Eduardo Noriega: Un diablo de visita
De ladrón de "Plata quemada" a portero duro de "El espinazo del diablo", el actor vino al país para el estreno de esta última película que también protagoniza Federico Luppi
| 25 de Noviembre de 2001 | 00:00
El joven actor español Eduardo Noriega, quien fuera uno de los protagonistas del exitoso film de Marcelo Piñeyro "Plata quemada", está de visita en la Argentina para apoyar el estreno "El espinazo del diablo", que dirigió en España el mexicano Guillermo del Toro.
Simpático y espontáneo sin afectaciones, nacido en Santander hace 28 años, Noriega fue visto por el público argentino en "Plata quemada" -donde interpretó al delincuente que sostenía un vínculo homosexual con uno de sus cómplices (Leonardo Sbaraglia)-, "Historias de la noche", "Tesis", "Cha cha cha" y "Abre los ojos".
"Cuando El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, se puso en contacto conmigo para invitarme a actuar en un filme dirigido por del Toro llamado 'El espinazo del diablo', me interesé porque yo sabía que si estaba del Toro se trataba de un proyecto artístico, un proyecto inquieto", contó Noriega.
La posterior lectura del guión de "El espinazo..." por Noriega incentivó su atracción por el texto coescrito por del Toro, ya que proponía lo que aquél definió como "estética de cómic (historieta)" y hacía del personaje pensado para el actor "un malvado de carne y hueso, lejos de los villanos 'más grandes que la vida' que tanto pululan en el cine".
La película se ambienta a fines de la Guerra Civil en un orfanato perdido en la meseta castellana, donde viven situaciones mayormente dramáticas la directora (Marisa Paredes), un añoso profesor argentino (Federico Luppi), el agresivo portero (Noriega) y los chicos internos, entre los que circula, como un secreto, el dato de que en el lugar hay un fantasma.
"Guillermo es un tío de gran sentido del humor, y con enorme compulsividad creativa -retrató el actor a del Toro, en cuya opera prima, 'Cronos', también intervino Luppi, y que luego rodó en Hollywood el drama de terror 'Mimic'-. Con él atacamos en los ensayos previos el dolor de ese animal herido que es Jacinto, su conducta irracional, el odio que siente por su pasado de orfandad y soledad".
A pedido de del Toro, Noriega encarnó a Jacinto basándose en la técnica actoral de Sanford Maisner, otro cultor del método que creara Stanislavski y que en los Estados Unidos difundió el Actor's Studio: "Se basa en las acciones físicas como expresión de las emociones interiores. Mi Jacinto no era justamente de verbalizar; lo suyo era la fuerza, el alarde físico, la potencia sexual".
El torturado y violento papel de Jacinto, cuyas acciones desencadenan un fuerte elemento sobrenatural en "El espinazo...", significa una continuidad respecto de otros filmes de tono fantástico en su carrera, como la ciencia ficción de "Abre los ojos" o -agrega el mismo actor- "Plata quemada".
"El mío y los de Leo (Sbaraglia) y Pedro (Echarri) -planteó Noriega- eran personajes oscuros, ambiguos, ricos en contradicciones. Personajes así le dan a uno mayor ocasión de expresar la tridimensionalidad que hay en todo ser humano".
Noriega hizo teatro como escuela de interpretación pero desde 1994, refractario como es a la TV, se abocó al cine aunque ahora desea volver al escenario. "Me interesa, incluso como coproductor, actuar en una obra de un autor extranjero contemporáneo -Thomas Bernhard, Edward Bond- puesta por algún director joven".
Una -hasta ahora- frustración en las ambiciones profesionales de Noriega reside en la no materializada actuación en un filme a las órdenes de Almodóvar.
"En dos ocasiones me puse a las órdenes de Pedro para 'La mala educación', el filme que anunció para después de 'Todo sobre mi madre'. Llegamos a hacer un casting intenso, de un mes de duración. Pero al final Pedro no lo concretó, diciendo que no estaba seguro de que eso fuera lo que quería filmar en el momento", se lamentó el intérprete.
Menos, en cambio, lo inquieta la posibilidad de mudarse a Hollywood, como sí procedieron en los últimos años sus compatriotas Antonio Banderas y Penélope Cruz.
"Es meritorio lo que hicieron ambos -concedió-, pero a priori estoy por un cine europeo, o latinoamericano, más de autor. No niego que me interesaría que me propusieran actuar en Hollywood; estoy dispuesto a 'venderme' si ello ocurre. Reconozco que es un mercado muy competitivo, pero no es una meta en mi vida: me interesa sólo por su aspecto comercial".
Como colegas suyos venidos últimamente a la Argentina, Noriega cuenta su debilidad por estas latitudes. "Primero, mi camino en cine se cruzó con el de varios actores argentinos: Juan Diego Botto, Leo, Pedro, Luppi... Y siempre dije que para mí hubo un antes y un después de 'Plata quemada'. Pero además me atraen esta cultura y este acento vuestros. Cuando hago el gracioso entre mis amigos, siempre intento imitar el 'cantito' de los porteños".
Simpático y espontáneo sin afectaciones, nacido en Santander hace 28 años, Noriega fue visto por el público argentino en "Plata quemada" -donde interpretó al delincuente que sostenía un vínculo homosexual con uno de sus cómplices (Leonardo Sbaraglia)-, "Historias de la noche", "Tesis", "Cha cha cha" y "Abre los ojos".
"Cuando El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, se puso en contacto conmigo para invitarme a actuar en un filme dirigido por del Toro llamado 'El espinazo del diablo', me interesé porque yo sabía que si estaba del Toro se trataba de un proyecto artístico, un proyecto inquieto", contó Noriega.
La posterior lectura del guión de "El espinazo..." por Noriega incentivó su atracción por el texto coescrito por del Toro, ya que proponía lo que aquél definió como "estética de cómic (historieta)" y hacía del personaje pensado para el actor "un malvado de carne y hueso, lejos de los villanos 'más grandes que la vida' que tanto pululan en el cine".
La película se ambienta a fines de la Guerra Civil en un orfanato perdido en la meseta castellana, donde viven situaciones mayormente dramáticas la directora (Marisa Paredes), un añoso profesor argentino (Federico Luppi), el agresivo portero (Noriega) y los chicos internos, entre los que circula, como un secreto, el dato de que en el lugar hay un fantasma.
"Guillermo es un tío de gran sentido del humor, y con enorme compulsividad creativa -retrató el actor a del Toro, en cuya opera prima, 'Cronos', también intervino Luppi, y que luego rodó en Hollywood el drama de terror 'Mimic'-. Con él atacamos en los ensayos previos el dolor de ese animal herido que es Jacinto, su conducta irracional, el odio que siente por su pasado de orfandad y soledad".
A pedido de del Toro, Noriega encarnó a Jacinto basándose en la técnica actoral de Sanford Maisner, otro cultor del método que creara Stanislavski y que en los Estados Unidos difundió el Actor's Studio: "Se basa en las acciones físicas como expresión de las emociones interiores. Mi Jacinto no era justamente de verbalizar; lo suyo era la fuerza, el alarde físico, la potencia sexual".
El torturado y violento papel de Jacinto, cuyas acciones desencadenan un fuerte elemento sobrenatural en "El espinazo...", significa una continuidad respecto de otros filmes de tono fantástico en su carrera, como la ciencia ficción de "Abre los ojos" o -agrega el mismo actor- "Plata quemada".
"El mío y los de Leo (Sbaraglia) y Pedro (Echarri) -planteó Noriega- eran personajes oscuros, ambiguos, ricos en contradicciones. Personajes así le dan a uno mayor ocasión de expresar la tridimensionalidad que hay en todo ser humano".
Noriega hizo teatro como escuela de interpretación pero desde 1994, refractario como es a la TV, se abocó al cine aunque ahora desea volver al escenario. "Me interesa, incluso como coproductor, actuar en una obra de un autor extranjero contemporáneo -Thomas Bernhard, Edward Bond- puesta por algún director joven".
Una -hasta ahora- frustración en las ambiciones profesionales de Noriega reside en la no materializada actuación en un filme a las órdenes de Almodóvar.
"En dos ocasiones me puse a las órdenes de Pedro para 'La mala educación', el filme que anunció para después de 'Todo sobre mi madre'. Llegamos a hacer un casting intenso, de un mes de duración. Pero al final Pedro no lo concretó, diciendo que no estaba seguro de que eso fuera lo que quería filmar en el momento", se lamentó el intérprete.
Menos, en cambio, lo inquieta la posibilidad de mudarse a Hollywood, como sí procedieron en los últimos años sus compatriotas Antonio Banderas y Penélope Cruz.
"Es meritorio lo que hicieron ambos -concedió-, pero a priori estoy por un cine europeo, o latinoamericano, más de autor. No niego que me interesaría que me propusieran actuar en Hollywood; estoy dispuesto a 'venderme' si ello ocurre. Reconozco que es un mercado muy competitivo, pero no es una meta en mi vida: me interesa sólo por su aspecto comercial".
Como colegas suyos venidos últimamente a la Argentina, Noriega cuenta su debilidad por estas latitudes. "Primero, mi camino en cine se cruzó con el de varios actores argentinos: Juan Diego Botto, Leo, Pedro, Luppi... Y siempre dije que para mí hubo un antes y un después de 'Plata quemada'. Pero además me atraen esta cultura y este acento vuestros. Cuando hago el gracioso entre mis amigos, siempre intento imitar el 'cantito' de los porteños".
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