En Goiania también hubo aliento

GOIANIA, Brasil.- Un puñado de argentinos, que nunca falta, logró hacerse sentir anoche en la inmensidad del estadio Serra Dourada de Goiania, escenario del partido entre el seleccionado de Alejandro Sabella y Brasil, por la ida del Superclásico de las Américas.

Ni siquiera el calor agobiante que dominó la jornada aplacó el ánimo argentino, que tuvo como premio, a la hora del partido, una temperatura más agradable y el soplido de una brisa fresca.

Ubicados en una platea lateral, los hinchas argentinos sobresalieron, por celestes y blancos, en el amarillo pleno de la torcida brasileña: el Serra Dourada lució completo.

Poco habituada a recibir al seleccionado, Goiania se vistió de fiesta para el compromiso, y si en la previa el clima estaba apenas encendido por el clásico, cuando Carlos Amarilla pitó el inicio del encuentro el estadio, literalmente, vibraba todavía con el eco del coro que cantó el himno en las tribunas.

El público colmó los 40 mil lugares disponibles para el choque (el estadio tiene capacidad real de 55 mil), y el gobierno local empujó la convocatoria: entregaba una entrada general a cambio de la presentación del comprobante de un pago de impuestos.

La medida “disimuló” el precio de los boletos, que iban desde los 90 reales hasta los 190 las plateas (más de 400 pesos argentinos).

La estrella Neymar fue, por lejos, el más aplaudido entre los integrantes del cuestionado Mano Menezes, seguido por Luis Fabiano; los argentinos, más allá del aliento de aquel puñado de compatriotas, recibieron un silbido monocorde.

Pero habrá revancha en la pelea del aliento, el 3 de octubre, cuando la localía sea para Argentina en el estadio Bicentenario del club Sarmiento de Resistencia, la capital de Chaco.

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