Una orquesta sinfónica trae al escenario las melodías de ABBA

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Uruguayo radicado en Buenos Aires desde 1982, Danny Nachajon siempre estuvo cerca de la música. Fue solista en acordeón a piano electrónica, armó The Biggest Band, con la que realizó conciertos para el Ministerio de Cultura e infinidad de eventos privados. “Una vida con la música”, cuenta en diálogo con EL DIA. Todo cambió, sin embargo, en 2022: paseando por Austria con la familia, se enteró de que la orquesta de André Rieu interpretaba música de “La novicia rebelde”. Las entradas se agotaban 15 días antes de cada función. “La gente todavía, después de tanto tiempo, se potencia escuchando esa música”, pensó, y le dijo a su mujer que al volver a Buenos Aires “voy a armar una orquesta, y con el nombre en honor a vos”.

Su mujer es de origen vienés, y así es que nació Edelweiss, emblemática flor de Suiza y Austria y nombre de la orquesta de Nachajon que se presenta el domingo, en el Teatro metro, con un show especial: ABBA Sinfónico. La orquesta nació como una idea, luego junto músicos y las partituras de la película, y finalmente comenzaron en 2023 a rodar por los escenarios 40 músicos liderados por Nachajon, realizando diferentes tipos de shows: “La novicia”, “Cinema Paradiso”, también tango… El año pasado, de hecho, trajeron a La Plata un espectáculo de valses, tango, Piazzolla, Mariano Mores, “de todo”. Pero lo de este año es diferente: “Renovando caminos, pensé que sería muy bueno buscar un nicho donde se genere mucha emocionalidad y mucha mucha pasión y nostalgia en la música. Por eso este espectáculo lo llamo ‘Cuando la música cuenta historias a través de ABBA’”.

“Si vas a un jardín, vas a una escuela, tarde o temprano las maestras están eligiendo alguna canción de ABBA para que canten los chiquititos. ¿Por qué? Las canciones están nutridas de unas formas musicales que hace que te entren muy adentro tuyo y que las personas canten, se emocionen… que hacen que sean inevitables”, explica el porqué de ABBA Nachajon. “Cada vez que sentís arrancar esos primeros compases, sentís el piano y luego se desliza la música… y ya sabés que ‘Reina danzante’, por ejemplo. Es fantástico”.

El show no incluye cantantes: la orquesta toca, pero es el público el que, en todo caso, tiene que ponerle voz a esas melodías emblemáticas. “Amo los cantantes, me encantan los cantantes, mi hermano es cantante, pero esta vez pretendía que fueran los instrumentos de orquesta los que expresaran el canto de melodía de las canciones, porque, de esta forma, la gente podía perfectamente, cantarla, disfrutarla, gozarla, y ser parte de la de la melodía de la orquesta”, relata. “No hay pantallas, pero cuando los músicos llegan con fuerza hacia la platea, y la platea se suma, se sube al escenario, quedan atrapados por el poder de la música”.

 

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