Se reabrió el debate por el consumo de cigarrillos electrónicos

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El Gobierno nacional derogó la resolución que prohibía la importación y comercialización de vapeadores que había sido dictada en 2011, aunque el mercado legal se movió desde entonces y esos productos se vendían sin control en nuestra ciudad y en el resto del país, originándose con esta última decisión una reacción negativa por parte de diversas fuentes médicas.

Lo cierto es que hace pocos días, antes de esta apertura formal, bastaba con caminar por el centro de la Ciudad para encontrar vapeadores exhibidos en vidrieras de distintos comercios, como kioscos, growshops, importadores e incluso locales de tatuajes y piercings. “Jamás tuvimos problemas para venderlos”, confió a este diario una vendedora platense de un growshop.

La norma restrictiva había sido dispuesta hace más de una década por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que prohibió la importación, distribución, comercialización y publicidad de cigarrillos electrónicos y sus accesorios a través de la Disposición 3226/2011.

A partir de allí, cualquier venta de vapeadores era considerada ilegal, aunque existía un mercado negro importante. Y ahora, en los últimos días el Gobierno nacional, a través de la Resolución 549/2026 del ministerio de Salud, levantó esta prohibición histórica.

Tal como se dijo ayer en este diario, al conocerse la media las entidades médicas salieron en bloque a rechazar el cambio oficial de criterio. “Estos productos son la entrada al tabaquismo habitual de casi el 10 por ciento de los adolescentes en la Argentina”, advirtió el jefe de Medicina Respiratoria del Centro Médico Capital de La Plata.

“La liberación de la venta de estos productos me parece un error catastrófico. No hace otra cosa que poner al alcance de la mano de las personas, en muchos de los casos adolescentes y jóvenes, estos tres tipos de incorporación de nicotina que claramente son adictivas”, sumó el especialista. Por su parte, una médica platense sostuvo que “la resolución menciona la intención de evitar el comercio ilícito, pero no establece mecanismos efectivos para lograrlo. Se está autorizando la venta sin respaldo de evidencia científica sólida sobre la seguridad de estos productos”, remarcó.

Cabe señalar que la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó años pasados sobre el creciente consumo de cigarrillos electrónicos, por considerarlo un “grave problema sanitario”. En la última década se reflejaron también en este diario testimonios de neumológos infantiles y de pediatras, que no dejaron dudas sobre las consecuencias del vapeo. Entre otras argumentaciones, señalaron que ese consumo suelen traducirse en infecciones pulmonares, neumonías, efectos cardiovasculares, digestivos (náuseas, vómitos), neurológicos (mareos, cefaleas) y también en el comportamiento, con conductas adictivas.

Las fuentes médicas sostuvieron también en estos años que muchas personas creen que los vapeadores ayudan a dejar de fumar, pero sobre esto, afirmaron, no hay evidencia suficiente que respalde esa teoría. El panorama en nuestro país y en la Ciudad es preocupante a raíz de que el impacto del tabaco y de sustitutos sobre salud de la población se concentra cada vez más en dos franjas que hasta hace un par de décadas eran prácticamente ajenos a él: las mujeres y los jóvenes.

Ello –dicen los médicos- a partir de una suerte de errónea percepción de menor daño del vapeo y de la falta de información existente.

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