Las “ventosas de la abuela”, en la cima del deporte olímpico

Usadas para tratar neumonías y dolores hasta la mitad del siglo pasado, la técnica revive entre atletas de elite

Al debutar el domingo en las Olimpíadas de Río de Janeiro, el nadador norteamericano Michael Phelps, el atleta con más premios en la historia de los Juegos, no sólo se convirtió en noticia por ganar su 19º medalla de oro sino por los extraños moretones circulares que lucía sobre su espalda y hombros. Aunque una rareza para la gran mayoría del público, esas marcas no lo son sin duda para quienes superan los 70 años de edad. Y es que se trata de la impronta de una terapia aplicada hasta mitad del siglo pasado y que hoy parece revivir entre los deportistas de elite.

Si bien actualmente se la conoce con “cupping”, los moretones de Phelps no son otra cosa que la marca de ventosas, un tratamiento que solía aplicarse tanto para casos de infecciones pulmonares como para lumbalgias, pero que ahora se usa con otra finalidad: mejorar la circulación sanguínea y acelerar la recuperación muscular.

El método, que se remonta a la antigüedad, consiste en aplicar en ciertos lugares del cuerpo unos vasos de vidrio a fin de que funcionen como ventosas sobre la piel. Para ello solía encenderse un algodón empapado en alcohol dentro de esos recipientes de manera tal que el vacío resultante generara succión. Quienes llegaron a experimentarlo aseguran que se sentía como un pellizco quemante, y que su efecto más evidente eran unos oscuros moretones que duraban hasta diez días después.

En el caso de Phelps -quien aparece en la publicidad de uno de sus sponsor haciendo un gesto de dolor cuando le aplican ventosas en la espalda-, la terapia a la que se sometió días antes de comenzar los juegos de Río habría tenido por finalidad aliviar los dolores musculares producto del intenso entrenamiento.

Y es que, según sostienen los seguidores de esta terapia, la succión producida por las ventosas entre la piel y el músculo contribuye a que los vasos sanguíneos se expandan y fluya más sangre hacia la zona afectada, reduciendo así la hinchazón, relajando las contracturas producidas por el estrés y aliviando el dolor muscular.

Phelps no es el único atleta que recurrió a esta técnica para mejorar su rendimiento en las Olimpíadas de Río 2016. También el gimnasta estadounidense Alex Naddour apareció en una reciente fotografía subida a su cuenta de Instagram con marcas de ventosas en sus hombros. “Es el secreto que he utilizado este año y que me mantiene saludable: no podría haber dinero mejor gastado”, explicó Naddour.

Entre la comunidad médica, muchos profesionales se muestran sin embargo escépticos sobre los supuestos beneficios de la ventosaterapia, y aseguran que los informes sobre su éxito son principalmente anecdóticos hasta hoy.

No obstante ello, una revisión de estudios publicada en 2012 por la revista científica PLoS ONE sugirió que la terapia podría tener más efectos que los de un mero placebo. Los investigadores chinos y australianos que analizaron los resultados de más de 100 estudios sobre la terapia publicados entre 1992 y 2010 llegaron a la conclusión de que el método podría tener beneficios en ciertos trastornos -como parálisis facial y espondilosis (un trastorno de la columna vertebral)- si se le combinaba con otros tratamientos como acupuntura o medicación.

Alex Naddour
Instagram
Janeiro
juegos
Michael Phelps
moretones
Olimpiadas
Phelps
PLOS One
Río

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE