer nada’”, recuerda.

Epstein le respondió que no se preocupara, pero que necesitaba ver su cuerpo, incluidos sus pechos, para poder recomendarla a agencias de modelos, asegura.

“Dudé, pero había pasado siete horas en un avión y ellos habían pagado mi billete... Lo hice”, confiesa.

Epstein la manoseó, según relata ella, y luego declaró que su cuerpo no estaba a la altura de sus estándares y que necesitaría tres meses para ponerse “en forma” de nuevo. El empresario dijo que, si necesitaba dinero, podía buscarle trabajo como “escort” en fiestas.

Juliette fingió que se lo pensaba, pero exigió que le devolviera su documentación. Epstein la rebuscó entre unos “veinte” pasaportes y se la devolvió.

 

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