Los 90 años del Centro de Fomento de Gonnet
| 23 de Marzo de 2016 | 23:41
Por ANA MARIA ALTAMIRANO (*)
Cuando éramos niños bastaba que nuestros mayores pronunciaran una frase mágica: “Había una vez…” para que, de inmediato, nos sentáramos en silencio, ansiosos de escuchar esas inolvidables historias de hadas, héroes y leyendas, que hacían volar nuestra imaginación hacia ese mundo maravilloso de la fantasía.
Hoy, recorrido ya un buen trayecto en el sendero de la vida, siento la necesidad de recurrir a esas mismas palabras para evocar otra historia que, si bien es real y transcurrió en un tiempo y lugar determinados, tiene aún algo de admirable y heroica epopeya.
Digo entonces: Había una vez… una pequeña población, algo alejada de la joven y coqueta ciudad. La integraba gente sencilla y trabajadora; chacras, huertas, tambos y hornos de ladrillos rodeaban las pocas y humildes viviendas, ubicadas en los alrededores de una precaria estación ferroviaria llamada “Adolfo Alsina”.
Sus calles eran de tierra, recorridas por carros, sulkys, paisanos a caballo y, de vez en cuando, algún automóvil. Un almacén de Ramos Generales, la carnicería, una posta donde hacían un alto los arrieros que llevaban ganado a los frigoríficos, un potrero para jugar a la pelota y a las bochas, eran los sitios de reunión para los lugareños. El actual “Camino Centenario”, entonces angosto y de tierra, era el escenario ideal para las carreras cuadreras de los domingos.
Para viajar a Buenos Aires se debía tomar el tren; otra opción, más difícil, era tomar la calle 502 y seguir hacia Avellaneda por el recientemente empedrado “Camino General Belgrano”.
Los niños debían ir hasta Ringuelet para asistir a la Escuela N° 25, ya que en Adolfo Alsina no existía aún ningún establecimiento educativo.
Así llegamos hasta marzo de 1926, cuando un grupo de emprendedores vecinos fundaron una institución con el objetivo de “hacer toda gestión ante los poderes públicos, tendientes a fomentar la educación común y el adelanto moral y material del vecindario, velando por la higiene pública”, según expresaron en los fundamentos de su Estatuto, aprobados en Asamblea Pública.
Estaban presentes los señores: Gelindo Grattoni, Pablo Di Lorenzo, Emiliano De La Fuente, Eduardo Rossi, Bautista Ghiorzi, Juan Pender, Alejandro Mercante, Mario Chueco, Felipe Pagnutti, Gino Della Vedova, José Marenzi, Calixto Blanc, Juan Abaca, Luis Bertolissio, Juan Zambano, Hugo Mercante, Federico Viñas Díaz, Reginaldo Brown, Atilio Boveri y Juan Lalucat.
Así nació la “Sociedad de Fomento Adolfo Alsina”, tomando el nombre de la estación del ferrocarril.
La primera Comisión Directiva estaba integrada por: Presidente: Juan Lalucat; Vicepresidente: Mario Chueco; Secretario: Hugo Mercante; Prosecretario: Atilio Boveri; Tesorero: Gelindo Grattoni; Protesorero: Juan Zambano; Vocales: Rossi, De la Fuente, Brown, Viñas Díaz y Ghiorzi.
Sus calles eran de tierra, recorridas por carros, sulkys, paisanos a caballo y, de vez en cuando, algún automóvil. Un almacén de Ramos Generales, la carnicería, una posta donde hacían un alto los arrieros que llevaban ganado a los frigoríficos, un potrero para jugar a la pelota y a las bochas, eran los sitios de reunión para los lugareños
LOGROS PARA EL PUEBLO
Se lograron importantes avances como el arreglo de calles, provisión de luz eléctrica, agua corriente, teléfonos, caminos y, sobre todo, la instalación de la Escuela N° 18 y la compra del terreno propio para la Sociedad.
Un grupo de integrantes del “Club Sportivo Ringuelet” se incorporó a la nueva entidad, y ésta adoptó el nombre de “Centro de Fomento, Cultural y Deportivo Adolfo Alsina”, que posteriormente se llamó “Manuel B. Gonnet” cuando el pueblo cambió su denominación en 1931.
Han pasado ya 90 años de aquel acontecimiento fundacional y muchas fueron las generaciones de gonnetenses que lucharon denodadamente para mantener y engrandecer ese sueño de los primeros pobladores.
Hoy el Centro de Fomento es la institución no sólo más antigua sino también una de las más pujantes de la localidad.
Su sede (ubicada en 502 entre 15 y 16) luce importantes adelantos edilicios, como el Gimnasio, el Salón Cultural y entre sus orgullos cuenta con la Biblioteca “Dr. Harosteguy” que es modelo en toda la región. Se desarrolla una destacada actividad social, deportiva y el Grupo “Otoño Feliz” realiza una esmerada labor.
Por eso me refería a una epopeya heroica. Porque fueron enormes los esfuerzos que, a lo largo de estos 90 años, realizaron los directivos y socios, sacrificando horas de descanso, sus propios recursos económicos y restándole tiempo a la vida familiar, para legarnos esta admirable obra, fruto de su trabajo y constancia. Ellos son los protagonistas de esta historia que, con la gracia de Dios, continuarán los jóvenes, con entusiasmo y energías renovadas, siguiendo el ejemplo de sus antecesores.
Culminando los festejos dirigentes, socios y vecinos compartirán una cena el 9 de abril a las 21, donde se servirá asado y habrá números artísticos que finalizará con brindis y baile.
(*) Docente.
Vecina de Gonnet.
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