Desconsuelo bajo la lluvia en la despedida final al ídolo

Miles de fans se congregaron en la municipalidad de Lanús, donde se realizó el velatorio. Hubo forcejeos y desbordes. Larguísimas colas para llegar al féretro. Llanto y dolor

Gisella tiene 15 años y su amiga Sabrina, 16. Las dos son de Valentín Alsina y las dos tenían entradas para el recital que Rodrigo debía dar anoche, en el estadio polideportivo del club Lanús. Las dos se enteraron juntas, a las siete de la mañana, de la suerte que había corrido el cantante en la autopista Buenos Aires-La Plata. Y las dos, también juntas, se encontraban ayer llorando desde las 12 del mediodía en la Municipalidad de Lanús, donde su ídolo estaba siendo velado.
"Verlo, sólo queremos verlo y llevarnos de él el mejor de los recuerdos -decían-, pero estamos acá desde el mediodía, son las cinco de la tarde y todavía no pudimos llegar hasta él. Está claro que aquí faltó organización, pero la gente tendría que ser más solidaria, porque todos queremos verlo".
Las dos jovencitas, como tantos otros miles que ayer se acercaron hasta el edificio comunal para despedir los restos de Rodrigo Bueno, se referían al desborde ocurrido poco antes de las 16, cuando las vallas que intentaban ordenar el paso de los fans fueron literalmente arrasadas por miles de personas que se cansaron de aguardar bajo la lluvia para poder darle el último adiós a su ídolo.
Fue entonces cuando los fanáticos del cantante cuartetero "invadieron" el palacio municipal y, a pesar del fuerte dispositivo policial dispuesto, se dio lugar a empujones y corridas. En el aglomeramiento, un joven resultó con lesiones leves al caerse desde unos cuatro metros de altura, luego de que cediera una baranda como consecuencia de la presión generada por el tumulto de los fanáticos, mientras se repetían los desmayos y las escenas de llanto.
Hasta que con la presencia de la Guardia de Infantería retornó la calma y la gente pudo volver a ubicarse nuevamente en la puerta de la Municipalidad, desde donde, a paso lento, los seguidores del "Potro" debían recorrer cientos de metros para observar el féretro del ídolo, ubicado en el subsuelo del edificio, en el salón "Hugo del Carril", aunque sin tener la posibilidad de detenerse frente a él.
Los restos del popular cantante cordobés habían comenzado a ser velados en la Municipalidad de Lanús poco después de las 15,30, con un incesante desfile de miles de fanáticos y la presencia de familiares y amigos del músico, bajo una intensa lluvia. La capilla ardiente se instaló en el salón de actos de la Municipalidad, ubicada en el primer subsuelo del edificio situado en la avenida Hipólito Yrigoyen al 3800 de esa localidad del sur del conurbano bonaerense.
Entre los presentes también estuvieron el gobernador bonaerense Carlos Ruckauf -"se ha ido un ídolo popular y yo lo quería mucho", dijo-, el ministro de Seguridad, Ramón Verón, la novia de Rodrigo, Alejandra Romero, y personas vinculadas al ambiente de la música bailantera, como el conductor televisivo "Tota" Santillán, quien debió retirarse poco después de haber ingresado, quebrado por el dolor generado por la pérdida de su amigo.
La muerte de Rodrigo conmovió a todos los ámbitos del país. La primera corona que llegó fue la del presidente Fernando de la Rúa. Y también se recibieron las de Ruckauf, el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota; del directorio del Senado, de SADAIC y la de la conductora televisiva Mirtha Legrand, entre otras.
Profundamente consternados, los fanáticos del "Potro" cordobés casi se negaban a asumir la posibilidad de no volver a ver a su ídolo, aunque también muchos optaban por interpretar sus canciones más conocidas, ya que, según explicaron, "cantar es la mejor manera de recordarlo". Enfundados con remeras, buzos y banderas alegóricas a Rodrigo, los fans vivaron al músico, al grito de "Rodrigo no se va" y "aguante Potro", o solicitando "otra, otra", como si fuera un recital.
Afuera, mientras tanto, bajo la lluvia, con frío y sin importar que sus ropas estuvieran empapadas, miles de jóvenes forcejeaban en su intento desesperado por ver, aunque sólo fuera durante un instante, el féretro donde descansaban los restos de Rodrigo.
El cuerpo del artista fallecido había llegado a la sede comunal a bordo de una ambulancia, de donde fue bajado entre empujones y gritos desesperados, mientras continuaban llegando hasta la municipalidad jóvenes con flores y fotos de Rodrigo, imágenes que lo mostraban de sport, de boxeador, cantando, hablando o comiendo. En nuestra ciudad, en tanto, dos banderas lo recordaban detrás de los arcos de la cancha de Gimnasia, donde el Lobo enfrentaba a Unión. "Potro, tu música siempre estará en nuestro corazón, la 22", decía una de ellas, mientras en el entretiempo, por los altoparlantes del estadio, se desparramaban los acordes de "Soy Cordobés".

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE