Pedirán que se investigue conexión policial en la masacre de Villegas
| 15 de Abril de 2004 | 00:00
Vecinos del partido bonaerense de General Villegas
marcharán el primero de mayo para pedir la reactivación de la pesquisa
del séxtuple crimen conocido como "La Masacre de La Payanca", ocurrido
en 1992, ya que pretenden que se investigue la presunta participación
policial en ese hecho.
La movilización se realizará por las calles de esa ciudad del noroeste provincial y, según adelantaron sus organizadores, se solicitará una audiencia con el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, para reclamar que se continúe con la investigación del asesinato de seis personas a golpes y balazos.
MAYO DE 1992
Los homicidios fueron descubiertos por la policía los primeros días de mayo de 1992 en el establecimiento rural "La Payanca", ubicado cerca de una pequeña localidad de Elordi, en General Villegas.
Ese día, el entonces comisario de Villegas, Luis Alberto Gangoiti, recibió en su despacho a dos hombres que denunciaron que en el campo "La Payanca" no se advertían los movimientos de siempre.
La policía descubrió en la cocina de la casa el cadáver de María Esther Etcherritegui, viuda de Gianoglio y propietaria del campo, y también halló el cuerpo de su hijo, José Luis, y el de un linyera.
Al día siguiente, encontró junto a una tranquera los cadáveres de Alfonso Forte, de 49 años, concubino de Etcherritegui, y de los peones Javier Gallo y Hugo Reid, ambos, de 22.
Todas las víctimas presentaban varios disparos de bala en el cuerpo y sus rostros estaban desfigurados por haber sido golpeados con objetos contundentes.
Transcurridos unos pocos meses de la masacre, el grupo operativo que trabajaba bajo las órdenes del entonces comisario Mario Rodríguez anunció el esclarecimiento del hecho al detener a cuatro hombres.
LA HIPÓTESIS POLICIAL
La teoría de los investigadores era que los detenidos sabían que en la estancia "La Payanca", de Villegas, había 50 mil pesos, por lo que decidieron torturar hasta matar a sus ocupantes para que dijeran dónde estaba el dinero.
Poco después la Cámara de Apelaciones de Junín desestimó los autos de prisión preventiva y los detenidos quedaron en libertad, ya que, según la resolución del tribunal, no existieron elementos que probaran su participación en los homicidios.
Posteriormente, comenzó a trabajar una comisión policial especial que habría encontrado indicios de presunta participación policial en el crimen, pista que los familiares de las víctimas reclamarán se continúe investigando.
La movilización se realizará por las calles de esa ciudad del noroeste provincial y, según adelantaron sus organizadores, se solicitará una audiencia con el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, para reclamar que se continúe con la investigación del asesinato de seis personas a golpes y balazos.
MAYO DE 1992
Los homicidios fueron descubiertos por la policía los primeros días de mayo de 1992 en el establecimiento rural "La Payanca", ubicado cerca de una pequeña localidad de Elordi, en General Villegas.
Ese día, el entonces comisario de Villegas, Luis Alberto Gangoiti, recibió en su despacho a dos hombres que denunciaron que en el campo "La Payanca" no se advertían los movimientos de siempre.
La policía descubrió en la cocina de la casa el cadáver de María Esther Etcherritegui, viuda de Gianoglio y propietaria del campo, y también halló el cuerpo de su hijo, José Luis, y el de un linyera.
Al día siguiente, encontró junto a una tranquera los cadáveres de Alfonso Forte, de 49 años, concubino de Etcherritegui, y de los peones Javier Gallo y Hugo Reid, ambos, de 22.
Todas las víctimas presentaban varios disparos de bala en el cuerpo y sus rostros estaban desfigurados por haber sido golpeados con objetos contundentes.
Transcurridos unos pocos meses de la masacre, el grupo operativo que trabajaba bajo las órdenes del entonces comisario Mario Rodríguez anunció el esclarecimiento del hecho al detener a cuatro hombres.
LA HIPÓTESIS POLICIAL
La teoría de los investigadores era que los detenidos sabían que en la estancia "La Payanca", de Villegas, había 50 mil pesos, por lo que decidieron torturar hasta matar a sus ocupantes para que dijeran dónde estaba el dinero.
Poco después la Cámara de Apelaciones de Junín desestimó los autos de prisión preventiva y los detenidos quedaron en libertad, ya que, según la resolución del tribunal, no existieron elementos que probaran su participación en los homicidios.
Posteriormente, comenzó a trabajar una comisión policial especial que habría encontrado indicios de presunta participación policial en el crimen, pista que los familiares de las víctimas reclamarán se continúe investigando.
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