El legado de Alan García, crecimiento y conflictos

El mandatario saliente termina su gestión con buenos índices económicos y muchos reclamos sociales

LIMA.- El presidente peruano Alan García concluye su segundo mandato en Perú con altos índices de crecimiento económico y decenas de conflictos sociales, sobre todo medioambientales, aunque también con críticas por algunos casos de corrupción. A diferencia de la hiperinflación galopante y el aislamiento financiero internacional en el que dejó Perú tras su primer gobierno (1985-1990), García muestra hoy con orgullo el crecimiento económico de 8,7 % logrado en 2010, como resultado de una tendencia al alza del PBI en los últimos doce años.

Durante su segundo mandato (2006-2011), García ha mantenido la disciplina fiscal impuesta desde la última década en Perú, incentivó la apertura del mercado con varios acuerdos de libre comercio y promovió inversiones privadas que casi alcanzan los 19.000 millones de dólares sólo en minería e hidrocarburos entre 2000 y 2009. De acuerdo con cifras oficiales, las reservas internacionales netas totalizaron 44.105 millones de dólares en 2010, las exportaciones en los últimos cinco años ascendieron a 131.000 millones y existen actualmente 19 proyectos de hidrocarburos en explotación.

ALTO NIVEL DE POBREZA

El economista César Peñaranda destacó la reducción de las cifras de pobreza, aunque siguen siendo altas, en torno al 31%. La gestión de la economía fue "adecuada, hubo más disciplina fiscal y fue más coherente", coincidió el analista político Luis Benavente. Sin embargo, Benavente recordó que la sombra de la corrupción ha sobrevolado la gestión de García.

Además, en junio de 2009, hubo una crisis política de gran impacto en el gobierno: el desalojo de una protesta indígena en la selva de Bagua, que causó la muerte de 24 policías y 10 civiles, y que se conoce como la "Masacre de Bagua". También hay numerosos conflictos medioambientales por resolver, con denuncias de contaminación de tierra, agua y campos de cultivo por parte de empresas mineras o grandes industrias. En las urbes, la principal demanda es trabajo y seguridad por el aumento de la delincuencia, además de progresos en los deficientes sistemas de salud y educación y una mayor regularización laboral.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE