El Hombre de Neandertal habría convivido con el Homo Sapiens
Sorprendentes resultados de un estudio científico realizado en Alemania
| 22 de Agosto de 2010 | 00:00
El hombre de Neandertal, la especie homínida extinta presumiblemente hace 30.000 años, convivió con los primeros hombres modernos y, de esa relación, hubo descendientes, según un estudio del Instituto Max-Planck de Leipzig (este de Alemania) que publica la revista científica "P.M. Magazin".
La publicación divulga una investigación iniciada hace cuatro años por el Instituto y que establece que el Homo Neanderthalensis, que habitó principalmente en Europa y algunas zonas de Asia occidental, no desapareció repentinamente como aseguraban hasta ahora los expertos y que se mezcló con el Homo Sapiens.
En 2006 expertos en evolución antropológica del Max-Planck, liderados por el genetista paleontólogo Svante Pääbo, localizaron huesos en una cueva en Croacia que compararon con restos hallados en Asturias (España) y el sur de Rusia.
La novedad llegó para los investigadores al comparar el genoma de los neandertales con el del hombre actual. Así aclararon que parte de la genética de aquella especie homínida de aspecto robusto, 1,65 metros de altura máxima y extremidades cortas aún permanece en el homo sapiens.
¿DESCENDENCIA?
"Es seguro que tuvimos hijos con los neandertales", declara Gerd Schmitz, del equipo de investigación del Instituto Max-Planck de Leipzig.
El pasado año, Pääbo y su equipo del Max-Planck anunciaron que habían conseguido descifrar en torno al 63 por ciento de los datos genéticos del neandertal.
Los investigadores de Leipzig lograron secuenciar más de 3.000 millones de bases de ADN, tomando como material de partida muestras óseas de seis hombres de Neandertal.
La mayor parte del material procedía de un yacimiento en la cueva de Vibndija, en Croacia, de donde se utilizaron los restos de tres neandertales.
También se emplearon para el estudio muestras de la cueva de El Sidrón, en Asturias (España), de un yacimiento en Mezmaiskaya, en el sur de Rusia, así como el esqueleto de 40.000 años de antigüedad hallado en el propio valle de Neandertal (Alemania), que dio nombre a la especie.
El grupo de Päabo evitó la contaminación del material genético del Neandertal con material genético humano durante el proceso de secuenciación.
Las investigaciones alemanas parten además del supuesto de que el Homo Sapiens y el Homo Neandertalis tienen origen en linajes que se separaron hace por lo menos 400.000 años.
Otra de las cuestiones que podrían resolverse, una vez se logre descifrar el genoma completo, es el enigma de la desaparición del hombre de Neandertal hace unos 30.000 años.
HERRAMIENTAS DE PIEDRA
Por otra parte, y de acuerdo a otro estudio cuyos resultados se conocieron durante los últimos días, los ancestros del hombre moderno comenzaron a utilizar herramientas de piedra para consumir carne o médula ósea de grandes mamíferos hace aproximadamente 3,4 millones de años, es decir 800.000 años antes de lo que se creía hasta ahora.
La famosa australopithecus Lucy, cuyos restos fueron encontrados en Etiopía en 1974, podría haber utilizado herramientas de piedra, según el equipo internacional de paleontólogos dirigido por Zeresenay Alemseged, de la Academia de Ciencias de California.
"Ahora, cuando nos imaginamos a Lucy buscando comida en Africa del Este, la vemos con un utensilio de piedra en la mano, en búsqueda de carne", afirma Shannon McPherron en un comunicado del Instituto de Antrolopogía Evolutiva Max Planck de Alemania.
Dos huesos fosilizados fueron encontrados en Etiopía, un fémur de un mamífero del tamaño de una cabra y una costilla de un animal grande como una vaca, con marcas de golpes, talladuras y cortes, indicando la utilización de herramientas de piedra para extraer la carne o la médula ósea.
Los fósiles encontrados en Dikika, en el noreste de Etiopía, datan de 3,39 millones de años, según los análisis efectuados, adelantando 800.000 años un momento clave de la evolución del hombre.
"Este descubrimiento avanza considerablemente el momento a partir del cual nuestros ancestros cambiaron completamente las reglas del juego", declaró el Dr Alemseged en un comunicado.
"La utilización de utensilios modificó enormemente su interacción con la naturaleza, permitiéndoles comer nuevos tipos de comida y de explotar otros territorios", agregó precisando que habrá que revisar nuestros conocimientos sobre la evolución humana.
"Esto quiere decir que los "Australopithecus Afarensis" como Lucy o la bebé Selam utilizaban utensilios de piedra".
Selam, australopithecus muerta a la edad de tres años, habría vivido hace 3,3 millones de años, unos 200.000 años antes que Lucy.
ANTERIORES PRUEBAS
Hasta ahora, las pruebas más antiguas de una utilización de utensilios de piedra o de animales provenientes de Buri o Gona en Etiopía se remontaban a 2,5 o 2,6 millones de años, recuerdan los autores de este estudio publicado en la revista Nature.
Pero los investigadores todavía no han podido establecer si los utensilios eran fabricados.
"Uno de nuestros objetivos es volver a donde encontramos los fósiles e intentar encontrar los utensilios", dijo McPherron.
Los investigadores sugieren que el sólo hecho de utilizar tales utensilios muestra que competían con otros carnívoros por la comida y que eso puede haber iniciado el trabajo en equipo en nuestros ancestros.
La publicación divulga una investigación iniciada hace cuatro años por el Instituto y que establece que el Homo Neanderthalensis, que habitó principalmente en Europa y algunas zonas de Asia occidental, no desapareció repentinamente como aseguraban hasta ahora los expertos y que se mezcló con el Homo Sapiens.
En 2006 expertos en evolución antropológica del Max-Planck, liderados por el genetista paleontólogo Svante Pääbo, localizaron huesos en una cueva en Croacia que compararon con restos hallados en Asturias (España) y el sur de Rusia.
La novedad llegó para los investigadores al comparar el genoma de los neandertales con el del hombre actual. Así aclararon que parte de la genética de aquella especie homínida de aspecto robusto, 1,65 metros de altura máxima y extremidades cortas aún permanece en el homo sapiens.
¿DESCENDENCIA?
"Es seguro que tuvimos hijos con los neandertales", declara Gerd Schmitz, del equipo de investigación del Instituto Max-Planck de Leipzig.
El pasado año, Pääbo y su equipo del Max-Planck anunciaron que habían conseguido descifrar en torno al 63 por ciento de los datos genéticos del neandertal.
Los investigadores de Leipzig lograron secuenciar más de 3.000 millones de bases de ADN, tomando como material de partida muestras óseas de seis hombres de Neandertal.
La mayor parte del material procedía de un yacimiento en la cueva de Vibndija, en Croacia, de donde se utilizaron los restos de tres neandertales.
También se emplearon para el estudio muestras de la cueva de El Sidrón, en Asturias (España), de un yacimiento en Mezmaiskaya, en el sur de Rusia, así como el esqueleto de 40.000 años de antigüedad hallado en el propio valle de Neandertal (Alemania), que dio nombre a la especie.
El grupo de Päabo evitó la contaminación del material genético del Neandertal con material genético humano durante el proceso de secuenciación.
Las investigaciones alemanas parten además del supuesto de que el Homo Sapiens y el Homo Neandertalis tienen origen en linajes que se separaron hace por lo menos 400.000 años.
Otra de las cuestiones que podrían resolverse, una vez se logre descifrar el genoma completo, es el enigma de la desaparición del hombre de Neandertal hace unos 30.000 años.
HERRAMIENTAS DE PIEDRA
Por otra parte, y de acuerdo a otro estudio cuyos resultados se conocieron durante los últimos días, los ancestros del hombre moderno comenzaron a utilizar herramientas de piedra para consumir carne o médula ósea de grandes mamíferos hace aproximadamente 3,4 millones de años, es decir 800.000 años antes de lo que se creía hasta ahora.
La famosa australopithecus Lucy, cuyos restos fueron encontrados en Etiopía en 1974, podría haber utilizado herramientas de piedra, según el equipo internacional de paleontólogos dirigido por Zeresenay Alemseged, de la Academia de Ciencias de California.
"Ahora, cuando nos imaginamos a Lucy buscando comida en Africa del Este, la vemos con un utensilio de piedra en la mano, en búsqueda de carne", afirma Shannon McPherron en un comunicado del Instituto de Antrolopogía Evolutiva Max Planck de Alemania.
Dos huesos fosilizados fueron encontrados en Etiopía, un fémur de un mamífero del tamaño de una cabra y una costilla de un animal grande como una vaca, con marcas de golpes, talladuras y cortes, indicando la utilización de herramientas de piedra para extraer la carne o la médula ósea.
Los fósiles encontrados en Dikika, en el noreste de Etiopía, datan de 3,39 millones de años, según los análisis efectuados, adelantando 800.000 años un momento clave de la evolución del hombre.
"Este descubrimiento avanza considerablemente el momento a partir del cual nuestros ancestros cambiaron completamente las reglas del juego", declaró el Dr Alemseged en un comunicado.
"La utilización de utensilios modificó enormemente su interacción con la naturaleza, permitiéndoles comer nuevos tipos de comida y de explotar otros territorios", agregó precisando que habrá que revisar nuestros conocimientos sobre la evolución humana.
"Esto quiere decir que los "Australopithecus Afarensis" como Lucy o la bebé Selam utilizaban utensilios de piedra".
Selam, australopithecus muerta a la edad de tres años, habría vivido hace 3,3 millones de años, unos 200.000 años antes que Lucy.
ANTERIORES PRUEBAS
Hasta ahora, las pruebas más antiguas de una utilización de utensilios de piedra o de animales provenientes de Buri o Gona en Etiopía se remontaban a 2,5 o 2,6 millones de años, recuerdan los autores de este estudio publicado en la revista Nature.
Pero los investigadores todavía no han podido establecer si los utensilios eran fabricados.
"Uno de nuestros objetivos es volver a donde encontramos los fósiles e intentar encontrar los utensilios", dijo McPherron.
Los investigadores sugieren que el sólo hecho de utilizar tales utensilios muestra que competían con otros carnívoros por la comida y que eso puede haber iniciado el trabajo en equipo en nuestros ancestros.
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